07 Febrero 2003
Los productores agrícolas argentinos tendrán este año la cosecha más grande de la historia, al superar los 70 millones de toneladas, que darán más de U$S 10.000 millones de dólares. Las cifras, confirmadas por fuentes de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación y de la Bolsa de Comercio de Rosario, indican que la cosecha actual superará los 69,6 millones de toneladas de la de 2001/2002 y alcanzará los 70,6 millones.
En la campaña 2001/2002, las exportaciones de granos y subproductos generaron un ingreso de divisas de U$S 8.722 millones, mientras que en la actual (2002/2003) las exportaciones se ubicarán en torno a los U$S 10.000 millones, según cifras que maneja la cartera agropecuaria.
Las lluvias caídas el pasado fin de semana en regiones clave para la soja, el principal cultivo de Argentina, han asegurado prácticamente los rindes. La marca se logra a pesar de las retenciones del 20% sobre los productos de origen agropecuario que rigen por decisión del gobierno del presidente Eduardo Duhalde desde principios del año pasado.
Ese impuesto fue resistido y es considerado una severa amenaza por los productores. Sin embargo, la devaluación en la Argentina y los altos precios internacionales compensan las elevadas retenciones al agro.
En la campaña 2001/2002, las exportaciones de granos y subproductos generaron un ingreso de divisas de U$S 8.722 millones, mientras que en la actual (2002/2003) las exportaciones se ubicarán en torno a los U$S 10.000 millones, según cifras que maneja la cartera agropecuaria.
Las lluvias caídas el pasado fin de semana en regiones clave para la soja, el principal cultivo de Argentina, han asegurado prácticamente los rindes. La marca se logra a pesar de las retenciones del 20% sobre los productos de origen agropecuario que rigen por decisión del gobierno del presidente Eduardo Duhalde desde principios del año pasado.
Ese impuesto fue resistido y es considerado una severa amenaza por los productores. Sin embargo, la devaluación en la Argentina y los altos precios internacionales compensan las elevadas retenciones al agro.















