31 Enero 2003
El Banco de la Nación Argentina (BNA) anunció que lanzará un plan de cancelación de deudas para productores agropecuarios, que incluye a los deudores hipotecarios. Según la información oficial, a partir del 1 de marzo entrará en vigencia un programa que tendrá un calendario de amortizaciones similar a los ingresos de cada productor.
Además, se explicó que se tomarán en cuenta las particularidades de las economías regionales y se respetarán los ciclos de los procesos productivos de cada uno de los clientes, atendiendo caso por caso.
El plan está destinado exclusivamente a aquellos productores que no pudieron cancelar sus pasivos dentro del régimen que venció el 31 de diciembre pasado. Tras un reunión mantenida entre las autoridades del banco y el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Haroldo Lebed, se hizo el anuncio, que se produce a pocos días de que se renueve la ejecución de las hipotecas de deudores morosos, luego de más de un año de suspensión y cuando las entidades del campo venían reclamando soluciones alternativas para los productores.
El sector agropecuario es sin duda el más comprometido por las posibles ejecuciones de hipotecas ya que mantiene una deuda de U$S 6.000 millones con la banca, gran parte de la cual está sustentada con garantías hipotecarias. De esta cifra, U$S 2.800 millones corresponden al Banco Nación, U$S 1.000 millones al Banco de la Provincia de Buenos Aires y U$S 700 millones al Banco Galicia.
Las economías regionales, en jaque
Según fuentes del agro, están en juego más de 14 millones de hectáreas de pequeños y medianos productores que, en su mayoría, forman parte de las economías regionales.
En una carta dirigida la semana pasada al presidente Eduardo Duhalde, las cuatro entidades del campo, Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro, expresaron su preocupación por la falta de alternativas que se plantean a los productores agropecuarios.
Según publicó el diario "Cronista", las principales entidades agrarias de Buenos Aires y de la Pampa se quejan porque ven muy positivo que los bancos no tengan la voluntad de ejecutar las deudas en el acto pero, al mismo tiempo, consideran que el sistema financiero no propone caminos que el productor pueda utilizar para saldar sus deudas.
En tanto, la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de la Producción venían reconociendo la gravedad del problema en varios encuentros que mantuvieron con representantes del sector y se habían constituido en intermediarios entre las entidades agropecuarias y el Banco Nación.
Por su lado, las principales entidades del campo elevarán al presidente Duhalde, para solicitarle una ampliación de las condiciones financieras establecidas en noviembre último, cuando se frenó la ejecución de hipotecas de establecimientos que se aprestaban a realizar los bancos.
Los productores reclaman la puesta en marcha de nuevas alternativas financieras que permitan a los hombres del campo honrar sus deudas, tales como la adecuación de tasas a las diferentes producciones que se obtienen en el país. La decisión oficial, por entonces, estableció mañana como fecha tope, para retomar las negociaciones, momento a partir del cual los productores endeudados con la banca oficial y la privada quedarán totalmente desguarnecidos ante los anunciados remates de campos.
Además, se explicó que se tomarán en cuenta las particularidades de las economías regionales y se respetarán los ciclos de los procesos productivos de cada uno de los clientes, atendiendo caso por caso.
El plan está destinado exclusivamente a aquellos productores que no pudieron cancelar sus pasivos dentro del régimen que venció el 31 de diciembre pasado. Tras un reunión mantenida entre las autoridades del banco y el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Haroldo Lebed, se hizo el anuncio, que se produce a pocos días de que se renueve la ejecución de las hipotecas de deudores morosos, luego de más de un año de suspensión y cuando las entidades del campo venían reclamando soluciones alternativas para los productores.
El sector agropecuario es sin duda el más comprometido por las posibles ejecuciones de hipotecas ya que mantiene una deuda de U$S 6.000 millones con la banca, gran parte de la cual está sustentada con garantías hipotecarias. De esta cifra, U$S 2.800 millones corresponden al Banco Nación, U$S 1.000 millones al Banco de la Provincia de Buenos Aires y U$S 700 millones al Banco Galicia.
Las economías regionales, en jaque
Según fuentes del agro, están en juego más de 14 millones de hectáreas de pequeños y medianos productores que, en su mayoría, forman parte de las economías regionales.
En una carta dirigida la semana pasada al presidente Eduardo Duhalde, las cuatro entidades del campo, Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro, expresaron su preocupación por la falta de alternativas que se plantean a los productores agropecuarios.
Según publicó el diario "Cronista", las principales entidades agrarias de Buenos Aires y de la Pampa se quejan porque ven muy positivo que los bancos no tengan la voluntad de ejecutar las deudas en el acto pero, al mismo tiempo, consideran que el sistema financiero no propone caminos que el productor pueda utilizar para saldar sus deudas.
En tanto, la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de la Producción venían reconociendo la gravedad del problema en varios encuentros que mantuvieron con representantes del sector y se habían constituido en intermediarios entre las entidades agropecuarias y el Banco Nación.
Por su lado, las principales entidades del campo elevarán al presidente Duhalde, para solicitarle una ampliación de las condiciones financieras establecidas en noviembre último, cuando se frenó la ejecución de hipotecas de establecimientos que se aprestaban a realizar los bancos.
Los productores reclaman la puesta en marcha de nuevas alternativas financieras que permitan a los hombres del campo honrar sus deudas, tales como la adecuación de tasas a las diferentes producciones que se obtienen en el país. La decisión oficial, por entonces, estableció mañana como fecha tope, para retomar las negociaciones, momento a partir del cual los productores endeudados con la banca oficial y la privada quedarán totalmente desguarnecidos ante los anunciados remates de campos.















