07 Marzo 2003
La campaña 2002-2003 de la soja comenzó con algunas dificultades debido a la severa sequía primaveral, pero las lluvias de octubre y de noviembre aportaron humedad para la siembra, mientras que en diciembre las condiciones mejoraron notablemente, con temperaturas menores que las normales. En general, el aporte de las lluvias, por su cantidad y adecuada distribución durante el mes, mejoró significativamente las condiciones hídricas para los cultivos, señala un informe interdisciplinario de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.
El mes de enero se destacó por el marcado contraste de las condiciones meteorológicas y el retorno a condiciones de déficit hídrico. En los primeros 20 días de ese mes las lluvias fueron importantes en el sector pedemontano. En cambio, la región de la llanura mostró la condición más difícil, con marcada variación en los aportes de agua que fueron predominantemente menores que los normales, particularmente en el sector este de la misma. En los últimos 10 días de ese mes la situación se agravó aún más con aportes de lluvias escasos a nulos y altas temperaturas.
Las lluvias
Durante febrero persistieron las condiciones de sequía en la mayor parte del área agrícola.
Las lluvias fueron muy irregulares en su distribución espacial y con aportes que en general fueron muy inferiores a las normales.
Esta situación se vio agravada por largos períodos sin precipitaciones y con muy altas temperaturas, que determinaron un severo déficit hídrico.
Las lluvias retornaron entre el último día de febrero y los 2 primeros días de marzo, aunque fueron muy variables en cantidad y distribuidas irregularmente. Las zonas pedemontana central y sur recibieron los mayores aportes, variando entre 50 y 100 milímetros (Famaillá 98, Santa Ana 54, Alberdi 80). El área pedemontana norte (departamento Burruyacu) recibió entre 15 y 25 mm, con algunas casos de excepción como por ejemplo el norte de Tajamar (60 mm) y Burruyacu (54 mm). En la zona este de los departamentos Burruyacu, Cruz Alta, Leales y Graneros los aportes fueron muy escasos, variando entre 2 y 15 mm.
Como consecuencia, en esta amplia franja la situación hídrica y el estado de los cultivos continúan siendo muy críticos.
Evolución del cultivo
La siembra, implantación y evolución de las primeras etapas de crecimiento de la soja en la presente campaña, en general fue muy buena debido al aporte de las lluvias de octubre-noviembre y de diciembre, aún en aquellas situaciones con valores inferiores a los normales, pero bien distribuidos. Las precipitaciones de los primeros 20 días de enero contribuyeron a que en este período la situación de los cultivos continuara siendo en general muy buena. A partir de esta época, el estado de los cultivos sufrió un cambio notorio, reflejando los efectos del estrés térmico y del déficit hídrico que sintieron desde el último tercio de enero y en gran parte del mes de febrero.
Déficit hídrico
Por supuesto, el déficit hídrico varía en intensidad en las diferentes zonas de la provincia, en consonancia con la irregularidad en la distribución de las precipitaciones. Además, otros factores también contribuyen al estado general de los cultivos, entre los que cabe mencionar el historial de los lotes, el cultivo antecesor, las condiciones edáficas, las fechas de siembra, los cultivares utilizados, el manejo del cultivo, etc.
En función de lo señalado, la distribución del porcentaje de afectación del cultivo también es muy irregular.
En general el área más afectada se ubica en el extremo este de la provincia y en la región colindante del oeste santiagueño, estimándose para esta zona pérdidas de rendimiento que oscilan entre el 40% y el 100%. Desplazándose hacia el oeste la situación es menos crítica, con pérdidas de rendimiento que varían entre 50% y 20%. El procesamiento de una imagen Landsat 7 ETM+ del 15 de febrero pasado, realizada por la Sección Sensores Remotos y SIG de la Eeaoc, permitió cuantificar la superficie con soja seriamente afectada por la sequía (entre un 50% y un 100%).Burruyacu con 101.800 ha tiene afectado un 20%; Cruz Alta (35.870 ha) un 34%; Leales (35.460 ha) un 40%; y el oeste santiagueño (82.020 ha) un 44%.
La imagen correspondiente a los departamentos Alberdi, La Cocha y Graneros, que completarían el área cultivada con soja, se encuentra en procesamiento.
El mes de enero se destacó por el marcado contraste de las condiciones meteorológicas y el retorno a condiciones de déficit hídrico. En los primeros 20 días de ese mes las lluvias fueron importantes en el sector pedemontano. En cambio, la región de la llanura mostró la condición más difícil, con marcada variación en los aportes de agua que fueron predominantemente menores que los normales, particularmente en el sector este de la misma. En los últimos 10 días de ese mes la situación se agravó aún más con aportes de lluvias escasos a nulos y altas temperaturas.
Las lluvias
Durante febrero persistieron las condiciones de sequía en la mayor parte del área agrícola.
Las lluvias fueron muy irregulares en su distribución espacial y con aportes que en general fueron muy inferiores a las normales.
Esta situación se vio agravada por largos períodos sin precipitaciones y con muy altas temperaturas, que determinaron un severo déficit hídrico.
Las lluvias retornaron entre el último día de febrero y los 2 primeros días de marzo, aunque fueron muy variables en cantidad y distribuidas irregularmente. Las zonas pedemontana central y sur recibieron los mayores aportes, variando entre 50 y 100 milímetros (Famaillá 98, Santa Ana 54, Alberdi 80). El área pedemontana norte (departamento Burruyacu) recibió entre 15 y 25 mm, con algunas casos de excepción como por ejemplo el norte de Tajamar (60 mm) y Burruyacu (54 mm). En la zona este de los departamentos Burruyacu, Cruz Alta, Leales y Graneros los aportes fueron muy escasos, variando entre 2 y 15 mm.
Como consecuencia, en esta amplia franja la situación hídrica y el estado de los cultivos continúan siendo muy críticos.
Evolución del cultivo
La siembra, implantación y evolución de las primeras etapas de crecimiento de la soja en la presente campaña, en general fue muy buena debido al aporte de las lluvias de octubre-noviembre y de diciembre, aún en aquellas situaciones con valores inferiores a los normales, pero bien distribuidos. Las precipitaciones de los primeros 20 días de enero contribuyeron a que en este período la situación de los cultivos continuara siendo en general muy buena. A partir de esta época, el estado de los cultivos sufrió un cambio notorio, reflejando los efectos del estrés térmico y del déficit hídrico que sintieron desde el último tercio de enero y en gran parte del mes de febrero.
Déficit hídrico
Por supuesto, el déficit hídrico varía en intensidad en las diferentes zonas de la provincia, en consonancia con la irregularidad en la distribución de las precipitaciones. Además, otros factores también contribuyen al estado general de los cultivos, entre los que cabe mencionar el historial de los lotes, el cultivo antecesor, las condiciones edáficas, las fechas de siembra, los cultivares utilizados, el manejo del cultivo, etc.
En función de lo señalado, la distribución del porcentaje de afectación del cultivo también es muy irregular.
En general el área más afectada se ubica en el extremo este de la provincia y en la región colindante del oeste santiagueño, estimándose para esta zona pérdidas de rendimiento que oscilan entre el 40% y el 100%. Desplazándose hacia el oeste la situación es menos crítica, con pérdidas de rendimiento que varían entre 50% y 20%. El procesamiento de una imagen Landsat 7 ETM+ del 15 de febrero pasado, realizada por la Sección Sensores Remotos y SIG de la Eeaoc, permitió cuantificar la superficie con soja seriamente afectada por la sequía (entre un 50% y un 100%).Burruyacu con 101.800 ha tiene afectado un 20%; Cruz Alta (35.870 ha) un 34%; Leales (35.460 ha) un 40%; y el oeste santiagueño (82.020 ha) un 44%.
La imagen correspondiente a los departamentos Alberdi, La Cocha y Graneros, que completarían el área cultivada con soja, se encuentra en procesamiento.














