14 Febrero 2003
La competitividad en el mercado de los commodities se basa fundamentalmente en una estrategia de reducción de costos, por lo que es un reflejo de la habilidad de distribuir un producto al menor costo de producción y mercadeo, opinaron en la Sección Granos de la EEAOC.
Son numerosos los factores que definen los costos y la rentabilidad de los productores: precios, disponibilidad y administración de recursos, condiciones agroclimáticas, políticas macroeconómicas y sectoriales, instituciones de soporte, entre otros.
Analizando el precio promedio en pesos constantes de 1993 por campaña, se observa que la primera cosecha de la década del 90 comenzó con una fuerte caída del precio (45%) resultando en $ 159 por tonelada contra el de la campaña 1988/89 que había sido de $ 293. En las campañas posteriores el precio se tonificó presentando incrementos de entre un 10 y un 20%.
En 1994/95 el valor decreció un 11% con respecto al ciclo anterior, pero en las dos campañas posteriores 95/96 y 96/97, coincidiendo con la buena perfomance del mercado de las harinas proteicas, el precio se incrementó fuertemente superando el promedio de la década anterior ($246).
Para 1997/98 los precios comenzaron un descenso que duró hasta la campaña pasada. Estos precios bajos se han mantenido en las últimas tres campañas en las que el valor por tonelada osciló alrededor de los $ 167, casi un 18% por debajo del promedio de la década ($ 202 / tn).
Agroquímicos
El espectro de agroquímicos empleados en la producción de soja es bastante amplio. Para ver cómo han evolucionado los precios de los mismos se seleccionó un grupo de productos que fueron los empleados en la última década. En general los precios han presentado una tendencia decreciente desde 1990 hasta 2001. Los herbicidas tuvieron una disminución del precio hasta que se estabilizaron entre 1993 y 1997. A partir de 1997 las bajas de los precios fueron significativas, sobre todo en los pre-emergentes y graminicidas. El "glifosato" tuvo una disminución del precio del 74% desde principios de la década hasta el 2001.
El cambio en los precios de los herbicidas ocurrió como consecuencia de la política de importación, el incremento de la siembra directa y la incorporación de variedades resistentes al glifosato. En el caso particular de este último también influyó significativamente la liberación de su patente. Los insecticidas, funguicidas curasemillas y foliares también presentaron precios decrecientes.
La mejor relación insumo-producto
Continuando con su análisis sobre el cultivo de la soja, técnicos de la EEAOC estudiaron la relación insumo-producto, es decir cantidad de kilogramos de soja necesarios para la compra de agroquímicos, la misma fue decreciente desde principios de los 90 hasta 1995.
En este año se produce una caída del precio de la soja que revierte la relación, situación que se modifica en las dos campañas subsiguientes en las que la soja se revaloriza fuertemente. Comparando comienzos y fines del período analizado, los kilogramos de soja necesarios para comprar igual cantidad de insumos son menores a final del mismo.
Por ejemplo en 1991 con 67 kg. de soja se podría comprar un litro de "glifosato", en 2001 sólo se necesitaban 19 kg. de soja. Para el insecticida "deltametrina" la relación que en 1991 era 142 kg. de soja por litro, en 2001 fue de 89.
En la década del 90 dos son los aspectos tecnológicos que marcan un cambio importante en los márgenes de la soja en Tucumán. En primer lugar la incorporación de la siembra directa, y luego el cambio de la genética de los materiales vegetales empleados.
La primera, si bien significó un mayor gasto en agroquímicos, está asociada a un menor gasto en labores culturales y generó un incremento en los rindes. La adopción de soja transgénica disminuyó los gastos en insumos químicos y facilitó el manejo del cultivo.
Las condiciones antes mencionadas facilitaron la expansión del área sembrada con soja en Tucumán, que creció desde 90/91 a 2001/02 un 165%.
Son numerosos los factores que definen los costos y la rentabilidad de los productores: precios, disponibilidad y administración de recursos, condiciones agroclimáticas, políticas macroeconómicas y sectoriales, instituciones de soporte, entre otros.
Analizando el precio promedio en pesos constantes de 1993 por campaña, se observa que la primera cosecha de la década del 90 comenzó con una fuerte caída del precio (45%) resultando en $ 159 por tonelada contra el de la campaña 1988/89 que había sido de $ 293. En las campañas posteriores el precio se tonificó presentando incrementos de entre un 10 y un 20%.
En 1994/95 el valor decreció un 11% con respecto al ciclo anterior, pero en las dos campañas posteriores 95/96 y 96/97, coincidiendo con la buena perfomance del mercado de las harinas proteicas, el precio se incrementó fuertemente superando el promedio de la década anterior ($246).
Para 1997/98 los precios comenzaron un descenso que duró hasta la campaña pasada. Estos precios bajos se han mantenido en las últimas tres campañas en las que el valor por tonelada osciló alrededor de los $ 167, casi un 18% por debajo del promedio de la década ($ 202 / tn).
Agroquímicos
El espectro de agroquímicos empleados en la producción de soja es bastante amplio. Para ver cómo han evolucionado los precios de los mismos se seleccionó un grupo de productos que fueron los empleados en la última década. En general los precios han presentado una tendencia decreciente desde 1990 hasta 2001. Los herbicidas tuvieron una disminución del precio hasta que se estabilizaron entre 1993 y 1997. A partir de 1997 las bajas de los precios fueron significativas, sobre todo en los pre-emergentes y graminicidas. El "glifosato" tuvo una disminución del precio del 74% desde principios de la década hasta el 2001.
El cambio en los precios de los herbicidas ocurrió como consecuencia de la política de importación, el incremento de la siembra directa y la incorporación de variedades resistentes al glifosato. En el caso particular de este último también influyó significativamente la liberación de su patente. Los insecticidas, funguicidas curasemillas y foliares también presentaron precios decrecientes.
Continuando con su análisis sobre el cultivo de la soja, técnicos de la EEAOC estudiaron la relación insumo-producto, es decir cantidad de kilogramos de soja necesarios para la compra de agroquímicos, la misma fue decreciente desde principios de los 90 hasta 1995.
En este año se produce una caída del precio de la soja que revierte la relación, situación que se modifica en las dos campañas subsiguientes en las que la soja se revaloriza fuertemente. Comparando comienzos y fines del período analizado, los kilogramos de soja necesarios para comprar igual cantidad de insumos son menores a final del mismo.
Por ejemplo en 1991 con 67 kg. de soja se podría comprar un litro de "glifosato", en 2001 sólo se necesitaban 19 kg. de soja. Para el insecticida "deltametrina" la relación que en 1991 era 142 kg. de soja por litro, en 2001 fue de 89.
En la década del 90 dos son los aspectos tecnológicos que marcan un cambio importante en los márgenes de la soja en Tucumán. En primer lugar la incorporación de la siembra directa, y luego el cambio de la genética de los materiales vegetales empleados.
La primera, si bien significó un mayor gasto en agroquímicos, está asociada a un menor gasto en labores culturales y generó un incremento en los rindes. La adopción de soja transgénica disminuyó los gastos en insumos químicos y facilitó el manejo del cultivo.
Las condiciones antes mencionadas facilitaron la expansión del área sembrada con soja en Tucumán, que creció desde 90/91 a 2001/02 un 165%.















