31 Enero 2003
El Programa Pro Huerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) benefició el año pasado a unas 18.000 familias tucumanas, aún con escasos recursos. Este año, según los responsables del plan, se avizoran mejores posibilidades económicas y, a partir de una mayor disponibilidad presupuestaria, la meta sería llegar a la concreción de una 35.000 huertas familiares y comunitarias.Como complemento del programa social del INTA, se puso en marcha el proyecto "Semillas de la Vida", que está coordinado por la Asociación de Técnicos de Programas y Proyectos Sociales, una entidad independiente conformada, en su mayoría, con profesionales que trabajan actualmente en el Pro Huerta.
La financiación del proyecto "Semillas de la Vida" corre por cuenta de la Fundación Shell, que no dudó en apoyar la iniciativa de la Asociación de Técnicos.
El consejo comunitario, que está integrado con todos los factores involucrados en el proyecto, gerenciará el programa. Apenas constituído comenzó la tarea de evaluación de 20 microproyectos, cuyo objetivo principal es la generación de semillas para el autoabastecimiento de las huertas familiares.
También el cuerpo analiza las posibilidades de que la producción de hortalizas puedan ser destinadas a la comercialización en ferias o que se utilicen en los mercados de trueque.
Los profesionales confeccionaron el material didáctico para las clases de capacitación de producción de semillas, así como la apoyatura práctica a campo de esos cursos teóricos. La intención es instalar una estructura de modelo que se mantenga en el tiempo y se proyecte, a partir de las personas capacitadas, en los futuros interesados en la producción de alimentos para su propio consumo. Se estimó que en principio las familias beneficiadas podrían rondar las 7.000, pero en su proyección alcanzaría a las 12.000.
El Pro Huerta en Salta, abasteció de alimentos a unas 200.000 personas.
De la huerta a la generación de semillas
El proyecto "Semillas de la Vida", que se puso en marcha en Tucumán, constituyó su consejo comunitario para gerenciarlo. Esta iniciativa tiene como objetivo capacitar en la producción de semillas hortícolas para el autoconsumo y fortalecer la generación de frutas y hortalizas en las huertas familiares.
El ingeniero Mariano Garmendia, miembro de la Asociación de Técnicos de Programas y Proyectos Sociales, entidad de la que surgió el proyecto "Semillas de la Vida", señaló a LA GACETA que ya se conformó el paquete educativo del programa, para capacitar en la producción de semillas. También se fijaron las estructuras técnicas para cualquier otro proyecto anexo que se elabore para los beneficiarios del proyecto.
"Enseñamos a las familias a obtener semillas de las huertas que ellos realizan. Este es un complemento del proyecto Pro-Huerta del INTA, que busca de alguna manera fortalecer ese plan. Además, tiene otro componente. Es es la de estrechar los lazos solidarios que surgen de la comunidad misma cuando los objetivos son comunes", resaltó.
Alternativas
A partir de este proyecto, nació la Red Orgánica Solidaria de Tucumán, que está conformada por las 15 comunidades que se encuentran dentro del programa "Semillas de la Vida".
Dentro de este proyecto se busca no sólo producir semillas, sino también que parte de la producción de hortalizas sea comercializado o enviado a una feria de trueque.
La idea abarca además el manejo de cultivos alternativas, como ocurre con la caña bambú, que se la usa para la construcción, o la de mandioca."Durante diciembre tuvimos la visita de los representantes internacionales del programa de comunidades sustentables de la Fundación Shell, que es la entidad que financia nuestro proyecto. Ellos recorrieron las zonas beneficiadas y ya enviaron una evaluación del avance y las posibilidades de desarrollo", precisó Garmendia.
Reglamentos
Luego apuntó que en estos momentos el trabajo está centrado en el ajuste del paquete pedagógico y el dictado de los cursos de capacitación de los beneficiarios. Esta última tarea se realiza con apoyo de un video sobre el tema, y después con las prácticas a campo. Al final se les entrega la cartilla didáctica, que completa la capacitación.
"Todo este proyecto de 'Semillas de la Vida' se lleva a cabo a través del consejo comunitario, como dije anteriormente, y esperamos que este cuerpo fije las políticas de microproyectos, que son alrededor de 20, y la manera en que serán financiados", subrayó Garmendia.
"Antes de la definición del consejo, las comunidades interesadas deben realizar en conjunto un reglamento general para evitar inconvenientes en la elección de los microproyectos, y también la evaluación técnica de los proyectos presentados", subrayó.
El proyecto "Semillas de la Vida" busca beneficiar a unas 7.000 familias y los 20 microproyectos presentados serán los multiplicadores de esta gran iniciativa. Se estima que en el corto plazo, el beneficio podría alcanzar a un número superior a las 12.000 familias.
Básicamente, el programa tiene como premisa darle una base de capacitación y de organización a todas las familias participantes del proyecto. "La idea es que las familias se nucleen en torno a los microproyectos y que se instale, definitivamente, una estructura organizada y capacitada que sirva como difusión dentro de la comunidad", concluyó Garmendia.
La financiación del proyecto "Semillas de la Vida" corre por cuenta de la Fundación Shell, que no dudó en apoyar la iniciativa de la Asociación de Técnicos.
El consejo comunitario, que está integrado con todos los factores involucrados en el proyecto, gerenciará el programa. Apenas constituído comenzó la tarea de evaluación de 20 microproyectos, cuyo objetivo principal es la generación de semillas para el autoabastecimiento de las huertas familiares.
También el cuerpo analiza las posibilidades de que la producción de hortalizas puedan ser destinadas a la comercialización en ferias o que se utilicen en los mercados de trueque.
Los profesionales confeccionaron el material didáctico para las clases de capacitación de producción de semillas, así como la apoyatura práctica a campo de esos cursos teóricos. La intención es instalar una estructura de modelo que se mantenga en el tiempo y se proyecte, a partir de las personas capacitadas, en los futuros interesados en la producción de alimentos para su propio consumo. Se estimó que en principio las familias beneficiadas podrían rondar las 7.000, pero en su proyección alcanzaría a las 12.000.
El Pro Huerta en Salta, abasteció de alimentos a unas 200.000 personas.
El proyecto "Semillas de la Vida", que se puso en marcha en Tucumán, constituyó su consejo comunitario para gerenciarlo. Esta iniciativa tiene como objetivo capacitar en la producción de semillas hortícolas para el autoconsumo y fortalecer la generación de frutas y hortalizas en las huertas familiares.
El ingeniero Mariano Garmendia, miembro de la Asociación de Técnicos de Programas y Proyectos Sociales, entidad de la que surgió el proyecto "Semillas de la Vida", señaló a LA GACETA que ya se conformó el paquete educativo del programa, para capacitar en la producción de semillas. También se fijaron las estructuras técnicas para cualquier otro proyecto anexo que se elabore para los beneficiarios del proyecto.
"Enseñamos a las familias a obtener semillas de las huertas que ellos realizan. Este es un complemento del proyecto Pro-Huerta del INTA, que busca de alguna manera fortalecer ese plan. Además, tiene otro componente. Es es la de estrechar los lazos solidarios que surgen de la comunidad misma cuando los objetivos son comunes", resaltó.
Alternativas
A partir de este proyecto, nació la Red Orgánica Solidaria de Tucumán, que está conformada por las 15 comunidades que se encuentran dentro del programa "Semillas de la Vida".
Dentro de este proyecto se busca no sólo producir semillas, sino también que parte de la producción de hortalizas sea comercializado o enviado a una feria de trueque.
La idea abarca además el manejo de cultivos alternativas, como ocurre con la caña bambú, que se la usa para la construcción, o la de mandioca."Durante diciembre tuvimos la visita de los representantes internacionales del programa de comunidades sustentables de la Fundación Shell, que es la entidad que financia nuestro proyecto. Ellos recorrieron las zonas beneficiadas y ya enviaron una evaluación del avance y las posibilidades de desarrollo", precisó Garmendia.
Reglamentos
Luego apuntó que en estos momentos el trabajo está centrado en el ajuste del paquete pedagógico y el dictado de los cursos de capacitación de los beneficiarios. Esta última tarea se realiza con apoyo de un video sobre el tema, y después con las prácticas a campo. Al final se les entrega la cartilla didáctica, que completa la capacitación.
"Todo este proyecto de 'Semillas de la Vida' se lleva a cabo a través del consejo comunitario, como dije anteriormente, y esperamos que este cuerpo fije las políticas de microproyectos, que son alrededor de 20, y la manera en que serán financiados", subrayó Garmendia.
"Antes de la definición del consejo, las comunidades interesadas deben realizar en conjunto un reglamento general para evitar inconvenientes en la elección de los microproyectos, y también la evaluación técnica de los proyectos presentados", subrayó.
El proyecto "Semillas de la Vida" busca beneficiar a unas 7.000 familias y los 20 microproyectos presentados serán los multiplicadores de esta gran iniciativa. Se estima que en el corto plazo, el beneficio podría alcanzar a un número superior a las 12.000 familias.
Básicamente, el programa tiene como premisa darle una base de capacitación y de organización a todas las familias participantes del proyecto. "La idea es que las familias se nucleen en torno a los microproyectos y que se instale, definitivamente, una estructura organizada y capacitada que sirva como difusión dentro de la comunidad", concluyó Garmendia.













