Consideran a la alfalfa argentina como una de las mejores del mundo

Un empresario resolvió el problema de la compactación de la forrajera y la ecuación costo-rentabilidad.

10 Enero 2003
La posibilidad de compactar la alfalfa abrió un nuevo mercado a la exportación de productos argentinos, y hoy el nutritivo pasto que abunda en las planicies criollas alimenta, entre otros, a los caballos de carrera en los hipódromos de Arabia Saudita.
El empresario Albert Garfunkel explicó que desde hace dos años vende miel a Europa, pero hace muy poco comenzó a interesarse por la alfalfa y descubrió que no se exportaba porque era muy caro. Según contó, la alfalfa tiene mucho volumen y poco peso, por lo que llena enseguida los contenedores. "Con 12 toneladas ya estaba completo el container y eso encarecía tanto el producto, que quedaba fuera de mercado", señaló.
Enseguida llegó a la conclusión que era necesario achicar el volumen y así comenzó las conversaciones con un ingeniero agrónomo de Rosario que ya había ideado la forma de hacer una compactadora, pero nunca la había concretado. "Decidimos mandar a hacer una compactadora de muestra y vimos que podíamos compactar y duplicar la cantidad de kilos en un contenedor, y hoy estamos mandando 22 toneladas en lugar de las 12 que entraban originalmente", dijo. La alfalfa -de Santiago del Estero- fue sometida a rigurosos análisis de calidad, que establecieron que el tipo de suelo y el clima hacen que sea la mejor del mundo. Además, permite 11 cortes por año, en lugar de los cuatro que se logra en la provincia de Buenos Aires.
"La compactación no altera el producto ni lo hace perder sus propiedades", subrayó el empresario, que luego explicó que su utilización es básicamente para consumo animal, como alimento balanceado, aunque en Europa también se la consuma en las mesas familiares.
Desde hace un mes que están exportando a Italia y a España, que reciben los contenedores y lo reenvían a los países árabes; más exactamente a los hipódromos de los emires de Arabia Saudita. El contacto lo hicieron por e-mail, en base a la información de mercado de la Fundación Export.Ar, pero el entusiasmo de los europeos hizo que a los pocos días decidieran viajar a Buenos Aires para comprar personalmente unas 500 toneladas de alfalfa.
Pero el negocio de Garfunkel no termina en la alfalfa. Hace dos años, cuando ya se hacía inminente el fin de su negocio con el cuero, decidió dar un giro y dedicarse a la exportación de miel. "Vi la oportunidad de trabajar con la miel, que era un producto que tenía buena demanda en el exterior, y me puse en contacto con el plan apícola de Santiago del Estero. "Con apoyo de la gobernación, enseguida empezamos a exportar a Alemania y seguimos haciéndolo", relató.

Perspectivas
El empresario compra toda la producción de miel de Santiago del Estero y la vende a Alemania a U$S 1,50 el kilogramo, un precio que no lo pone él sino el mercado internacional. Garfunkel es muy cuidadoso de la calidad del producto porque sabe que de ella depende la continuidad de su negocio y, por ese motivo, realizan los controles en los laboratorios de la universidad de Santiago del Estero, lo que es altamente apreciado en el exterior, según él contó. Desde hace dos años que en el período comprendido entre octubre y mayo exportan a un ritmo de 23.000 kilogramos de miel por semana.
El empresario cree que este año exportará más de 300.000 kilogramos, lo que significa duplicar las ventas respecto de 2002. La miel no tiene un gran mercado a nivel doméstico, sólo se consume el 2% de la producción total, pero sí lo tiene en el exterior, dado que es utilizada como reemplazo saludable y natural del azúcar y del edulcorante.
La perspectiva es tan buena que ya están pensando en exportar a Italia y, para eso, comenzaron conversaciones para comprar toda la producción de las provincias de Santa Fe y de Córdoba.
Desde otro lugar, Atilio Mentasti, uno de los socios de una empresa de logística integral para el comercio exterior, indicó que si bien se dan algunas exportaciones de productos manufacturados, éstas son esporádicas, ya que el fuerte de las ventas al exterior se dan en el rubro agroalimenticio. Uno de los productos que más se venden son las maderas procesadas, especialmente a Medio Oriente, y los agroalimentos, sin industrializar, a Europa y a Estados Unidos.

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