Los cañaverales sienten la falta de lluvias

En la EEAOC reconocieron que el déficit hídrico que está soportando nuestra región está afectanto el crecimiento de la caña.

21 Febrero 2003
"El período de déficit hídrico que está soportando la región se está haciendo sentir con distinto grado de intensidad en los cañaverales de Tucumán, limitando el crecimiento de la caña de azúcar en un momento que es muy importante para definir la producción futura", explicó Jorge Scandaliaris, jefe de la Sección Caña de la Azúcar de la EEAOC. Esta condición desfavorable, que se presenta a partir de la segunda quincena de enero y abarca lo que va de febrero, contrasta con la situación de normalidad que en general dominó la primavera y los primeros días de verano.
En efecto, el comienzo del ciclo productivo fue alentador ya que la zafra finalizó temprano y, como consecuencia de ello, los esfuerzos se pudieron volcar hacia el cultivo, por lo que las labores fueron realizadas oportunamente.
El hecho de no tener cosechas tardías, también evitó que el ciclo de crecimiento se acortara, y se resintieran las posibilidades de producción. Es de destacar, además, que la renovación de cañaverales fue importante, especialmente durante la primavera de 2002, por lo que se eliminaron muchos lotes que el año pasado tenían baja producción. En el inicio del período de crecimiento de la caña de azúcar, las precipitaciones se sumaron a este panorama positivo, ya que a partir del mes de octubre se restableció el período húmedo cortando el ciclo seco que pudo haber afectado la brotación de algunas cañas plantas.

Anormalidades
La situación descripta derivó en que para mediados de enero el cañaveral tucumano se mostrara en buen estado, salvo algunas situaciones particulares como cañas socas viejas, algunas cañas plantas y cañaverales con otros problemas. A partir de la segunda quincena, comenzó a manifestarse la condición de anormalidad de lluvias, ya que éstas se presentaron en forma irregular asociadas a altas temperaturas.
Las áreas con condiciones más críticas por falta de lluvias, suelos sueltos, problemas de malezas, etc., comenzaron a paralizar o limitar el crecimiento.
Desde allí la situación difícil comenzó a generalizarse y a acentuarse, por lo que en estos momentos se puede estimar que el déficit hídrico ha tenido repercusiones en el ritmo de crecimiento de la caña de azúcar.
Esto modifica la apreciación que se tenía sobre el estado de los cultivos con caña de azúcar en la primera quincena de enero, de que el cañaveral en general de la provincia, se encontraba en buenas condiciones. Las repercusiones finales sobre el nivel productivo, dependerán de la longitud del ciclo seco, aunque a esta altura ya se puede contabilizar efectos negativos de importancia que pueden ir agudizándose en la medida que se demore el restablecimiento de las precipitaciones en volúmenes y frecuencias acorde a lo que es normal para la época.

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