17 Enero 2003
La campaña 2002/03 de producción de cultivos de verano tuvo un inicio complicado, dijo Cesar Lamelas, de la Sección Agrometereología de la EEAOC.
La sequía estacional se agudizó en agosto y en setiembre por la falta de lluvias y particularmente por que las condiciones de temperaturas elevadas, baja humedad y vientos desecantes generaron una alta pérdida de humedad (evapotranspiración).
Esta situación determinó que los suelos de producción de granos llegaran a fines de setiembre con humedad por debajo del coeficiente de marchitez permanente. En condiciones normales, las lluvias en la región se incrementaron a partir de octubre y crecieron en noviembre y en diciembre.
El clima, con éstas características, permitió la recarga de humedad de los suelos y posibilitaron la implantación de los cultivos de soja y de maíz. A partir de estos conceptos se analizaron las condiciones agrometeorológicas del trimestre octubre-diciembre de 2002. Octubre resultó relativamente cálido, con temperaturas máximas y mínimas predominantemente superiores a las normales. Las precipitaciones mostraron una marcada irregularidad tanto en su distribución a través del mes, como por distribución territorial. Los valores de lluvias aportados variaron para la región pedemontana entre 70 y 160 mm, en tanto que en la zona de llanura fueron entre 40 y 165 mm. Esto implicó que las lluvias fueron menores a muy superiores a las normales.
En el área relevada las lluvias se concentraron en la segunda quincena. La sequía estacional se prolongó en la primera quincena de octubre y generó condiciones de déficit hídrico severo.
En noviembre, las condiciones térmicas fueron ligeramente superiores a las normales, con fluctuaciones rápidas de las temperaturas máximas que determinaron la ocurrencia de períodos relativamente cálidos y frescos de corta duración.
En ese mes las lluvias también mostraron irregularidad en la distribución espacial y temporal.. En general los aportes de agua en la primera década del mes fueron muy escasos, por lo que en este período nuevamente se generaron deficiencias severas de agua.
La sequía estacional se agudizó en agosto y en setiembre por la falta de lluvias y particularmente por que las condiciones de temperaturas elevadas, baja humedad y vientos desecantes generaron una alta pérdida de humedad (evapotranspiración).
Esta situación determinó que los suelos de producción de granos llegaran a fines de setiembre con humedad por debajo del coeficiente de marchitez permanente. En condiciones normales, las lluvias en la región se incrementaron a partir de octubre y crecieron en noviembre y en diciembre.
El clima, con éstas características, permitió la recarga de humedad de los suelos y posibilitaron la implantación de los cultivos de soja y de maíz. A partir de estos conceptos se analizaron las condiciones agrometeorológicas del trimestre octubre-diciembre de 2002. Octubre resultó relativamente cálido, con temperaturas máximas y mínimas predominantemente superiores a las normales. Las precipitaciones mostraron una marcada irregularidad tanto en su distribución a través del mes, como por distribución territorial. Los valores de lluvias aportados variaron para la región pedemontana entre 70 y 160 mm, en tanto que en la zona de llanura fueron entre 40 y 165 mm. Esto implicó que las lluvias fueron menores a muy superiores a las normales.
En el área relevada las lluvias se concentraron en la segunda quincena. La sequía estacional se prolongó en la primera quincena de octubre y generó condiciones de déficit hídrico severo.
En noviembre, las condiciones térmicas fueron ligeramente superiores a las normales, con fluctuaciones rápidas de las temperaturas máximas que determinaron la ocurrencia de períodos relativamente cálidos y frescos de corta duración.
En ese mes las lluvias también mostraron irregularidad en la distribución espacial y temporal.. En general los aportes de agua en la primera década del mes fueron muy escasos, por lo que en este período nuevamente se generaron deficiencias severas de agua.















