18 Octubre 2002
Como resultado del último informe del USDA se espera que los stocks finales de maíz alcancen los 17,12 millones de toneladas, es decir 3,3 millones de tn más que la previsión anterior de la consultora Sparks. Esto lleva la proporción del stock/uso a 6,8%.
El aumento de la producción y la pobre rentabilidad en el sector del ganadero que se ve impactando el uso de alimento en el 2002/03, fueron los principales cambios que generaron esta diferencia.
La mayor competencia de Brasil y la Argentina limitaría las exportaciones norteamericanas de maíz, por lo que también se redujo la demanda externa prevista. Por ello se redujeron los rangos esperados de precios y ahora se aguarda que los futuros 2002/03 promedien 106 u$s/tn, 8 dólares por debajo de la previsión anterior.
Aún así las bajas actuales parecen injustificadas ya que la situación actual es la más ajustadas desde 1995, aun cuando los aumentos adicionales del USDA del tamaño de la cosecha permanecen como probables.
En la Argentina, la Bolsa de Cereales (al 12/10) estimó que fue sembrado el 37% del área proyectada de 2,38 millones de ha de área de siembra 2002/03 (similar a la proyectada la semana anterior). Este porcentaje está por delante del 27% de 2001 y del 36% promedio de los últimos cinco años.
La implantación de maíz brasileño del ciclo 2002/03 llegó al 31% del área prevista en la región centro-sur, a fines de la semana pasada. El año pasado, el progreso a esta fecha alcanzaba el 26,3%. El avance más significativo se observa en Río Grande do Sul y Santa Catarina, donde ya se implantó el 68% y el 45% respectivamente.
Las exportaciones brasileñas se aumentaron en 700.000 toneladas a 2,6 millones. Se esperaba que los usuarios domésticos mantuvieran el maíz en Brasil antes de la nueva cosecha que estaría limitada en el área por la expansión significativa de soja.
Sin embargo Brasil exportó más de 400.000 toneladas en agosto y septiembre, combinados. Brasil también empezó a enviar volúmenes pequeños de maíz a algunos mercados no tradicionales, como Marruecos, Argelia y Egipto.
La gran evolución de la siembra en la Argentina y de las exportaciones de maíz de Brasil limitan las posibilidades de suba en el corto plazo en la región. En caso que el clima permita la continuidad de la siembra en el ritmo actual se espera una tendencia estable en el corto plazo.
El aumento de la producción y la pobre rentabilidad en el sector del ganadero que se ve impactando el uso de alimento en el 2002/03, fueron los principales cambios que generaron esta diferencia.
La mayor competencia de Brasil y la Argentina limitaría las exportaciones norteamericanas de maíz, por lo que también se redujo la demanda externa prevista. Por ello se redujeron los rangos esperados de precios y ahora se aguarda que los futuros 2002/03 promedien 106 u$s/tn, 8 dólares por debajo de la previsión anterior.
Aún así las bajas actuales parecen injustificadas ya que la situación actual es la más ajustadas desde 1995, aun cuando los aumentos adicionales del USDA del tamaño de la cosecha permanecen como probables.
En la Argentina, la Bolsa de Cereales (al 12/10) estimó que fue sembrado el 37% del área proyectada de 2,38 millones de ha de área de siembra 2002/03 (similar a la proyectada la semana anterior). Este porcentaje está por delante del 27% de 2001 y del 36% promedio de los últimos cinco años.
La implantación de maíz brasileño del ciclo 2002/03 llegó al 31% del área prevista en la región centro-sur, a fines de la semana pasada. El año pasado, el progreso a esta fecha alcanzaba el 26,3%. El avance más significativo se observa en Río Grande do Sul y Santa Catarina, donde ya se implantó el 68% y el 45% respectivamente.
Las exportaciones brasileñas se aumentaron en 700.000 toneladas a 2,6 millones. Se esperaba que los usuarios domésticos mantuvieran el maíz en Brasil antes de la nueva cosecha que estaría limitada en el área por la expansión significativa de soja.
Sin embargo Brasil exportó más de 400.000 toneladas en agosto y septiembre, combinados. Brasil también empezó a enviar volúmenes pequeños de maíz a algunos mercados no tradicionales, como Marruecos, Argelia y Egipto.
La gran evolución de la siembra en la Argentina y de las exportaciones de maíz de Brasil limitan las posibilidades de suba en el corto plazo en la región. En caso que el clima permita la continuidad de la siembra en el ritmo actual se espera una tendencia estable en el corto plazo.
















