La soja sufre por el estrés hídrico y por las altas temperaturas

Un experto dijo que las condiciones climáticas de las últimas semanas no sólo han afectado a las plantas sino que también favorecieron el desarrollo de sus patógenos.

07 Febrero 2003
Las condiciones ambientales juegan un importante papel en el desarrollo de las enfermedades de la soja. En este sentido, "los períodos de altas temperaturas y sequía registrados durante las últimas semanas no solamente han afectado a las plantas de soja sino que también han tenido su impacto en el desarrollo de sus patógenos", explicó el ingeniero Daniel Ploper, de la Sección Fitopatología de la EEAOC.
"En comparación con años anteriores, se observan menores niveles de mancha marrón (Septoria glycines), mildiú (Peronospora manshurica) y tizón bacteriano (Pseudomonas syringae pv. glycinea), que son las enfermedades foliares más comunes que se presentan en los estados reproductivos tempranos del cultivo", señaló.
En cambio, en muchos lotes se pudieron apreciar daños por calor e insolación en las hojas y los tallos de las plantas.
Por el lado de las siembras tempranas se detectaron plantas afectadas por el síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f.sp. glycines), aunque hacia principios de este mes esas siembras eran las que más estaban sufriendo los efectos de la sequía. "De persistir las condiciones actuales, seguramente serán importantes los daños causados por la podredumbre carbonosa del tallo", advirtió. Se trata de una enfermedad que afecta las raíces y la parte inferior del tallo, y que se manifiesta con alta incidencia y severidad cuando se presentan condiciones de tiempo cálido y seco durante períodos prolongados.
Su agente causal es la Macrophomina phaseolina, un patógeno débil que habita en el suelo e infecta las plantas cuando el crecimiento de las mismas se ve retardado por dichas condiciones ambientales. Incluso si el tiempo cambia a fresco y húmedo, las plantas permanecen portadoras de una infección latente, y los síntomas de la enfermedad pueden reaparecer más tarde en la temporada.

En el NOA
En el sur de Tucumán y sudeste de Catamarca, donde las condiciones no fueron tan extremas como en el este tucumano y oeste santiagueño, se observan niveles importantes de mancha ojo de rana (Cercospora sojina). En Los Altos, Catamarca, ya se había observado en soja de primavera.
Ahora, con soja de verano, también se están observando niveles altos en el sur de Tucumán y en Los Altos. Esto confirma las observaciones de años anteriores en el sentido de que se están presentando nuevas razas del hongo causal, las que están superando la resistencia de algunas de las variedades.

El clima afectó a todos los cultivos


En enero se vivieron dos situaciones extremas en la provincia. Por un lado, durante los primeros 20 días las lluvias fueron importantes con abundante agua caída, lo que generó un balance hídrico positivo con excedentes de agua en la superficie; pero por otro lado, los últimos 10 días del mes y los primeros días de febrero marcaron un déficit hídrico marcado, como consecuencia de las casi nulas precipitaciones registradas en la provincia, que por supuesto variaron con diferentes intensidades según la zona. Con estas palabras definió la situación climática César Lamelas, jefe de la Sección Agrometeorología de la EEAOC. En los primeros 20 días se generó un excedente de casi 100 mm de agua en la zona de El Colmenar, habiendo recibido esta región un aporte de más de 180 mm de agua de lluvia, que se vieron totalmente contrarestados durante la última parte de enero cuando la situación cambió y las precipitaciones fueron imperceptibles lo que llevó a que se generara una situación hídrica negativa a fines de enero. Al déficit hídrico de fines de enero se le sumó una importante ola de calor en toda la provincia, con altas temperaturas durante el día y la noche, lo que afectó en forma considerable al cultivo, sumándosele al estrés hídrico un fuerte estrés térmico lo que incidió negativamente en todos los cultivos de la región.

Cóctel explosivo
La sumatoria de la falta de humedad, de altas temperaturas y de una elevada demanda de evapotranspiración impactaron en forma directa en los cultivos, dependiendo el daño según el estado en el cual se encontraba el cultivo. Los mayores daños los sufrieron los cultivos de soja, en los estados de floración o llenado de vainas. Si bien es cierto que hoy es muy prematuro hacer una estimación de los daños potenciales, habrá que esperar unos días para evaluar la situación.

Lluvias irregulares
En toda la provincia durante enero las lluvias fueron irregulares y de diferentes magnitudes, habiendo recibido el área pedemontana los mejores valores de precipitación, con cifras que superaron los 180 mm e inclusive los 200 mm. No obstante, en el este tucumano, dichos valores fueron inferiores a lo normal.

La pampa húmeda tuvo algún alivio


Las lluvias del fin de semana pasado en la pampa húmeda aliviaron buena parte de la superficie cultivada, lo que permite mantener los pronósticos de rindes agrícolas excepcionales, expresó Analía Testa periodista del diario "La Nación".
Los cultivos del sudoeste bonaerense y del este de La Pampa, sin embargo, necesitan un nuevo aporte de agua para evolucionar normalmente. En la provincia de Santa Fe y en algunos sectores de Córdoba también se requieren más lluvias. De cumplirse el pronóstico metereológico, en las próximas horas los campos podrían recomponer sus reservas de humedad con precipitaciones de igual nivel que el fin de semana pasado. Esto beneficiaría sobre todo al maíz y al girasol. En el caso del primero, se pronostica una cosecha superior a los14 millones de toneladas. En el segundo, no se lograría más de 3,8 millones de toneladas. El norte bonaerense fue el área más favorecida por las últimas lluvias. La soja en Pergamino, Junín, Rojas, Chivilcoy, Bragado y 9 de Julio recibió en algunos lugares más de 100 mm.
"Hubo núcleos de lluvia interesantes incluso en zonas bien nutridas de reservas. Lo importante es que cortaron la secuencia de temperaturas elevadas", evaluó César Rebella, titular del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar.
El "escenario de riesgo" será a mediados de marzo, justo en el momento de la recolección, con lluvias por encima de lo normal. "Ojalá los productores hayan tomado precauciones eligiendo semillas de variedades de ciclo corto y hayan acondicionado los caminos rurales", dijo Rebella.
Si llegara un otoño lluvioso, la preocupación por salvar la cosecha tendrá su efecto sobre los precios. "Si se cumpliera este pronóstico, el mercado se mantendrá inestable, volátil", explicó Enrique Erize, vicepresidente de la consultora Novitas.

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