17 Enero 2003
En el Boletín de Informaciones Agronómicas del Cono Sur, que edita el Instituto de la Potasa y el Fósforo, se señala que en la Argentina las áreas con deficiencia de fósforo (P) se extendieron en los últimos años, por la continua remoción que realizan los cultivos, en áreas originalmente bien dotadas, dijo Cesar Quintero, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de Entre Ríos.
En algunas zonas la deficiencia de P es generalizada por los bajos contenidos del elemento en los materiales originarios. Sin embargo, las habituales fertilizaciones que se realizan desde algunos años provocaron una disminución de la frecuencia de valores de P extraíble (Pe), inferiores a los 5 miligramos por kilogramo. Esto no fue suficiente, empero, para alcanzar valores adecuados. Existe sólo en la actualidad 10 a 15% de suelos bien provistos.
Poder Buffer
En el suelo existen distintas y variadas formas minerales y orgánicas de fósforo que se encuentran en un equilibrio dinámico. El modelo simplificado podría ser descripto por el esquema propuesto por Larsen en 1967. El fósforo lábil representa a los fosfatos absorbidos, los minerales de mayor solubilidad y a las formas orgánicas de fácil y rápida mineralización, que están en equilibrio con el P en solución.
El P no lábil no está en equilibrio con la solución y constituye la reserva de P en formas minerales y orgánicas estables, donde se encuentran más del 90% del P total del suelo. La concentración de un nutriente en la solución del suelo representa la Intensidad (I) del mismo, en este caso, los fosfatos en solución. La cantidad del elemento que está en la fase sólida, en equilibrio con la solución, es el factor Cantidad (Q). Para el fósforo, esta es la fracción lábil. La relación dinámica entre la cantidad y la intensidad es conocida como el factor Capacidad (C) o capacidad buffer.
La capacidad buffer o amortiguadora es la propiedad que posee un suelo para resistir los cambios en la concentración de P en solución, en estado de equilibrio, al extraer o agregar P.
El factor capacidad es importante en la nutrición de las plantas: un suelo de alta capacidad amortiguadora repondrá rápidamente el P agotado de su solución, por las plantas. Por otro lado, en suelos con diferente capacidad amortiguadora se requieren distintas cantidades de fertilizantes para alcanzar un mismo nivel de P en solución. La capacidad de retención de P es una propiedad de cada suelo, relacionada con el porcentaje de arcilla y óxidos libres. En la mayoría de los suelos que se cultivan en la Argentina tienen de mediana a baja capacidad de absorción de P.
Diagnósticos de fertilidad
Habitualmente se recomienda realizar un análisis de suelo previo a la siembra, para estimar los requerimientos de fertilizantes. En el caso del fósforo, la mayoría de los laboratorios evalúan su disponibilidad por el método de Bray y Kurtz. Este método fue calibrado para los cultivos más importantes de la región, permitiéndonos una interpretación válida de los resultados. Así, en términos generales, se puede decir que valores por debajo de 5 mg/kg son muy bajos, entre 5 y 10 mg/kg son bajos, entre 10 y 20 mg/kg son medios y por encima de 20 a 25 mg/kg pueden considerarse adecuados.
La mayoría de los resultados permiten establecer que para la mayoría de los cultivos existe una alta probabilidad de respuesta a la fertilización cuando la disponibilidad de P-Bray es inferior a 10 a 15 mg/kg. Sin embargo no se disponen de herramientas apropiadas para el cálculo de la dosis a aplicar en cada caso.
En principio se aplicó dosis más altas de fertilizante en los suelos con menor disponibilidad de P, lo cual parece lógico. No obstante hay que tener en cuenta el poder de retención o de fijación de fósforo que tienen los suelos.
Finalmente, se puede decir que el método de Bray resulta apropiado para valorar la disponibilidad de P para las plantas, pero no es eficiente por sí solo para orientar acerca de cuánto fertilizante aplicar. Es un método de gran versatilidad que demostró buenas relaciones con el rendimiento y el P absorbido por las plantas, en distintos suelos. Sin embargo, las recomendaciones de fertilización requieren de alguna determinación o índice que evalúe el poder de retención de fósforos del suelo.
En algunas zonas la deficiencia de P es generalizada por los bajos contenidos del elemento en los materiales originarios. Sin embargo, las habituales fertilizaciones que se realizan desde algunos años provocaron una disminución de la frecuencia de valores de P extraíble (Pe), inferiores a los 5 miligramos por kilogramo. Esto no fue suficiente, empero, para alcanzar valores adecuados. Existe sólo en la actualidad 10 a 15% de suelos bien provistos.
Poder Buffer
En el suelo existen distintas y variadas formas minerales y orgánicas de fósforo que se encuentran en un equilibrio dinámico. El modelo simplificado podría ser descripto por el esquema propuesto por Larsen en 1967. El fósforo lábil representa a los fosfatos absorbidos, los minerales de mayor solubilidad y a las formas orgánicas de fácil y rápida mineralización, que están en equilibrio con el P en solución.
El P no lábil no está en equilibrio con la solución y constituye la reserva de P en formas minerales y orgánicas estables, donde se encuentran más del 90% del P total del suelo. La concentración de un nutriente en la solución del suelo representa la Intensidad (I) del mismo, en este caso, los fosfatos en solución. La cantidad del elemento que está en la fase sólida, en equilibrio con la solución, es el factor Cantidad (Q). Para el fósforo, esta es la fracción lábil. La relación dinámica entre la cantidad y la intensidad es conocida como el factor Capacidad (C) o capacidad buffer.
La capacidad buffer o amortiguadora es la propiedad que posee un suelo para resistir los cambios en la concentración de P en solución, en estado de equilibrio, al extraer o agregar P.
El factor capacidad es importante en la nutrición de las plantas: un suelo de alta capacidad amortiguadora repondrá rápidamente el P agotado de su solución, por las plantas. Por otro lado, en suelos con diferente capacidad amortiguadora se requieren distintas cantidades de fertilizantes para alcanzar un mismo nivel de P en solución. La capacidad de retención de P es una propiedad de cada suelo, relacionada con el porcentaje de arcilla y óxidos libres. En la mayoría de los suelos que se cultivan en la Argentina tienen de mediana a baja capacidad de absorción de P.
Diagnósticos de fertilidad
Habitualmente se recomienda realizar un análisis de suelo previo a la siembra, para estimar los requerimientos de fertilizantes. En el caso del fósforo, la mayoría de los laboratorios evalúan su disponibilidad por el método de Bray y Kurtz. Este método fue calibrado para los cultivos más importantes de la región, permitiéndonos una interpretación válida de los resultados. Así, en términos generales, se puede decir que valores por debajo de 5 mg/kg son muy bajos, entre 5 y 10 mg/kg son bajos, entre 10 y 20 mg/kg son medios y por encima de 20 a 25 mg/kg pueden considerarse adecuados.
La mayoría de los resultados permiten establecer que para la mayoría de los cultivos existe una alta probabilidad de respuesta a la fertilización cuando la disponibilidad de P-Bray es inferior a 10 a 15 mg/kg. Sin embargo no se disponen de herramientas apropiadas para el cálculo de la dosis a aplicar en cada caso.
En principio se aplicó dosis más altas de fertilizante en los suelos con menor disponibilidad de P, lo cual parece lógico. No obstante hay que tener en cuenta el poder de retención o de fijación de fósforo que tienen los suelos.
Finalmente, se puede decir que el método de Bray resulta apropiado para valorar la disponibilidad de P para las plantas, pero no es eficiente por sí solo para orientar acerca de cuánto fertilizante aplicar. Es un método de gran versatilidad que demostró buenas relaciones con el rendimiento y el P absorbido por las plantas, en distintos suelos. Sin embargo, las recomendaciones de fertilización requieren de alguna determinación o índice que evalúe el poder de retención de fósforos del suelo.













