03 Enero 2003
La certificación de calidad por parte del Senasa sobre los cítricos exportados a diferentes mercados del mundo cobraron importancia en los últimos años con el crecimiento nuestra citricultura y el alcance de un mayor peso del país en el contexto internacional, gracias a los envíos de limón de Tucumán.
El Senasa es el organismo oficial que tiene reconocimiento internacional como certificador de las exportaciones. De allí su valor como agente fiscalizador, lo que le imprime una mayor seriedad al trabajo del sector privado y el reconocimiento al gran profesionalismo en los envíos al exterior.
Tucumán representa al principal exportador de limones del Hemisferio Sur durante los meses de mayo y de setiembre, y la calidad de los cítricos frescos y elaborados es reconocida en los principales mercados.
En la Unión Europea y en Rusia el consumo de limones se incrementó sobre la base de ventas de frutas frescas de elevada calidad, superior a la ofrecida por otros países competidores que ingresan a esos mercados en el mismos período que la fruta tucumana.
La oferta local de buena calidad es generosa por lo que si no se controla minuciosamente el cumplimientos de las normas de calidad se corre el riesgo de saturar cualquier mercado con frutos de menores estándares.
Tentación
Los productores, como es lógico, se verán tentados de exportar el mayor volumen de fruta posible, sin medir las consecuencias negativas que tengan que sufrir sobre el final de la campaña como consecuencias de percibir menores precios ante una mayor oferta. Hay que ser concientes entonces del peligro que representaría para la aceptación de los mercados la presencia de una sobreoferta de limones de inferior calidad, ante la ansiedad del exportador de percibir una retribución que muchas veces no llegará.
La aceptación por parte de los importadores y de distribuidores en los países de destino se vería mermada seriamente si esto llegase a ocurrir. En tiempos donde la paridad cambiaria es muy favorable, se debe educar a todos los exportadores, grandes y pequeños, sobre el peligro que representaría el envío de grandes volúmenes de fruta de inferior calidad y los potenciales rechazos de limones por problemas de averías al momento de las entregas.
Hecha esta salvedad, para evitar las malas prácticas que perjudicarían a toda la actividad en su conjunto, será necesario apuntalar las tareas de fiscalización por parte de técnicos del Senasa.
Las tareas de supervisión por parte del organismo comenzarán hoy en todos los campos citrícolas inscriptos, para que puedan exportar a Europa. Los productores y exportadores deben aceptar que el Senasa es un socio en la actividad exportadora y tiene la tarea de controlar que nadie se pase de la raya.
Los buenos importadores de los mercados de destino y sus distribuidores exigen calidad certificada y garantizada en origen, y es el rumbo en el que el sector exportador deberá trabajar a partir de 2003.
Exigir calidad
Los compradores de limones del mundo saben que están frente a un producto de demanda inelástica, y por eso son consientes que tienen que adquirir productos de elevada calidad porque así se los exigen los consumidores. En este sentido, tanto los propios exportadores como los funcionarios del Senasa deberán jugar un papel de jueces y ser rigurosos en el cumplimiento de las normas vigentes, si es que quieren que el sector limonero siga siendo líder. La comercialización de frutos certificados en origen por un organismo oficial ofrece buenas expectativas en cuanto a mejores ventas (buenas facturaciones) al contribuir a la satisfacción de la demanda con una mayor calidad sanitaria y seguridad alimentaria. Conviene progresar en este sentido y hay que buscar en la Asociación Tucumana de Citrus, en el Senasa y en Afinoa fórmulas que ayuden al sector a mantener este rumbo.
El Senasa es el organismo oficial que tiene reconocimiento internacional como certificador de las exportaciones. De allí su valor como agente fiscalizador, lo que le imprime una mayor seriedad al trabajo del sector privado y el reconocimiento al gran profesionalismo en los envíos al exterior.
Tucumán representa al principal exportador de limones del Hemisferio Sur durante los meses de mayo y de setiembre, y la calidad de los cítricos frescos y elaborados es reconocida en los principales mercados.
En la Unión Europea y en Rusia el consumo de limones se incrementó sobre la base de ventas de frutas frescas de elevada calidad, superior a la ofrecida por otros países competidores que ingresan a esos mercados en el mismos período que la fruta tucumana.
La oferta local de buena calidad es generosa por lo que si no se controla minuciosamente el cumplimientos de las normas de calidad se corre el riesgo de saturar cualquier mercado con frutos de menores estándares.
Tentación
Los productores, como es lógico, se verán tentados de exportar el mayor volumen de fruta posible, sin medir las consecuencias negativas que tengan que sufrir sobre el final de la campaña como consecuencias de percibir menores precios ante una mayor oferta. Hay que ser concientes entonces del peligro que representaría para la aceptación de los mercados la presencia de una sobreoferta de limones de inferior calidad, ante la ansiedad del exportador de percibir una retribución que muchas veces no llegará.
La aceptación por parte de los importadores y de distribuidores en los países de destino se vería mermada seriamente si esto llegase a ocurrir. En tiempos donde la paridad cambiaria es muy favorable, se debe educar a todos los exportadores, grandes y pequeños, sobre el peligro que representaría el envío de grandes volúmenes de fruta de inferior calidad y los potenciales rechazos de limones por problemas de averías al momento de las entregas.
Hecha esta salvedad, para evitar las malas prácticas que perjudicarían a toda la actividad en su conjunto, será necesario apuntalar las tareas de fiscalización por parte de técnicos del Senasa.
Las tareas de supervisión por parte del organismo comenzarán hoy en todos los campos citrícolas inscriptos, para que puedan exportar a Europa. Los productores y exportadores deben aceptar que el Senasa es un socio en la actividad exportadora y tiene la tarea de controlar que nadie se pase de la raya.
Los buenos importadores de los mercados de destino y sus distribuidores exigen calidad certificada y garantizada en origen, y es el rumbo en el que el sector exportador deberá trabajar a partir de 2003.
Exigir calidad
Los compradores de limones del mundo saben que están frente a un producto de demanda inelástica, y por eso son consientes que tienen que adquirir productos de elevada calidad porque así se los exigen los consumidores. En este sentido, tanto los propios exportadores como los funcionarios del Senasa deberán jugar un papel de jueces y ser rigurosos en el cumplimiento de las normas vigentes, si es que quieren que el sector limonero siga siendo líder. La comercialización de frutos certificados en origen por un organismo oficial ofrece buenas expectativas en cuanto a mejores ventas (buenas facturaciones) al contribuir a la satisfacción de la demanda con una mayor calidad sanitaria y seguridad alimentaria. Conviene progresar en este sentido y hay que buscar en la Asociación Tucumana de Citrus, en el Senasa y en Afinoa fórmulas que ayuden al sector a mantener este rumbo.
















