31 Enero 2003
El año agrícola que estamos viviendo en Tucumán presenta características que son alentadoras para casi todos los cultivos y actividades agropecuarias que se realizan.
Para que esto ocurra deben mediar, como primera medida, que las condiciones climáticas de la región se den acordes al mes que finaliza y en el que viene, y que esas precipitaciones aporten el agua que los cultivos necesitan.
Los cultivos en la provincia en general se encuentran en buenas condiciones. De manera que las cosechas que vendrán pueden encuadrarse dentro de lo esperado por los productores.
Con respeto a los precios de los diferentes productos en general son buenos, debido principalmente a los efectos de la devaluación y a las demandas en los diferentes mercados, que mantienen los valores en niveles competitivos y atrayentes para que los productores tucumanos no decaigan en el esfuerzo de continuar trabajando.
Los cultivos de soja en general están en buenas condiciones sanitarias. En la provincia se sembraron unas 225.000 hectáreas.
Las perspectivas de los precios de esta oleaginosa en general depende a alguna situación de disminución en la campaña en Sudamérica. El desarrollo de las plantaciones es excelente, el clima ayuda, y se espera una cosecha récord, según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Para el maíz las condiciones también son buenas en las 35.000 hectáreas sembradas.
Respeto de la caña de azúcar, la mayoría de los cañaverales tucumanos están con un proceso de crecimiento paulatino y se observa un buen aspecto de las plantas. Los campos se encuentran limpios y fertilizados y las estimaciones es que se obtendrán unos kilos más de caña por hectárea que en la campaña anterior.
En el sector cítrícola, las quintas tienen un tratamiento sanitarios acorde con las necesidades del momento, por lo que sus estados son buenos. La campaña que viene presenta excelentes perspectivas, principalmente para quienes inscribieron las Unidades Productoras (UP), que suman 26.000 hectáreas. Estas parcelas terminarán la producción en el proceso de certificación en origen, cuyos frutos serán destinados a los mercados internacionales.
En lo que respecta a la producción tabacalera, la situación es dentro de todo aceptable. Sólo falta que se fije finalmente el precio de acopio del tabaco Burley, a valores razonables, que garantice al tabacalero una rentabilidad que le permita seguir en una actividad que genera mucha mano de obra.
Sobre los cultivos hortícolas, la situación de la papa semilla es la que está en la máxima actividad en Tafí del Valle, con cultivos que son regados para finalizar su ciclo y con condiciones sanitarias aceptables.
La ganadería en Tucumán mantiene una situación sin sobresaltos respeto del estado sanitario del rodeo, ya que finalizó la campaña de vacunación contra la aftosa y los animales se pueden transportar con tranquilidad en la provincia, siempre que cuenten con los papeles correspondientes. Campos adentro, se trabaja para acondicionar la hacienda con vista a los remates que comienzan en abril.
De acuerdo con este panorama, las diferentes actividades en la provincia auguran un futuro promisorio. Sólo resta que los distintos factores involucrados en las explotaciones hagan lo que corresponda, en pos afianzar la actividad agrícola-ganadera tucumana.
Quedan aspectos pendientes, y que son fundamentales, para corregir. Entre ellos, el canon ferroviario; el abigeato; la revisión del veto que se dio a la Ley de Protección Azucarera y podes acceder al régimen de alícuota cero. En el orden nacional, resta trabajar en conjunto para evitar que la Nación no tome al campo como generador de dinero para equilibrar su déficit fiscal.
El futuro está cerca y entre todos debemos encontrarlo.
Para que esto ocurra deben mediar, como primera medida, que las condiciones climáticas de la región se den acordes al mes que finaliza y en el que viene, y que esas precipitaciones aporten el agua que los cultivos necesitan.
Los cultivos en la provincia en general se encuentran en buenas condiciones. De manera que las cosechas que vendrán pueden encuadrarse dentro de lo esperado por los productores.
Con respeto a los precios de los diferentes productos en general son buenos, debido principalmente a los efectos de la devaluación y a las demandas en los diferentes mercados, que mantienen los valores en niveles competitivos y atrayentes para que los productores tucumanos no decaigan en el esfuerzo de continuar trabajando.
Los cultivos de soja en general están en buenas condiciones sanitarias. En la provincia se sembraron unas 225.000 hectáreas.
Las perspectivas de los precios de esta oleaginosa en general depende a alguna situación de disminución en la campaña en Sudamérica. El desarrollo de las plantaciones es excelente, el clima ayuda, y se espera una cosecha récord, según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Para el maíz las condiciones también son buenas en las 35.000 hectáreas sembradas.
Respeto de la caña de azúcar, la mayoría de los cañaverales tucumanos están con un proceso de crecimiento paulatino y se observa un buen aspecto de las plantas. Los campos se encuentran limpios y fertilizados y las estimaciones es que se obtendrán unos kilos más de caña por hectárea que en la campaña anterior.
En el sector cítrícola, las quintas tienen un tratamiento sanitarios acorde con las necesidades del momento, por lo que sus estados son buenos. La campaña que viene presenta excelentes perspectivas, principalmente para quienes inscribieron las Unidades Productoras (UP), que suman 26.000 hectáreas. Estas parcelas terminarán la producción en el proceso de certificación en origen, cuyos frutos serán destinados a los mercados internacionales.
En lo que respecta a la producción tabacalera, la situación es dentro de todo aceptable. Sólo falta que se fije finalmente el precio de acopio del tabaco Burley, a valores razonables, que garantice al tabacalero una rentabilidad que le permita seguir en una actividad que genera mucha mano de obra.
Sobre los cultivos hortícolas, la situación de la papa semilla es la que está en la máxima actividad en Tafí del Valle, con cultivos que son regados para finalizar su ciclo y con condiciones sanitarias aceptables.
La ganadería en Tucumán mantiene una situación sin sobresaltos respeto del estado sanitario del rodeo, ya que finalizó la campaña de vacunación contra la aftosa y los animales se pueden transportar con tranquilidad en la provincia, siempre que cuenten con los papeles correspondientes. Campos adentro, se trabaja para acondicionar la hacienda con vista a los remates que comienzan en abril.
De acuerdo con este panorama, las diferentes actividades en la provincia auguran un futuro promisorio. Sólo resta que los distintos factores involucrados en las explotaciones hagan lo que corresponda, en pos afianzar la actividad agrícola-ganadera tucumana.
Quedan aspectos pendientes, y que son fundamentales, para corregir. Entre ellos, el canon ferroviario; el abigeato; la revisión del veto que se dio a la Ley de Protección Azucarera y podes acceder al régimen de alícuota cero. En el orden nacional, resta trabajar en conjunto para evitar que la Nación no tome al campo como generador de dinero para equilibrar su déficit fiscal.
El futuro está cerca y entre todos debemos encontrarlo.













