14 Marzo 2003
La paralización del comercio granario, que realizó la semana anterior la totalidad de los integrantes de la cadena agroalimentaria del país, tuvo su cara más visible en las cotizaciones de los principales granos y oleaginosas, que exhibieron fuertes bajas en el período por el cual se extendió la protesta sectorial.
Con recintos vacíos en las Bolsas de Cereales del país y las plazas del Término durante los cinco días que pararon las operaciones, los valores descendieron respecto de los últimos negocios realizados previo a la adopción de la medida de fuerza. La caída en los precios tuvo sus marca más artera en la soja, el maíz y el trigo, que descendieron $10, $15 y $11 por tonelada, respectivamente, desde el cierre de cotizaciones del 28 de febrero hasta el lunes de esta semana, tomando como referencia los valores internacionales de los tres productos y los de la plaza local. Si bien algunas cotizaciones comenzaron a revertir la tendencia los últimos dos días, la recuperación de los valores aún no cubrió los quebrantos acumulados en los cinco días de parálisis comercial en el circuito granario.
Paralelamente, según los analistas del sector y especialistas en economía agrícola, los mercados internacionales comenzaron a mostrar mejoras relevantes en los precios de la soja, a pesar de la cosecha voluminosa del grano que se espera en Sudamérica, con predominio en las zafras de la Argentina y Brasil, donde la recolección de ambos países, en este ciclo, superará a la estadounidense.
De cara a las necesidades de liquidez del sector productivo, la molinería y la industria procesadora de otros subproductos, como aceites, volvieron a jugar el rol de la especulación frente a la mayor oferta de granos y oleaginosas que realizaron los agricultores. La situación no se presentó mejor en la plaza de futuros, a pesar del interés de las fábricas por adquirir mercadería para no paralizar sus infraestructuras de molienda y procesamiento aceitero y, en rigor, se observó cierta pesadez en las compras y ofertas inferiores a los precios de pizarra y de referencia externa.
Con recintos vacíos en las Bolsas de Cereales del país y las plazas del Término durante los cinco días que pararon las operaciones, los valores descendieron respecto de los últimos negocios realizados previo a la adopción de la medida de fuerza. La caída en los precios tuvo sus marca más artera en la soja, el maíz y el trigo, que descendieron $10, $15 y $11 por tonelada, respectivamente, desde el cierre de cotizaciones del 28 de febrero hasta el lunes de esta semana, tomando como referencia los valores internacionales de los tres productos y los de la plaza local. Si bien algunas cotizaciones comenzaron a revertir la tendencia los últimos dos días, la recuperación de los valores aún no cubrió los quebrantos acumulados en los cinco días de parálisis comercial en el circuito granario.
Paralelamente, según los analistas del sector y especialistas en economía agrícola, los mercados internacionales comenzaron a mostrar mejoras relevantes en los precios de la soja, a pesar de la cosecha voluminosa del grano que se espera en Sudamérica, con predominio en las zafras de la Argentina y Brasil, donde la recolección de ambos países, en este ciclo, superará a la estadounidense.
De cara a las necesidades de liquidez del sector productivo, la molinería y la industria procesadora de otros subproductos, como aceites, volvieron a jugar el rol de la especulación frente a la mayor oferta de granos y oleaginosas que realizaron los agricultores. La situación no se presentó mejor en la plaza de futuros, a pesar del interés de las fábricas por adquirir mercadería para no paralizar sus infraestructuras de molienda y procesamiento aceitero y, en rigor, se observó cierta pesadez en las compras y ofertas inferiores a los precios de pizarra y de referencia externa.














