Exportaciones cítricas 2003

Control permanente. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria estableció un nuevo programa de manejo fitosanitario de las fincas, cuyas frutas se destinen a la exportación.

27 Diciembre 2002
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) presentó en la sede de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) el nuevo "Programa de Certificación de Fruta Cítrica de Exportación que tenga origen en el Noroeste Argentino y esté destinada a la Unión Europea".
Este programa, que deberán cumplir los productores interesados en exportar cítricos a esos mercados, está basado en el diseño e implementación de un Sistema de Mitigación de Riesgos para evitar el ingreso de plagas o enfermedades cuarentenarias a cualquier país miembro de la Unión Europea.
Para ello, el manejo sanitario de las plantaciones citrícolas regionales, incluyendo las de Tucumán, deben considerarse como un sistema de manejo integral.
El objetivo perseguido por el Senasa es el de certificar frutas cítricas sin riesgos de presencias de enfermedades vegetales, que puedan causar problemas en los países productores de Europa. Del programa participarán instituciones como el Senasa, quien será el responsable de llevarlo adelante junto con el Corenoa (Comité Regional del NOA), y tendrá un directo apoyo técnico y científico de las universidades de la región, de la EEAOC y del INTA.

Aranceles
Por otra parte, la Asociación Tucumana del Citrus informó que los citricultores ya pueden retirar de las oficinas del Senasa, Haití 117, en Tucumán, las boletas de depósito del Banco Nación para el pago de las tareas de supervisión de las fincas, que se iniciarán a partir del 2 de enero próximo y se extenderán hasta fines de febrero de 2003. La supervisión, llevada a cabo por personal autorizado del Senasa, servirá para verificar lo informado por los productores en las etapas de registro de las Unidades Productoras, referidas a ubicación, superficie, cantidad de árboles por hectárea, marcos de plantación, variedades, producción estimada y sistemas de trazabilidad que se utilizarán.
Cabe mencionar que solamente las parcelas auditadas y autorizadas por los técnicos del Senasa podrán proveer de fruta a los empaques que exportarán cítricos a los países miembros de la Unión Europea. Los cítricos que tengan por destino otros países no necesitarán cumplir con las auditorías establecidas.

Experiencia positiva
Durante la campaña de exportación 2002, las tareas de supervisión de la calidad de la fruta cítrica que se exportó a Europa fueron fiscalizadas también por el Senasa, pero solamente en la etapa de pos-cosecha.
La fruta que era auditada por los supervisores autorizados del organismo sanitario de control llegaba a los establecimientos identificados mediante un sistema de trazabilidad, que permitía conocer la procedencia de la fruta a nivel de unidad productora y de lotes aprobados.
Durante la próxima campaña citrícola en el país, las certificaciones llevadas a cabo por el Senasa serán más amplias y exigentes.Con estas medidas se buscará otorgar una mayor transparencia a los productores de los mercados de destino, garantizándoles el envío de partidas de frutas certificadas libres de cualquier enfermedad cuarentenaria que pueda perjudicar la sanidad de sus propias plantaciones citrícolas.

Cambia la certificación de cítricos a Europa

El Senasa dio a conocer el nuevo programa de certificación de fruta cítrica para exportación de la región NOA, con destino a la Unión Europea, basado en un sistema de mitigación de riesgos que deben cumplir todos los citricultores.
Según explicó Enrique Prado, presidente de la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), estos sistemas que son de aplicación en un área, en un establecimiento productivo o en un conjunto de ellos consiste en la aplicación de una serie de medidas fitosanitarias para manejar una determinada situación sanitaria perjudicial, y así posibilitar el movimiento de vegetales o de productos vegetales libres de plagas. "El año próximo todo el que quiera exportar a Europa deberá hacerlo con fruta que provenga de lotes certificados y de esta manera le estaremos dando una gran transparencia al manejo de nuestros lotes, al cumplir con las exigencias impuestas por el principal mercado comprador de nuestros cítricos como lo es la Unión Europa", remarcó Prado.
Provincias incluidas
El Senasa estableció que las medidas de mitigación de riesgos propuestas para el NOA se basen en antecedentes tanto internacionales como nacionales. Quienes quieran certificar fruta cítrica para la Unión Europea deberán aplicar un programa de trabajo oficialmente supervisado por técnicos contratados por el Senasa, y cuya aplicación abarcará las provincias de Catamarca, Jujuy, Salta y Tucumán. Los participantes y responsables del programa de certificación son el Senasa a nivel nacional y Corenoa (Comité Regional del Noroeste Argentino) que está integrado por el Senasa regional, por representantes de los gobiernos de las provincias del NOA y por la Asociación Fitosanitaria del Noroeste Argentino (Afinoa).
El Senasa es el organismo oficial a nivel nacional que garantizará el cumplimiento del programa de certificación. Sus funciones serán las de coordinación general, supervisión, auditorías, fiscalización, implementación conjunta con las provincias y aprobación de la normativa específica.
Por otra parte, Corenoa tendrá como responsabilidad el desarrollo de la normativa y los lineamientos técnicos, además de trabajar en la implementación en forma conjunta con el Senasa en las tareas de verificación, supervisión y fiscalización.
Afinoa será el organismo encargado de la financiación y de la administración del programa de certificación, según consta en la documentación emitida por el Senasa.
Registros: Prado recordó que anualmente se debe realizar la inscripción de los productores, de las fincas y las respectivas UP que deseen destinar para la exportación. El trámite se realizará en las oficinas zonales del Senasa, con una frecuencia que será anual y en fechas establecidas en el ámbito del Corenoa.
Esas inscripciones se realizan en planillas especialmente confeccionadas y toda la información tiene carácter de declaración jurada, debiéndose consignar los datos de los responsables de las fincas, su ubicación geográfica, la identificación de cada UP con un código alfanumérico otorgado por el Senasa.
El organismo oficial será el encargado de recepcionar las inscripciones de las UP, de sus hectáreas netas plantadas y del número de árboles por superficie inscripta. También se detallará el marco de plantación, la producción de la campaña anterior y la producción estimada para la próxima campaña. Todas las UP inscriptas deberán ser supervisadas a fin de comprobar la veracidad de lo informado en la etapa de registro.

La exigencias comienzan en la precosecha

En la etapa de precosecha los productores deberán notificar a la oficina zonal del Senasa la fecha de cosecha con tiempo suficiente para que el organismo organice los monitoreos, la trazabilidad y la fiscalización de los empaques. Las supervisiones servirán para constatar el cumplimiento de los programas de certificación a la Unión Europea.
Ya en la cosecha, a fin de asegurar la trazabilidad de la producción proveniente de las Unidades Productoras habilitadas, los productores deberán individualizar cada unidad de cosecha como perteneciente al programa a través del medio que el Senasa les indique. Un remito avalará la cantidad de bultos o bins que conformen cada partida, y en ese remito se constatará el número de la UP y el número de habilitación del Senasa correspondiente. Los remitos serán oficiales y estandarizados.

Verificaciones en los empaques

Toda la fruta cosechada que corresponda a una Unidad Productora (UP) habilitada y que llegue al empaque de confección, deberá poseer la documentación correspondiente que permita asegurar su trazabilidad. Los inspectores del Senasa asignados estarán en forma permanente en cada empaque, cuando esas plantas procesen la fruta de exportación con destino a la Unión Europea.
El procedimiento de supervisión está establecido en la disposición DNPV Nº 02/02. Los inspectores, capacitados por el organismo oficial, no podrán tener ningún tipo de relación con alguna empresa citrícola. Durante el proceso de empacado las frutas -según lo exigido por la autoridades fitosanitarias de la Unión Europea- deberán desinfectarse con ortofenilfenato de sodio y hipoclorito de sodio u otro desinfectante aceptado internacionalmente.
La información de las partidas recibidas será volcada en un planilla de empaque específica. Cuando las líneas de empaque estén procesando fruta con destino a la Unión Europea no se podrá utilizar esa línea para trabajar fruta de unidades productoras no aprobadas por el programa. Una vez armado el pallet deberá identificarse con el rótulo correspondiente, donde constarán las declaraciones requeridas por el mercado de destino y el código de la o de las unidades de producción habilitadas de las cuales proviene la fruta.
El personal del programa efectuará constantes recorridas por todas las plantas de empaque que estén procesando fruta para exportación, a los fines de supervisar y verificar los procedimientos descriptos.
La información de cada planilla de empaque se ingresará a un sistema informático y el Senasa administrará la información referente e informará a cada empaque la cantidad de fruta cosechada, ingresada y procesada en cada empaque.
También emitirá un informe para la inspección portuaria, que le permitirá constatar esta información en la inspección del preembarque.Puertos: los pallets terminados y debidamente identificados serán enviados al puerto de salida acompañados por las habilitaciones emitidas por el Senasa.
Personal del Senasa, en puerto, verificará la documentación y la identificación de los pallets y realizará la inspección final de la partida para la emisión del Certificado Fitosanitario correspondiente.

El monitoreo de lotes es excluyente

Según la reglamentación vigente, en las Unidades de Producción (UP) se llevará a cabo un procedimiento que se deberá seguir fielmente. Abarca el manejo fitosanitario de los lotes en donde el productor deberá efectuar las prácticas culturales de manejo recomendadas para la mitigación de riesgos de enfermedades cuarentenarias, con miras a los mercados de exportación, según se informó desde la Asociación Tucumana del Citrus.
El cumplimiento de estas prácticas será verificado por el Senasa. Para un mejor control y supervisión de estas tareas se exige al productor que registre los tratamientos realizados en un cuaderno de campo autorizado.
Por otra parte, cada 30 días como máximo de anticipación a la fecha de inicio del período de cosecha, se efectuarán monitoreos de todas las UP inscriptas y de los lotes o plantaciones cítricas perimetrales, estén inscriptos o no en el programa de certificación, para dar así por aprobado o no los lotes proveedores de cítricos para la Unión Europea.
Las tareas de monitoreo serán efectuadas por técnicos del Senasa, que estarán capacitados y habilitados para llevar adelante estas tareas. El personal de campo no podrá tener ninguna vinculación con ninguna empresa citrícola de cualquier índole ya sea productora, empacadora o procesadora de fruta.
El monitoreo de las UP se basará en un muestreo de las plantas y consistirá en la realización de un recorrido sistemático y completo de esas unidades. Los datos serán volcados en planillas oficiales de monitoreadores en donde se deberá consignar el código de UP, cantidad de plantas evaluadas y observaciones de cada lote.
Si se detectase sintomatología de plagas cuarentenarias en cualquiera de las supervisiones realizadas, la UP será dada de baja del sistema y no será habilitada para la exportación a Europa.

La tarea de desinfección es obligatoria

El Senasa informó que todos los productores de Unidades Productoras (UP) certificadas deberán obligatoriamente realizar tareas de desinfección, cuya aplicación deberá realizarse sobre los rodados y maquinarias, y también a las herramientas de producción o cosecha, guantes y calzados que ingresen a cada predio de producción. El objetivo es disminuir la presión de inóculos de cualquier enfermedad que pueda afectar la fruta en los campos.
Para estas tareas se deberá usar amonio cuaternario, fenoles, soluciones yodadas de ácido fosfórico, solución clorada o productos afectados a tal fin, aplicándolos por medio de mochilas, túneles de desinfección u otro elemento de tamaño adecuado a la magnitud del material a desinfectar.
Para el lavado de las manos se podrá usar alcohol (etanol) al 70 %. Las dosis que se usa de cada producto son las recomendadas por el fabricante.
Manejo a campo: por otra parte, el Senasa recomendó a los productores controlar al minador de la hoja de los cítricos en el campo, para prevenir las heridas en los tejidos y así disminuir las vías de entradas de patógenos a las plantas.
La alternativa más adecuada y recomendada es a través de un esquema de manejo integrado. En ese sentido, ya se están realizando introducciones, cría y colonización de parásitos específicos como Ageniaspis citrícola y Citrostichus phyllocnistoides, los cuales controlan en forma eficiente al gusano minador. El control biológico es una práctica importante ya que si se establece un parasitoide se puede bajar los niveles de población y el daño económico. Este tipo de control es de bajo costo para el productor y permite reducir drásticamente las aplicaciones de insecticidas.
Tratamientos fitosanitarios: deberán realizarse tratamientos fitosanitarios preventivos en base a fungicidas cúpricos en los períodos de mayor susceptibilidad de los tejidos. Se recomienda realizar al menos 4 aplicaciones en especies y variedades más susceptibles y en áreas donde las condiciones ambientales son más predisponentes, pudiendo reducirse a dos como mínimo en las áreas más secas de la región o con especies más tolerantes.
Los productos más recomendados y sus dosis son a base de productos cúpricos como el sulfato de cobre, el oxicloruro de cobre o el hidróxido de cobre con 1,5 gramos de cobre metálico.

Tamaño texto
Comentarios