17 Enero 2003
Desde 1993 trabaja el mismo equipo de técnicos. "De los países en desarrollo somos el único grupo que mantiene su presencia a nivel internacional", afirmó el titular de la Dirección del Suelo y Lucha contra la Desertización de la secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Daniel Tomasini.
El dato no es menor. Esta continuidad en la labor técnica -un rasgo distintivo en todas las áreas de la secretaría-, permitió desarrollar una serie de actividades tendientes a revertir la difícil situación en cuanto a la desertización, y le otorgó un hándicap de reconocimiento mundial.
"Nuestro objetivo -agregó- es revertir el deterioro de los recursos naturales en las zonas secas del país, para lo cual trabajamos en conjunto con las provincias, los institutos de investigación, las universidades y las organizaciones no gubernamentales".
Definida en 1996, esta estrategia nacional consensuada, llamada Plan Nacional (PAN), no cuenta con un presupuesto único del Estado sino que trabaja con acuerdos anuales o bianuales entre instituciones. Las denominadas tierras secas incluyen las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas en una línea que corta por la mitad las provincias de Chaco y Formosa, baja por el límite de Santa Fe, se abre en Córdoba y llega hasta Bahía Blanca.
"Esa región hacia el oeste tiene algún problema de déficit hídrico que genera cierto impacto ambiental; calculamos que la mitad de ese territorio, que abaca el 75% de la superficie total de la Argentina, tiene algún deterioro que hace pensar que se está ante un proceso de desertización", alertó.
Las causas de este deterioro del suelo son, principalmente, por la sobreexplotación; el sobrepastoreo de pastizales naturales; la agricultura en zona marginal (monocultivos) y los incendios, tanto intencionales como naturales.
"El tema es que a nivel nacional no hay forma de hacer un programa único que pueda encarar el Gobierno. Entonces, la estrategia siempre fue la de integrar las actividades de todas las instituciones y en una discusión permanente ordenar u orientarnos juntos hacia las prioridades", dijo Tomasini.
Agregó que se apoya a las provincias en su decisión autónoma de trabajar sobre los recursos, y que en el caso de la desertización, como se trata de administraciones más pobres, con menos recursos, se utiliza en un plan integral.
En ese sentido, Tomasini diferenció el concepto de desertización del de conservación de suelos. El primero implica que el deterioro es de todos los recursos; suelo, agua, bosques, pastizales y biodiversidad fauna en zonas secas, zonas áridas. En tanto, la conservación de suelos es una parte que puede ser el combate al avance de áreas desiertas, explicó.
El dato no es menor. Esta continuidad en la labor técnica -un rasgo distintivo en todas las áreas de la secretaría-, permitió desarrollar una serie de actividades tendientes a revertir la difícil situación en cuanto a la desertización, y le otorgó un hándicap de reconocimiento mundial.
"Nuestro objetivo -agregó- es revertir el deterioro de los recursos naturales en las zonas secas del país, para lo cual trabajamos en conjunto con las provincias, los institutos de investigación, las universidades y las organizaciones no gubernamentales".
Definida en 1996, esta estrategia nacional consensuada, llamada Plan Nacional (PAN), no cuenta con un presupuesto único del Estado sino que trabaja con acuerdos anuales o bianuales entre instituciones. Las denominadas tierras secas incluyen las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas en una línea que corta por la mitad las provincias de Chaco y Formosa, baja por el límite de Santa Fe, se abre en Córdoba y llega hasta Bahía Blanca.
"Esa región hacia el oeste tiene algún problema de déficit hídrico que genera cierto impacto ambiental; calculamos que la mitad de ese territorio, que abaca el 75% de la superficie total de la Argentina, tiene algún deterioro que hace pensar que se está ante un proceso de desertización", alertó.
Las causas de este deterioro del suelo son, principalmente, por la sobreexplotación; el sobrepastoreo de pastizales naturales; la agricultura en zona marginal (monocultivos) y los incendios, tanto intencionales como naturales.
"El tema es que a nivel nacional no hay forma de hacer un programa único que pueda encarar el Gobierno. Entonces, la estrategia siempre fue la de integrar las actividades de todas las instituciones y en una discusión permanente ordenar u orientarnos juntos hacia las prioridades", dijo Tomasini.
Agregó que se apoya a las provincias en su decisión autónoma de trabajar sobre los recursos, y que en el caso de la desertización, como se trata de administraciones más pobres, con menos recursos, se utiliza en un plan integral.
En ese sentido, Tomasini diferenció el concepto de desertización del de conservación de suelos. El primero implica que el deterioro es de todos los recursos; suelo, agua, bosques, pastizales y biodiversidad fauna en zonas secas, zonas áridas. En tanto, la conservación de suelos es una parte que puede ser el combate al avance de áreas desiertas, explicó.















