El inicio de otra campaña exige que los productores trabajen a conciencia

A partir de que podría aumentar la superficie a cultivar, los grandes volúmenes de fertilizantes a utilizar exigen adoptar precauciones adicionales.

18 Octubre 2002
En estos días, los productores de trigo están realizando la trilla de dicho cereal y, si el tiempo los ayuda, la culminación de la misma será muy rápida.
El fin de esta labor traerá aparejado, si es que la humedad de los suelos llega a ser la necesaria -después de estas últimas precipitaciones o de algunas que puedan ocurrir al comienzo del período húmedo-, el comienzo de los trabajos para iniciar una campaña de granos gruesos que pareciera será un récord de siembra, por las perspectivas de mercado que existe.
También podemos decir que la finalización de la nueva zafra azucarera, donde los precios del azúcar no fueron malos, predice que las labores para la próxima campaña azucarera se realizarán de acuerdo a lo que el cañaveral necesite.Como también finalizó la campaña citrícola de la provincia y las quintas de limón tucumanas se encuentran finalizando su cuaje de frutas, las labores en los campos comienzan a percibirse en la provincia.
Con todo esto, se puede decir que todas las labores agrícolas y de manejo de las principales actividades productivas de la provinciase se encuentran a punto de comenzar lo que originará un importante movimiento de equipos e implementos de cultivo y aplicación de productos.
Ante esto es importante comentar que la superficie de tierra de cultivo a trabajar en sus diferentes etapas es numerosa.
La soja puede llegar a mover un piso de siembra parecida a la de campaña anterior, de unas 220.000 hectáreas; el maíz de unas 35.000 hectáreas; el poroto unas 30.000; la caña de azúcar rondará las 190.000 hectáreas de cultivo, y la citricultura moverá unas 36.000 hectáreas.
De estos valores, la soja puede llegar a aumentar o mantenerse, mientras que el maíz y el poroto, pueden aumentar un poco; mientras que la caña de azúcar y los cítricos se mantienen, con un leve aumento anual.

Eficiencia
Este volumen de tierras de cultivo muestra a las claras las necesidades de fertilizantes y agroquímicos que se utilizarán y se utilizan anualmente en la provincia, por lo que es fundamental que cada productor, en sus respectivas tareas, sea consciente sobre la forma de aplicar y el momento de realizarla.Podemos ver que las necesidades de urea, fosfato diamónico u otro fertilizante para la caña de azúcar, los cítricos, el maíz o las necesidades de fósforo para la soja, dan un volumen en toneladas altamente significativo.
Por ello, un buen manejo en transporte, distribución o aplicación en surcos o plantas debe ser el adecuado, evitando gastar de más o contaminar una fuente de agua por una mala aplicación.
Con respeto a las pulverizaciones de agroquímicos como herbicidas, fungicidas e insecticidas, la precaución en su manejo y aplicación es mayor, debido a que la mala o incorrecta aplicación o manejo pueden causar efectos muy perjudiciales sobre los cultivos aledaños; sobre la flora y la fauna y también sobre las poblaciones rurales.
La responsabilidad de una correcta aplicación es de todos, empezando por el Estado ya que debe hacer cumplir la Ley de Agroquímicos existente; siguiendo por los profesionales dedicados a las actividades agrícolas, ya que sus conocimientos y experiencias en el tema deben ser aplicados para minimizar los riesgos; y los productores, comercializadores y aplicadores, ya que ellos son los responsables directos de la comercialización y aplicación de los agroquímicos.
La concientización debe ser permanente a través de charlas, conferencias y días de campo, donde se insista y se capacite permanentemente a los aplicadores y productores.
Los primeros pasos se están dando a través de charlas organizadas por la Dirección de Actividades Productivas y Recursos Naturales local y por una firma auspiciante. Este tipo de capacitación debe ser una constante.

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