Preparan los invernaderos para producir hortalizas

Las plantas de tomates deben luchar contra la presencia de la "polilla del tomate".

07 Marzo 2003
En febrero pasado se inició la primera etapa de la preparación de los invernaderos de la provincia para producir hortalizas.
El procedimiento comprende la siembra de los almácigos -que es la etapa más importante del sistema productivo- de pimiento y tomate, para la producción forzada en este sistema de producción bajo techo.
Mientras que en la segunda quincena de febrero se inició el transplante de los almácigos.
"De acuerdo a la información recogida en las zonas de Lules, Alpachiri, Alto Verde, etc. se estima que la superficie de producción forzada de las principales hortalizas sería levemente superior a la registrada en la campaña anterior", opinó el ingeniero Néstor Zamudio, director del INTA Famaillá.
Las principales causas -de la existencia de una mayor superficie sembrada- hay que buscarlas en la estabilidad de precios lograda -sobretodo en pimiento-, en el transcurso del año, en los mercados de Buenos Aires y Córdoba, debido a la excelente calidad de la mercadería enviada a esos centros de consumo.

Certificación de semillas
Se estima que para la presente campaña el 70% de la siembra correspondería a pimiento; un 20% sería con tomate, y el restante 10% sería ocupado con cultivos de melón, cuyos almácigos se siembran recién a partir de marzo.
La ausencia en la plaza local de semilla certificada que garantice la obtención de plantas de alta sanidad, obliga al agricultor a extremar los cuidados sanitarios durante los 35 días que dura la etapa de desarrollo de los almácigos. El complejo virósico integrado por el "virus Y" del pimiento, el "TSWV" del tomate y dos "mosaicos latentes", son las enfermedades que más daño han causado en las últimas campañas de invernaderos.

El tomate
Para el caso del tomate, la lucha contra las enfermedades se centra en la temible plaga conocida como "polilla del tomate", causada por el insecto "Tuta absoluta", el que debe ser combatido -en la etapa de almácigo-, con la realización de pulverizaciones preventivas.
Estos controles extras que se realizan, que aumentan los costos de producción del agricultor y contaminan el ambiente, podrían evitarse si existiera un sistema de certificación o fiscalización de la calidad de las semillas hortícolas que se implantan.

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