07 Marzo 2003
En las recorridas realizadas por técnicos de la EEA INTA Famaillá por distintas zonas del área de cultivo de granos y la información obtenida de las agencias de Extensión Banda del Río Salí y Aguilares, permitieron hacer un análisis de la situación actual como consecuencia de la sequía.
Estas observaciones periódicas se realizaron en Estación Aráoz, La Florida, Los Puestos, La Virginia, Los Ralos, Cañete, San Agustín, Las Cejas, Gobernador Piedrabuena, La Cruz y La Cocha, donde el INTA tiene ensayos y diversas experiencias a campo.
El período más crítico en la soja por falta de humedad abarca desde la floración hasta el fin del llenado del grano, con lo cual se afectan el tamaño y el peso de granos por unidad de superficie. Sin embargo, la ocurrencia de la sequía durante gran parte del ciclo afectó otros componentes de la productividad, manifestándose menor crecimiento y menor altura de planta, y observándose menos ramas por planta, lo que se traduce en menor número de órganos productivos (vainas).
La situación actual (principios de marzo) en los cultivos de soja es muy variable y se observan desde pérdidas totales a situaciones recuperables. Las plantaciones en lomadas, laderas expuestas al norte y suelos livianos presentan peor estado que las de los terrenos bajos, en laderas expuestas al sur y en suelos francos.
Teniendo en cuenta que el grueso de la siembra se realizó a mediados de diciembre, el período crítico ha sido concomitante, en la mayoría de los lotes, con la peor etapa de sequía y temperaturas elevadas de fines de enero y mediados de febrero.
Estimación
Si bien por ahora resulta imposible estimar la magnitud de las pérdidas, los lotes con cultivares de ciclo corto y medio, sembrados en época temprana y media resultarán más afectados, y de retornar las lluvias rápidamente las variedades de ciclo más largo sembrados tardíamente serán las menos afectadas.
Lotes sembrados en épocas tempranas con cultivares de ciclo corto (GM IV al VI), ya presentaban daños irreversibles a fines de enero, ya que su floración coincidió con días de severo estrés hídrico, altas temperaturas y vientos cálidos. De mediar lluvias importantes en lo inmediato (unos 10 días con lluvias importantes) puede esperarse cosecha, pero ya con rendimientos comprometidos aún en lotes sembrados con cultivares de GM VIII (de mejor comportamiento a diferentes estrés).
Para la zona centro-oeste la situación no es tan dramática, ya que se registraron algunas precipitaciones y los suelos tienen mayor capacidad de retención de agua.
El maíz
La sequía también causó pérdidas elevadas en maíces sembrados en la segunda quincena de diciembre, con distinta pérdida de rendimiento según lotes y ubicación. Hoy se observan plantas con amarillamiento generalizado, pérdida de área foliar, desecamiento en planta, estigmas secos y panojas sin liberación de polen, poco tamaño de marlos y llenado defectuoso o nulo. Estos maíces sufrieron estrés hídrico antes de la floración; en esta etapa sólo llovió entre 5 a 30 mm, con una distribución errática. Las peores situaciones se observaron desde Los Ralos a Cañete, de Cañete a Las Cejas y de allí al este.
El cañaveral medio muestra un menor crecimiento
La caña de azúcar tiene elevados requerimientos hídricos, por lo que la ocurrencia de fluctuaciones en la disponibilidad hídrica durante el ciclo, afectan el normal crecimiento del cultivo y limitan el logro de elevadas producciones, señala un informe de los ingenieros Jorge Scandaliaris y Ernesto Romero de la Sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental.
El área cañera de Tucumán es una región subtropical con características térmicas que establecen un período de crecimiento de entre 7-9 meses y con registros pluviométricos que varían entre 700-1.500 mm anuales, concentrando el 60% de las lluvias en el verano, pero con importantes variaciones en el volumen y distribución durante y entre ciclos. Su demanda de agua fluctúa entre 1.250-1.400.
En el inicio del ciclo (emergencia e inicio de macollaje) requiere una buena disponibilidad hídrica, aunque el consumo es relativamente bajo (4,4 mm/día).
Desde fines de la primavera y durante el verano (pleno macollaje y gran crecimiento) se producen los mayores consumos diarios de 6,1 mm/día.
Incrementos de entre el 8 y el 45% en la capacidad productiva de la caña, son reportados en estudios de riego, variables según la cantidad y distribución de las lluvias, la edad del cañaveral y el cultivar. Se estima que en Tucumán, los cañaverales requieren aportes extras de agua (riego) de entre 150 a 300 mm/año.
Sin embargo, el 70-75% de la superficie cultivada con caña en Tucumán se maneja en condiciones de secano, lo que se refleja en la baja productividad de algunos cañaverales y en la variabilidad de los rendimientos generales entre ciclos. A partir de enero, y especialmente a la segunda quincena del mes, las lluvias se presentaron con irregularidad, detectándose algunas áreas en las que las precipitaciones se aproximaban a valores normales, mientras que en otras el aporte hídrico era escaso o directamente no existía.Por eso, en la provincia existen cañaverales en una gran diversidad de situaciones, aunque lo general es que el ritmo de crecimiento ha disminuido sensiblemente, especialmente en las últimas semanas.
Estas observaciones periódicas se realizaron en Estación Aráoz, La Florida, Los Puestos, La Virginia, Los Ralos, Cañete, San Agustín, Las Cejas, Gobernador Piedrabuena, La Cruz y La Cocha, donde el INTA tiene ensayos y diversas experiencias a campo.
El período más crítico en la soja por falta de humedad abarca desde la floración hasta el fin del llenado del grano, con lo cual se afectan el tamaño y el peso de granos por unidad de superficie. Sin embargo, la ocurrencia de la sequía durante gran parte del ciclo afectó otros componentes de la productividad, manifestándose menor crecimiento y menor altura de planta, y observándose menos ramas por planta, lo que se traduce en menor número de órganos productivos (vainas).
La situación actual (principios de marzo) en los cultivos de soja es muy variable y se observan desde pérdidas totales a situaciones recuperables. Las plantaciones en lomadas, laderas expuestas al norte y suelos livianos presentan peor estado que las de los terrenos bajos, en laderas expuestas al sur y en suelos francos.
Teniendo en cuenta que el grueso de la siembra se realizó a mediados de diciembre, el período crítico ha sido concomitante, en la mayoría de los lotes, con la peor etapa de sequía y temperaturas elevadas de fines de enero y mediados de febrero.
Estimación
Si bien por ahora resulta imposible estimar la magnitud de las pérdidas, los lotes con cultivares de ciclo corto y medio, sembrados en época temprana y media resultarán más afectados, y de retornar las lluvias rápidamente las variedades de ciclo más largo sembrados tardíamente serán las menos afectadas.
Lotes sembrados en épocas tempranas con cultivares de ciclo corto (GM IV al VI), ya presentaban daños irreversibles a fines de enero, ya que su floración coincidió con días de severo estrés hídrico, altas temperaturas y vientos cálidos. De mediar lluvias importantes en lo inmediato (unos 10 días con lluvias importantes) puede esperarse cosecha, pero ya con rendimientos comprometidos aún en lotes sembrados con cultivares de GM VIII (de mejor comportamiento a diferentes estrés).
Para la zona centro-oeste la situación no es tan dramática, ya que se registraron algunas precipitaciones y los suelos tienen mayor capacidad de retención de agua.
El maíz
La sequía también causó pérdidas elevadas en maíces sembrados en la segunda quincena de diciembre, con distinta pérdida de rendimiento según lotes y ubicación. Hoy se observan plantas con amarillamiento generalizado, pérdida de área foliar, desecamiento en planta, estigmas secos y panojas sin liberación de polen, poco tamaño de marlos y llenado defectuoso o nulo. Estos maíces sufrieron estrés hídrico antes de la floración; en esta etapa sólo llovió entre 5 a 30 mm, con una distribución errática. Las peores situaciones se observaron desde Los Ralos a Cañete, de Cañete a Las Cejas y de allí al este.
La caña de azúcar tiene elevados requerimientos hídricos, por lo que la ocurrencia de fluctuaciones en la disponibilidad hídrica durante el ciclo, afectan el normal crecimiento del cultivo y limitan el logro de elevadas producciones, señala un informe de los ingenieros Jorge Scandaliaris y Ernesto Romero de la Sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental.
El área cañera de Tucumán es una región subtropical con características térmicas que establecen un período de crecimiento de entre 7-9 meses y con registros pluviométricos que varían entre 700-1.500 mm anuales, concentrando el 60% de las lluvias en el verano, pero con importantes variaciones en el volumen y distribución durante y entre ciclos. Su demanda de agua fluctúa entre 1.250-1.400.
En el inicio del ciclo (emergencia e inicio de macollaje) requiere una buena disponibilidad hídrica, aunque el consumo es relativamente bajo (4,4 mm/día).
Desde fines de la primavera y durante el verano (pleno macollaje y gran crecimiento) se producen los mayores consumos diarios de 6,1 mm/día.
Incrementos de entre el 8 y el 45% en la capacidad productiva de la caña, son reportados en estudios de riego, variables según la cantidad y distribución de las lluvias, la edad del cañaveral y el cultivar. Se estima que en Tucumán, los cañaverales requieren aportes extras de agua (riego) de entre 150 a 300 mm/año.
Sin embargo, el 70-75% de la superficie cultivada con caña en Tucumán se maneja en condiciones de secano, lo que se refleja en la baja productividad de algunos cañaverales y en la variabilidad de los rendimientos generales entre ciclos. A partir de enero, y especialmente a la segunda quincena del mes, las lluvias se presentaron con irregularidad, detectándose algunas áreas en las que las precipitaciones se aproximaban a valores normales, mientras que en otras el aporte hídrico era escaso o directamente no existía.Por eso, en la provincia existen cañaverales en una gran diversidad de situaciones, aunque lo general es que el ritmo de crecimiento ha disminuido sensiblemente, especialmente en las últimas semanas.














