Se produciría menos soja y maíz

El estrés térmico que están soportando ambos cultivos en Tucumán afectará los volúmenes que se extraerán en la cosecha. La soja temprana presenta problemas.

21 Febrero 2003
La grave situación que atraviesa la producción de granos en la provincia debido a las escasas precipitaciones, elevadas temperaturas y vientos cálidos ocurridos con mayor intensidad durante la segunda quincena de enero y la primera década de febrero, constituirá sin duda la principal causa de la disminución de los rendimientos de los cultivos de granos. Estas condiciones de estrés afectaron con diferentes intensidades a los cultivos de soja y maíz como así también la siembra de poroto.
SOJA: El estado actual del cultivo de la soja está en relación con la etapa de desarrollo en la cual se encuentran las plantas. El rendimiento de la soja se ve sumamente afectado por la ocurrencia de condiciones de estrés durante las etapas reproductivas, principalmente en los períodos de formación de vainas (R4) y llenado de granos (R5-R6), definidos como críticos. Las situaciones más comprometidas se observan en aquellos lotes que fueron sembrados en fechas tempranas (noviembre), debido a que se encuentran en los estadios de mayor susceptibilidad frente a la situación de estrés reinante.
Por lo tanto, se espera que en estos casos las pérdidas de rendimiento serían considerables.
Con respecto a las siembras de estación y a las tardías, las cuales se presentan en estadios fenológicos menos avanzados, tendrían mayores posibilidades de lograr mejores rendimientos en caso de revertirse las actuales condiciones.
Además, es importante considerar en las distintas fechas de siembra los grupos de madurez empleados, viéndose como los más afectados los materiales de ciclo corto e intermedio.
La sintomatología que se observa ante esta adversidad climática varía desde una menor estructura de las plantas, para los casos menos afectados, hasta quemado de las hojas superiores, defoliación, aborto de flores y vainas e, incluso, muerte de las plantas en las situaciones de mayor severidad.
MAIZ: En el caso del maíz, el período crítico se extiende desde 15 días antes y 15 días después de la floración y es, entonces, cuando se define el número de granos por unidad de superficie, principal componente de rendimiento del mismo. Es por ello que, cuando las deficiencias hídricas coinciden con este momento, se producen las mayores pérdidas de rendimiento.
Los cultivos implantados en fecha recomendada (mediados de diciembre) se encuentran en inicio de floración, coincidiendo con una severa situación de estrés hídrico, por lo que las posibilidades de obtener rendimientos compensatorios serían poco probables.
También, aunque en menor medida, se encuentran afectados los maíces sembrados tarde (principios de enero), que muestran en general falta de crecimiento, acartuchamiento de hojas, amarillamiento de hojas bajeras, además de sufrir una importante presión de plagas (gusano cogollero). En este caso, al no haber definido aún su rendimiento, podría esperarse una recuperación si se producen precipitaciones en el corto plazo.

Las quintas presentan distintos perfiles


El estado general de las quintas cítricas en la provincia muestra situaciones diferentes según el área en donde se encuentran implantadas.
"La incidencia de la sequía en primavera tuvo un fuerte impacto en algunas zonas del centro y norte de la provincia, situación que se repite en los meses de enero y lo que va del mes de febrero", explicó la especialista Beatriz Stein, de la Sección Fruticultura de la EEAOC de Tucumán.
Los citricultores que poseen riego debieron efectuar esta práctica en primavera como lo realizan todos los años, y actualmente están regando algunas quintas de las zonas centro y norte de la provincia, tarea poco habitual para esta época del año.
Si bien la EEAOC no realiza estimaciones de producción, se considera que la sequía de primavera y las actuales condiciones climáticas producirían una disminución del rendimiento potencial en la próxima cosecha, ocasionado por menor cantidad de frutos y disminución del tamaño de los mismos.

Los efectos
La falta de precipitaciones y las altas temperaturas de los meses de enero y febrero produjeron un retraso general en el crecimiento de los frutos.
A este factor climático debe agregarse el efecto producido por las cosechas tardías de la ultima campaña, que impidieron la realización a tiempo de algunas tareas culturales como la poda y un retraso en el inicio de la floración.
Las lluvias de los meses de diciembre y enero tienen una importante influencia sobre el tamaño de los frutos.

Buena calidad
Con respecto a la calidad de la fruta para la próxima campaña las condiciones climáticas están colaborando en la obtención de frutas de buena calidad, ya que una disminución de las precipitaciones conlleva a una menor presión de las enfermedades.
El cuidado cultural que se realiza en las distintas quintas cítricas, comentó la experta, muestra diferentes realidades que obedecen a la situación económica particular de cada productor.
En algunos casos, destacó, se cumplieron adecuadamente las tareas culturales, mientras que en otros, los productores sólo pudieron realizarlas parcialmente.

Los suelos deben obtener humedad


"Desde el año 2001 la Sección Suelos y Nutrición Vegetal de la EEAOC viene estudiando la eficiencia de conservación de agua de los barbechos invernales, con cobertura de rastrojo de soja y control de malezas, en comparación al uso que hace el trigo de la humedad del suelo", comentó Roberto Figueroa, experto del organismo. Los estudios consisten en medir los contenidos de humedad desde siembra a cosecha, en forma quincenal. Dichos controles se hacen a 5, 20, 50, 70, 110 y 150 cm de profundidad.
Este trabajo se ha continuado en el cultivo de la soja, al mismo tiempo que se incrementó la frecuencia de muestreo a uno por semana -desde febrero pasado-, con motivo de la escasas lluvias de los últimos 50 días.
Los controles realizados en El Diamante, en Piedrabuena y en Monte Redondo indican que al 14 de febrero el sector este habría agotado prácticamente la reserva de agua útil hasta los 150 cm de profundidad. Por el contrario, el sector oeste contaba con escasa humedad hasta los 70 cm y buen nivel hídrico entre 80 y 120 cm.
El sector oeste de la zona productora comenzó enero con una mayor cantidad de agua almacenada en profundidad, mientras que en el sector este ésta cantidad era mucho menor. Esto es producto de las menores precipitaciones y de que el suelo arrancó con un menor contenido de agua almacenada en el perfil luego del cultivo del trigo.
Al momento de la cosecha la humedad del suelo de las parcelas donde se hizo "barbecho con control de malezas" resultó más alta que en la parcela ubicada a la par con trigo en todas las profundidades de muestreo.
Esta diferencia se mantiene actualmente, aunque tiende a desaparecer en las últimas observaciones realizadas en el oeste, y ha desaparecido completamente en la zona este productora.

Los riegos funcionan a pleno a causa de la sequía


Históricamente, y desde la última sequía del 89, en la provincia de Tucumán durante el mes de febrero no se riega, ya que los cultivos tenían el agua de lluvia necesaria para poder desarrollarse, dijo el subdirector de la Dirección de Irrigación de Tucumán, ingeniero Desiderio Dode.
El "distrito 1" que es Trancas y que generalmente es el que más se riega -pero durante febrero no-, este año se está utilizando muchísimo el agua y regando toda la superficie; hasta el momento no tenemos inconvenientes.
En el "distrito 2" de Burruyacu no se está regando, salvo casos puntuales como alguna fincas cítricas del lugar.
En Cruz Alta, que pertenece al "distrito 3", en la actualidad se está regando una superficie muy importante de caña de azúcar en zonas de Lusiana, Lolita, Los Ralos, Ingenio Concepción, Cruz Alta, La Florida y San Juan, que pueda rondar en las 15.000 hectáreas, algo totalmente inédito para esta época del año, lo que da una idea del problema que ocasiona la sequía en la región.
En el "distrito 4" (Famaillá y Monteros) se está regando en algunas quintas de cítricos, pero es la zona donde no hay problemas de sequía en general.
En el "distrito 5" que corresponde a los departamentos de Chicligasta y Río Chico, en la parte pedemontana no hay problemas, pero lo que corresponde a la zona de La Trinidad se está regando unas 2.000 hectáreas de caña de azúcar que fue afectada por la falta de agua.En lo que respeta al sur de la provincia, el "distrito 6" (La Cocha y Graneros), se está regando una pequeña superficie de citrus y palta hacia el oeste del distrito, ya que esta semana están utilizando sólo 1.000 litros por segundo, de los 7.000 litros por segundo disponibles. En cambio, en Graneros, estos últimos días comenzaron a regar unas 800 hectáreas de caña de azúcar.
Por último, el "distrito 7" ubicado en las zonas de Tafí del Valle y Amaicha del Valle la zona se está desenvolviendo normalmente, pero con una necesidad mayor de los riegos tradicionales en los cultivos allí existentes.

Emergencia
En tanto, la Secretaría de Servicios y Actividades Productivas de la provincia está realizando los estudios técnicos necesarios para lograr que la provincia y la Nación otorguen la emergencia agropecuaria en las zonas afectadas por la sequía.

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