28 Febrero 2003
El complejo panorama productivo que se presenta para los granos de Tucumán, a partir de las difíciles condiciones climáticas que viene soportando el sector productivo desde los primeros días de este año, amenaza seriamente los niveles de productividad y rendimiento de los campos implantados con las distintas variedades de granos.
Existen unos sectores más afectados que otros. Algunos podrán salvarse y no perder tanto en sus valores de rendimiento por hectárea y en calidad de los granos cosechados. Pero muchos otros corren serio peligro de desaparecer."Si en estos últimos días de febrero que transcurren, o en los primeros días de marzo, no ocurren las lluvias tan necesarias para el área de cultivo de granos, se estima un final caótico de campaña respecto a los niveles de producción y de comercio, de un sector económico productivo y de servicios que comenzó con expectativas debido a las perspectivas favorables que se proyectaban al comenzar la siembra de granos".
En noviembre y diciembre de 2002 se tenían buenos barbechos y humedad de siembra, un amplio espectro de material genético y manejo de cultivo adecuados que perfilaban una agricultura de alto nivel tecnológico.
Graves riesgos
En estos momentos, ante la situación de sequía extrema que sufre el agro tucumano, se puede expresar, con mucho pesar, que todo eso corre el grave riesgo de quedar muy poco y, en muchos casos, nada de las plantaciones. Las recorridas realizadas por técnicos de la AER de INTA Banda del Río Salí, por distintas zonas del área sojera, permitieron hacer un análisis del estado de los cultivos.
Estas observaciones periódicas se realizaron en áreas cercanas a diferentes localidades de la provincia, como Estación Aráoz, La Florida por ruta 9, La Virginia, La Cruz y La Cocha, donde INTA realiza ensayos y diversas experiencias a campo.
Recopilación
Esta presencia bien distribuída en las zonas sojeras de la provincia permitió recopilar información y expresar, que todas se encuentran afectadas por la combinación de las condiciones climáticas adversas y extremas de sequía con altas temperaturas.
El panorama es realmente desalentador y muy preocupante. Hay zonas donde los cultivos ya no tienen posibilidad de producción, como sucede con aquellos correspondientes a lotes sembrados en épocas muy tempranas y con cultivares de ciclo corto. Los que sí "aguantan todavía" son los materiales de ciclo medio y largo en siembra directa.
Este sistema conservacionista del ambiente, adoptado por más del 90% de los agricultores, permite tener esperanzas, "si es que llueve en los próximos días".
Los daños existen
De cualquier manera, los rendimientos ya están afectados en altos porcentajes de pérdida en granos por hectárea, ya que agronómicamente el menor número de ramas por planta se traduce en menor número de órganos productivos (vainas, número, tamaño y peso de granos por unidad de superficie). Esto indica y confirma altos porcentajes de pérdidas de rendimiento ya estimados.
Respecto a las precipitaciones ocurridas en las áreas de influencia señaladas, y comparando las dos últimas campañas, se observa que para el mes de diciembre de esta campaña 2002/2003 llovió un 20% más que en la campaña anterior y, cuando todo parecía ir viento en popa, comenzó el problema -en enero pasado- con un 55% menos que el promedio de lluvias (de 160 mm) de la campaña anterior.
Este problema se vio agravado aún más por las altas temperaturas máximas de 48ºC ó más, según ambientes, con promedio de 5ºC más que la campaña anterior.
No cayó ni una gota
Una situación climática no experimentada por la población, y ocurrida en todo el país, pero a diferencia que en otras latitudes llovió, en Tucumán no ocurrió lo mismo. Ante esta situación, los lotes con cultivos de grupos de madurez medios y largos adaptados a las condiciones de la región, pudieron soportar hasta el momento dicha situación adversa. Esto es posible gracias al manejo adecuado, al uso de la siembra directa y por influencia en muchos casos de napas freáticas exploradas por raicillas del cultivo.
Lo que también se debe tener en cuenta, es que la situación fue diferente luego de días con baja temperatura que favorecieron al cultivo, pero al no llover y con temperaturas nuevamente elevadas, las plantas ya no tienen la situación anterior, cuando contaban con humedad remanente en el suelo. En estos momentos ya no existe esa humedad. Mientras, un gran número de productores centras sus esperanzas en que caiga algo de agua para poder salvar parte de sus cultivos.
Drastica caída de los niveles de humedad del suelo en un año atípico
En la región de la llanura chacopampeana semiárida de la provincia (Estación Aráoz, Cañete, La Virginia etc.) la cátedra de Edafología de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT, lleva adelante -desde hace cinco años- el monitoreo de la humedad del suelo hasta la profundidad de 1,80 m en los cultivos de granos.
Los suelos de la región se caracterizan por presentar una muy buena capacidad de almacenaje de agua a consecuencia de su textura franco limosa, existiendo variaciones en dicha capacidad por problemas de degradación de suelo (capas compactadas - pie de arado) que generan aumento de la escorrentía del agua, disminución de la infiltración y su efecto en el sistema radicular. Esto genera disminución en los contenidos hídricos del agua del suelo y un menor uso eficiente.
Al momento de cosecha de "trigo 02" (15 de octubre de 2002) los suelos presentaban un nulo o muy bajo contenido hídrico. Desde esa fecha hasta el momento de la siembra de soja (primera o segunda quincena de diciembre), por la ocurrencia de lluvias del orden de los 310 mm, el perfil hídrico llegó a un muy buen contenido hídrico, del orden de los 140 a 190 mm en el primer metro del suelo. Esto permitió un buen desarrollo de la soja en el período vegetativo.
A partir del 22 de enero de este año, con la disminución de las lluvias, 51 mm en enero y 16 mm hasta el 18 de febrero, el cultivo se desarrolló con el agua almacenada; el consumo fue de unos 142 mm en ese período.
Marchitez
El perfil del suelo al 18 de febrero pasado se encontró cerca del punto de marchitez permanente o dentro del concepto de "agua difícilmente utilizable". Esto generó una caída drástica de la humedad del suelo hasta profundidades de casi 140 cm, en las siembras de la primera quincena de diciembre, y de 100 cm en las de la segunda quincena.
Si comparamos la evapotranspiración de referencia (ETr) de las campañas de soja 2001/2002 y 2002/2003 hasta el 18 de febrero último, se observa que no existen diferencias significativas de la misma. Valores alto de ETr y humedad del suelo muy baja, potencian el estrés hídrico de los cultivos de granos.
Al presentarse esta sequía en el período reproductivo, hace prever pérdidas importantes en los rendimientos. Los cultivos más afectados serían la soja y el maíz.
Existen unos sectores más afectados que otros. Algunos podrán salvarse y no perder tanto en sus valores de rendimiento por hectárea y en calidad de los granos cosechados. Pero muchos otros corren serio peligro de desaparecer."Si en estos últimos días de febrero que transcurren, o en los primeros días de marzo, no ocurren las lluvias tan necesarias para el área de cultivo de granos, se estima un final caótico de campaña respecto a los niveles de producción y de comercio, de un sector económico productivo y de servicios que comenzó con expectativas debido a las perspectivas favorables que se proyectaban al comenzar la siembra de granos".
En noviembre y diciembre de 2002 se tenían buenos barbechos y humedad de siembra, un amplio espectro de material genético y manejo de cultivo adecuados que perfilaban una agricultura de alto nivel tecnológico.
Graves riesgos
En estos momentos, ante la situación de sequía extrema que sufre el agro tucumano, se puede expresar, con mucho pesar, que todo eso corre el grave riesgo de quedar muy poco y, en muchos casos, nada de las plantaciones. Las recorridas realizadas por técnicos de la AER de INTA Banda del Río Salí, por distintas zonas del área sojera, permitieron hacer un análisis del estado de los cultivos.
Estas observaciones periódicas se realizaron en áreas cercanas a diferentes localidades de la provincia, como Estación Aráoz, La Florida por ruta 9, La Virginia, La Cruz y La Cocha, donde INTA realiza ensayos y diversas experiencias a campo.
Recopilación
Esta presencia bien distribuída en las zonas sojeras de la provincia permitió recopilar información y expresar, que todas se encuentran afectadas por la combinación de las condiciones climáticas adversas y extremas de sequía con altas temperaturas.
El panorama es realmente desalentador y muy preocupante. Hay zonas donde los cultivos ya no tienen posibilidad de producción, como sucede con aquellos correspondientes a lotes sembrados en épocas muy tempranas y con cultivares de ciclo corto. Los que sí "aguantan todavía" son los materiales de ciclo medio y largo en siembra directa.
Este sistema conservacionista del ambiente, adoptado por más del 90% de los agricultores, permite tener esperanzas, "si es que llueve en los próximos días".
Los daños existen
De cualquier manera, los rendimientos ya están afectados en altos porcentajes de pérdida en granos por hectárea, ya que agronómicamente el menor número de ramas por planta se traduce en menor número de órganos productivos (vainas, número, tamaño y peso de granos por unidad de superficie). Esto indica y confirma altos porcentajes de pérdidas de rendimiento ya estimados.
Respecto a las precipitaciones ocurridas en las áreas de influencia señaladas, y comparando las dos últimas campañas, se observa que para el mes de diciembre de esta campaña 2002/2003 llovió un 20% más que en la campaña anterior y, cuando todo parecía ir viento en popa, comenzó el problema -en enero pasado- con un 55% menos que el promedio de lluvias (de 160 mm) de la campaña anterior.
Este problema se vio agravado aún más por las altas temperaturas máximas de 48ºC ó más, según ambientes, con promedio de 5ºC más que la campaña anterior.
No cayó ni una gota
Una situación climática no experimentada por la población, y ocurrida en todo el país, pero a diferencia que en otras latitudes llovió, en Tucumán no ocurrió lo mismo. Ante esta situación, los lotes con cultivos de grupos de madurez medios y largos adaptados a las condiciones de la región, pudieron soportar hasta el momento dicha situación adversa. Esto es posible gracias al manejo adecuado, al uso de la siembra directa y por influencia en muchos casos de napas freáticas exploradas por raicillas del cultivo.
Lo que también se debe tener en cuenta, es que la situación fue diferente luego de días con baja temperatura que favorecieron al cultivo, pero al no llover y con temperaturas nuevamente elevadas, las plantas ya no tienen la situación anterior, cuando contaban con humedad remanente en el suelo. En estos momentos ya no existe esa humedad. Mientras, un gran número de productores centras sus esperanzas en que caiga algo de agua para poder salvar parte de sus cultivos.
En la región de la llanura chacopampeana semiárida de la provincia (Estación Aráoz, Cañete, La Virginia etc.) la cátedra de Edafología de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT, lleva adelante -desde hace cinco años- el monitoreo de la humedad del suelo hasta la profundidad de 1,80 m en los cultivos de granos.
Los suelos de la región se caracterizan por presentar una muy buena capacidad de almacenaje de agua a consecuencia de su textura franco limosa, existiendo variaciones en dicha capacidad por problemas de degradación de suelo (capas compactadas - pie de arado) que generan aumento de la escorrentía del agua, disminución de la infiltración y su efecto en el sistema radicular. Esto genera disminución en los contenidos hídricos del agua del suelo y un menor uso eficiente.
Al momento de cosecha de "trigo 02" (15 de octubre de 2002) los suelos presentaban un nulo o muy bajo contenido hídrico. Desde esa fecha hasta el momento de la siembra de soja (primera o segunda quincena de diciembre), por la ocurrencia de lluvias del orden de los 310 mm, el perfil hídrico llegó a un muy buen contenido hídrico, del orden de los 140 a 190 mm en el primer metro del suelo. Esto permitió un buen desarrollo de la soja en el período vegetativo.
A partir del 22 de enero de este año, con la disminución de las lluvias, 51 mm en enero y 16 mm hasta el 18 de febrero, el cultivo se desarrolló con el agua almacenada; el consumo fue de unos 142 mm en ese período.
Marchitez
El perfil del suelo al 18 de febrero pasado se encontró cerca del punto de marchitez permanente o dentro del concepto de "agua difícilmente utilizable". Esto generó una caída drástica de la humedad del suelo hasta profundidades de casi 140 cm, en las siembras de la primera quincena de diciembre, y de 100 cm en las de la segunda quincena.
Si comparamos la evapotranspiración de referencia (ETr) de las campañas de soja 2001/2002 y 2002/2003 hasta el 18 de febrero último, se observa que no existen diferencias significativas de la misma. Valores alto de ETr y humedad del suelo muy baja, potencian el estrés hídrico de los cultivos de granos.
Al presentarse esta sequía en el período reproductivo, hace prever pérdidas importantes en los rendimientos. Los cultivos más afectados serían la soja y el maíz.














