Implementar un sistema de gestión de calidad es una necesidad

El impacto directo de la inversión se traduce en el ahorro de costos por fallas en los productos.

03 Enero 2003
Los consumidores exigen cada vez con más insistencia que se realicen mejoras en la calidad de los productos alimenticios que se les ofrecen y esta es, actualmente, una de las claves para entrar a los mercados nacionales e internacionales. Esta situación llevó a los empresarios a recurrir a la implementación de Sistemas de Gestión Calidad (SGC), según se desprende del informe semanal del Programa Calidad de la SAGPyA.
Uno de los mitos más difundidos en la industria sostiene que la gestión de la calidad representaría un incremento de los costos totales de producción. Pero es posible demostrar la inexactitud de este concepto, al analizar el impacto real de la gestión de la calidad en los costos de la empresa, ya que la implementación de un SGC provoca el incremento de algunos costos, pero contribuye a disminuir otros.
Todos los costos que tienen que ver con la implementación de SGC se engloban dentro de los llamados costos relacionados con la calidad. Derivan de la implementación de sistemas de control y de prevención. Se dividen en costos de prevención, que son aquellos en que se incurre al detectar y eliminar causas de defectos, a fin de llevarlos a su mínima expresión (por ejemplo los que derivan del planeamiento de la calidad, capacitación y entrenamiento del personal y mantenimiento preventivo) y costos de evaluación, que implican el estudio de un producto o servicio por etapas sucesivas desde el diseño hasta la entrega. Algunos elementos de esta última categoría son los costos por evaluación de suministro, de inventario, costos y mano de obra involucrados en la investigación y el desarrollo de productos y servicios.
Costos de la baja calidad: se dan cuando no se realizó una buena prevención y/o evaluación. Son gastos innecesarios y evitables, que derivan finalmente en una pérdida de competitividad del producto o del servicio.
A su vez, los costos de la baja calidad pueden ser divididos en: costos por defectos internos, que están asociados con aquellos defectos que se encuentran antes de transferir el producto al cliente (y así el producto obtenido no se puede vender o se ofrece a un menor costo disminuyendo el beneficio económico obtenido).
Dentro de los costos producidos por defectos internos se pueden incluir aquellos por desperdicios y retrabajo; por los análisis de fallas y de acciones correctivas y los que derivan de fallas en las compras. También por la inspección del 100% de la producción; la reinspección y reanálisis, las pérdidas evitables por fallas en diseño de productos y procesos; por la pérdida de materiales y de mano de obra y las rebajas al cliente para que acepte productos o servicios fuera de las especificaciones.

Distribución
Estos costos por defectos externos y que se detectan cuando el producto está en manos del cliente, pueden derivar de las quejas y reclamos; de la devolución de artículos; del cumplimiento de las garantías; de las concesiones al cliente (a manera de compensación por los defectos detectados); de multas y litigios y costos de reparación o reposición gratuitas de productos.
En la mayoría de las empresas prestadoras de servicios los costos relacionados con la calidad se distribuyen de la siguiente manera:
en promedio, el 65% corresponde a los costos de baja calidad;
los costos de evaluación representan el 30%, el 5% restante proviene de los costos de prevención.
Entonces, la experiencia recogida en empresas de distintos rubros demuestra que los costos relacionados con la calidad son muy altos.
Con un estudio detallado se puede probar que la gestión de la calidad provoca ahorros. La puesta en marcha de un SGC supone siempre una suba de los costos de prevención pero, con el tiempo, esta inversión lleva a un gran ahorro en costos de la baja calidad. Son sensibles las disminuciones en fallos internos como externos.
A su vez, los SGC tienden a incrementar la confianza entre distintos actores de la producción, de tal manera que disminuye la cantidad de los controles requeridos. De esta manera, los SGC provocan normalmente una baja en los costos de evaluación. Asimismo, la disminución de los costos relacionados con la calidad conlleva a un menor gasto total, lo que mejora sustancialmente la relación entre lo que se pone en juego y lo que se obtiene como resultado. En Tucumán varias empresas ya los están implementando.

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