21 Febrero 2003
La campaña 2002-2003 comenzó con dificultades por la severa sequía primaveral, que había producido un marcado desecamiento de los suelos en el área de producción, manifestó César Lamelas de la Sección Agrometeorología de la EEAOC. Los aportes de las lluvias de octubre y noviembre fueron irregulares en su distribución espacial, lo que generó un mosaico de situaciones en el contenido de humedad de los suelos. En diciembre las condiciones mejoraron; las temperaturas resultaron menores que las normales, con algunos períodos cortos muy cálidos. El aspecto destacado de este mes fue el aporte de las lluvias. En la mayor parte de las zonas las precipitaciones fueron superiores a las normales y bien distribuidas.
En El Colmenar se totalizaron 253,7 mm, que resulta superior a la media de los últimos 40 años. En la región pedemontana los totales fluctuaron entre 160 y más de 300 mm; en la llanura, fueron de 90 y 180 mm, con casos con más de 200 mm.
El mes enero se destacó por el retorno a condiciones de déficit hídrico. En los primeros 20 días del mes las condiciones térmicas fueron normales para la época, con algunos picos de calor de corta duración. Las lluvias en este período fueron importantes en el sector pedemontano central y zonas aledañas, con registros desde 130 mm a más de 250 mm. En la zona pedemontana sur y norte llovió entre 50 y 150 mm.
La llanura mostró la parte más difícil, con marcada variación en los aportes de agua, que fueron desde 50 mm hasta 170 mm en los mejores casos. En los últimos 10 días de enero la situación se agravó. Las últimas lluvias ocurrieron entre el 21 y el 23 con aportes escasos. Coincidiendo con la ausencia de lluvias en este período ocurrió una ola de calor, que se inició el día 26 y se prolongó en la primera semana de febrero, con temperaturas máximas que, en promedio, superaron en 4 ºC a las normales, y mínimas de 2ºC por encima de las normales. Las máximas absolutas superaron los 40ºC en el sector de la llanura. Este período caliente generó pérdidas de agua por evaporación que, en El Colmenar, fueron de 7 mm/día, cuando el valor normal es de 4,5.
Las deficiencias
Se generaron deficiencias hídricas generalizadas, con variaciones marcadas en su intensidad. En la primera quincena de febrero persistieron las condiciones de sequía en la mayor parte del área agrícola. Las lluvias fueron muy irregulares en su distribución y cantidad. La misma condición se evidenció en algunos sectores del pedemonte. El panorama dominante fue la escasez de las precipitaciones. El pedemonte central recibió entre 60 y 160 mm; en el sur y norte de esta región sólo fue de 30 y 60 mm.
La situación fue difícil en la llanura; en el centro-oeste de Cruz Alta y sudoeste de Burruyacu se registró entre 50 y 80 mm. En el norte de Burruyacu, la zona este y sur, las lluvias fueron muy escasas, entre 10 y 20 mm, hasta nulas.
En El Colmenar se totalizaron 253,7 mm, que resulta superior a la media de los últimos 40 años. En la región pedemontana los totales fluctuaron entre 160 y más de 300 mm; en la llanura, fueron de 90 y 180 mm, con casos con más de 200 mm.
El mes enero se destacó por el retorno a condiciones de déficit hídrico. En los primeros 20 días del mes las condiciones térmicas fueron normales para la época, con algunos picos de calor de corta duración. Las lluvias en este período fueron importantes en el sector pedemontano central y zonas aledañas, con registros desde 130 mm a más de 250 mm. En la zona pedemontana sur y norte llovió entre 50 y 150 mm.
La llanura mostró la parte más difícil, con marcada variación en los aportes de agua, que fueron desde 50 mm hasta 170 mm en los mejores casos. En los últimos 10 días de enero la situación se agravó. Las últimas lluvias ocurrieron entre el 21 y el 23 con aportes escasos. Coincidiendo con la ausencia de lluvias en este período ocurrió una ola de calor, que se inició el día 26 y se prolongó en la primera semana de febrero, con temperaturas máximas que, en promedio, superaron en 4 ºC a las normales, y mínimas de 2ºC por encima de las normales. Las máximas absolutas superaron los 40ºC en el sector de la llanura. Este período caliente generó pérdidas de agua por evaporación que, en El Colmenar, fueron de 7 mm/día, cuando el valor normal es de 4,5.
Las deficiencias
Se generaron deficiencias hídricas generalizadas, con variaciones marcadas en su intensidad. En la primera quincena de febrero persistieron las condiciones de sequía en la mayor parte del área agrícola. Las lluvias fueron muy irregulares en su distribución y cantidad. La misma condición se evidenció en algunos sectores del pedemonte. El panorama dominante fue la escasez de las precipitaciones. El pedemonte central recibió entre 60 y 160 mm; en el sur y norte de esta región sólo fue de 30 y 60 mm.
La situación fue difícil en la llanura; en el centro-oeste de Cruz Alta y sudoeste de Burruyacu se registró entre 50 y 80 mm. En el norte de Burruyacu, la zona este y sur, las lluvias fueron muy escasas, entre 10 y 20 mm, hasta nulas.
















