La fruta posibilitará lograr una mayor inserción mundial

Es un sector válido donde desarrollar un proyecto de equilibrio regional. Posibilita el crecimiento económico a partir del valor agregado, en forma de trabajo.

21 Marzo 2003
La frutihorticultura constituye en Argentina, tal como lo fue en España y en Nueva Zelandia, un sector válido para un proyecto realista de equilibrio regional, de inserción en el mundo y de desarrollo económico a través del agregado de valor en forma de trabajo, conocimiento e investigación, destacaron especialistas en la última edición de Expochacra.
Nuestro país cuenta con un enorme potencial económico, social, ecológico y de infraestructura para ello; falta ahora contribuir, desde la macroeconomía, a la consolidación del mercado posible. Las urgencias por atender la deuda financiera tornaron inviable cualquier estrategia de crecimiento de largo plazo, en el pasado reciente.
Para la expansión sectorial no basta con reducir una alícuota impositiva o modificar una tasa cambiaria; el replanteo debe ser mucho más consistente.
Es cierto que las recomendaciones para el largo plazo no pueden hacerse sin conocimiento de los efectos del período de transición y cómo resolver sus restricciones en un mundo lleno de incertidumbre.
En consecuencia, el compromiso debiera ser construir soluciones sistémicas a través del consenso entre segmentos de la cadena de valor.
La frutihorticultura ofrece un vastísimo terreno al respecto, por su inmejorable relación empleo/inversión, su vasta distribución regional y por su potencial para articular regionalmente un conjunto de intereses agrícolas, manufactureros y de servicios.
Cierta simplificación en el pensamiento estratégico sugiere a la producción orgánica como el principal espacio para la construcción de una identidad diferenciada.
Los especialistas creen, sin embargo, que existen otros ejes de diferenciación igualmente ricos para la expansión de una oferta que, ofreciendo por un lado respuesta sustentable a la creación de riqueza en el país, asimismo que se interprete y satisfagan nuevas expresiones de demanda.
Lo sano, lo lindo, lo sabroso, lo justo, lo honesto constituyen espacios de valor crecientemente demandados por una sociedad informada, al tiempo que es lúcida y no cínicamente escéptica.
El sistema agroalimentario mundial más concentrado no ha puesto el énfasis en estos aspectos. Pareciera faltar aún esa actitud aguerrida que reinterprete a las nuevas demandas y las satisfaga mediante una oferta identificada. En frutihorticultura existe la oportunidad para las comunidades a nivel local, de reiniciar este proceso y establecer las bases para consolidarlo.

Vuelve la producción mediante huertas
En la última edición de la Expochacra se presentaron numerosos proyectos relacionados a la temática frutihortícola que merecieron el reconocimiento de los asistentes. Entre los más destacados pueden citarle el realizado por la "Fundación 5 al día" y que se encuentra publicado en su página web para quienes lo deseen consultar. El proyecto toma como centro a la quinta, que era la huerta familiar que incluía hortalizas y árboles frutales; era una presencia habitual en las casas de principios de siglo.
Aquella huerta abastecía de una gran variedad de frutas y verduras a la familia y a la comunidad vecinal. Los procesos de urbanización redujeron los terrenos y determinaron la desaparición de la huerta familiar.
El cultivo de estos vegetales quedó en manos de los frutihorticultores profesionales o "quinteros". En los últimos años, la crisis socioeconómica impulsó el resurgimiento de las quintas familiares y comunitarias como una alternativa de subsistencia.
Varios programas organizados por el Estado y por ONG han apoyado y estimulado esta actividad. Desde el ámbito estatal se propone un subsidio para Jefes de Hogar Desocupados, que procura resolver la emergencia social con una prestación universal apuntada a garantizar la subsistencia familiar en la coyuntura.
La profundidad de la crisis, ha demostrado que el subsidio no resulta suficiente para cumplir con sus objetivos; que los montos disponibles son rápidamente minimizados por el brote inflacionario y, por sobre todas las cosas que no logra superar un sesgo asistencialista; por lo que parece atinado proponer alternativas de mayor sustentabilidad.

Más hortalizas del NOA en el MCBA
Las provincias del NOA tuvieron un incremento del 8,24% en relación con el año anterior, en el volumen de hortalizas comercializadas en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA), de acuerdo a estudios realizados por la sección economía del Programa Cambio Rural de INTA Famaillá. Los mayores volúmenes se registraron en papa spunta (Tucumán), zanahoria chantenay y cebolla (Santiago del Estero) y tomate perita (Jujuy).
Al igual que años anteriores, fueron las provincias de Salta y Jujuy quienes se caracterizaron por la mayor variedad de hortalizas enviadas durante el año, mientras que Catamarca registró la menor variedad y volumen (1,35%). Del total de hortalizas provenientes del NOA que se comercializaron en el MCBA (126.454 tn, Fuente: MCBA), la mayor participación la registró Santiago del Estero con un 27,18%; seguida por Salta con un 25,63%; Tucumán con un 24,73%; Jujuy con el 21,04% y Catamarca con el 1,35%.
A pesar de que 2002 fue un período de transición económica donde los productores tuvieron que hacer grandes ajustes sobre sus cultivos, se pudo observar en todas las provincias del NOA una tendencia creciente en el volumen de hortalizas enviadas, estimándose que éste proceso continuaría en el 2003, especialmente si se recupera parcialmente el crédito para el sector productivo.

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