11 Octubre 2002
Los mercados frutícolas exigen cada vez mayor calidad, condicionada en gran medida por la sanidad y por los niveles de residuos tóxicos. Además es imperioso reducir la aplicación de agroquímicos o usar productos de bajo impacto ambiental, en beneficio de los costos y del medio ambiente.
El manejo sanitario es el rubro de mayor incidencia en los costos productivos de limonero en Tucumán. En diciembre de 2001 representaba el 60% de los costos operativos, contando entre sus componentes a los agroquímicos y en menor medida la mano de obra, el combustible y otros costos de la maquinaria. Los problemas fitosanitarios son la principal causa de pérdidas cuali y cuantitativas de la producción. Varios factores que favorecen su incidencia, incrementaron la presión de estos problemas en los últimos años. Cabe citar:Monocultivo: grandes áreas de una sola especie, como sucede con el limonero en Tucumán, favorecen el desarrollo y la expansión de plagas y de enfermedades.
Densidad de Plantación: en la búsqueda de mayor rentabilidad y pronto retorno de la inversión se plantan quintas densas. La menor distancia entre plantas favorece el traslado de los patógenos y crea ambientes adecuados para su desarrollo.
Materiales sensibles: el limonero encuentra en la zona citrícola de Tucumán un ambiente adecuado para su crecimiento y producción; las plagas y enfermedades, a las que resulta muy sensible, son también favorecidas por esas condiciones.
Plantas densas y de gran porte: sombra y humedad favorecen el desarrollo de patógenos. Alta densidad de hojas y plantas altas dificultan las aplicaciones fitosanitarias.
Errores en el manejo sanitario: se puede mencionar el uso de plantas contaminadas; desconocimiento del ciclo de las plagas y enfermedades; tratamientos sanitarios a destiempo; incorrecta formulación, uso y aplicación de los plaguicidas y deficiente prevención.
Frente a esta situación, los mercados exigen cada vez mayor calidad, que está condicionada en gran medida por la sanidad y por los niveles de residuos tóxicos en las frutas. Por otro lado es necesario reducir el uso de agroquímicos o utilizar productos de bajo impacto ambiental, en beneficio de los costos de producción y del medio ambiente.
En consecuencia, costos, mercados y ambiente imponen la racionalidad en el manejo sanitario, en un sistema que, apelando a todos los recursos de prevención, exclusión y control, reduzca la participación de fitoquímicos. Ese sistema se denomina Manejo Sanitario Integral (MSI). Pasar de un manejo sanitario tradicional al MSI requiere de conocimientos de la situación sanitaria de la quinta, de la importancia relativa y de la biología de las plagas y de las enfermedades presentes, así como la incidencia de los factores del ambiente. Por otra parte, es necesario un ajuste de los hábitos y de los recursos disponibles, especialmente la capacitación para usar las herramientas del MSI. Desde la primavera de 2001, el INTA recibe un aporte del Proinder para llevar adelante un proyecto de experimentación adaptativa de MSI, que beneficia, aunque no en forma excluyente, a citricultores de los departamentos Burruyacu y de Tafí Viejo. El proyecto se basa en la aplicación y validación de prácticas de MSI en tres quintas comerciales pilotos, que representan a las regiónes ecológicas de la zona de aplicación.
En la elaboración y ejecución del proyecto participan profesionales de diferentes disciplinas e instituciones como el INTA, UNT y la Fundación Lillo. Simultáneamente se desarrollan tareas de capacitación y de transferencia a productores, beneficiarios del proyecto, para que adquieran el conocimiento del MSI. Los resultados en las quintas pilotos se transfieren a los productores a través de talleres, días de campo, charlas y material informativo.
El manejo sanitario es el rubro de mayor incidencia en los costos productivos de limonero en Tucumán. En diciembre de 2001 representaba el 60% de los costos operativos, contando entre sus componentes a los agroquímicos y en menor medida la mano de obra, el combustible y otros costos de la maquinaria. Los problemas fitosanitarios son la principal causa de pérdidas cuali y cuantitativas de la producción. Varios factores que favorecen su incidencia, incrementaron la presión de estos problemas en los últimos años. Cabe citar:Monocultivo: grandes áreas de una sola especie, como sucede con el limonero en Tucumán, favorecen el desarrollo y la expansión de plagas y de enfermedades.
Densidad de Plantación: en la búsqueda de mayor rentabilidad y pronto retorno de la inversión se plantan quintas densas. La menor distancia entre plantas favorece el traslado de los patógenos y crea ambientes adecuados para su desarrollo.
Materiales sensibles: el limonero encuentra en la zona citrícola de Tucumán un ambiente adecuado para su crecimiento y producción; las plagas y enfermedades, a las que resulta muy sensible, son también favorecidas por esas condiciones.
Plantas densas y de gran porte: sombra y humedad favorecen el desarrollo de patógenos. Alta densidad de hojas y plantas altas dificultan las aplicaciones fitosanitarias.
Errores en el manejo sanitario: se puede mencionar el uso de plantas contaminadas; desconocimiento del ciclo de las plagas y enfermedades; tratamientos sanitarios a destiempo; incorrecta formulación, uso y aplicación de los plaguicidas y deficiente prevención.
Frente a esta situación, los mercados exigen cada vez mayor calidad, que está condicionada en gran medida por la sanidad y por los niveles de residuos tóxicos en las frutas. Por otro lado es necesario reducir el uso de agroquímicos o utilizar productos de bajo impacto ambiental, en beneficio de los costos de producción y del medio ambiente.
En consecuencia, costos, mercados y ambiente imponen la racionalidad en el manejo sanitario, en un sistema que, apelando a todos los recursos de prevención, exclusión y control, reduzca la participación de fitoquímicos. Ese sistema se denomina Manejo Sanitario Integral (MSI). Pasar de un manejo sanitario tradicional al MSI requiere de conocimientos de la situación sanitaria de la quinta, de la importancia relativa y de la biología de las plagas y de las enfermedades presentes, así como la incidencia de los factores del ambiente. Por otra parte, es necesario un ajuste de los hábitos y de los recursos disponibles, especialmente la capacitación para usar las herramientas del MSI. Desde la primavera de 2001, el INTA recibe un aporte del Proinder para llevar adelante un proyecto de experimentación adaptativa de MSI, que beneficia, aunque no en forma excluyente, a citricultores de los departamentos Burruyacu y de Tafí Viejo. El proyecto se basa en la aplicación y validación de prácticas de MSI en tres quintas comerciales pilotos, que representan a las regiónes ecológicas de la zona de aplicación.
En la elaboración y ejecución del proyecto participan profesionales de diferentes disciplinas e instituciones como el INTA, UNT y la Fundación Lillo. Simultáneamente se desarrollan tareas de capacitación y de transferencia a productores, beneficiarios del proyecto, para que adquieran el conocimiento del MSI. Los resultados en las quintas pilotos se transfieren a los productores a través de talleres, días de campo, charlas y material informativo.
















