28 Marzo 2003
Para realizar una correcta elección de los cultivares que mejor se adapten a las diferentes situaciones agronómicas y ambientes del área, el productor debe conocer las condiciones agroecológicas locales y las características más importantes que diferencian a los cultivares, explicó a LA GACETA el ingeniero agrónomo Hugo Robinet, del INTA Banda del Río Salí.
Pero además de la elección del cultivar adecuado -agregó-, existen aspectos relacionados al manejo del cultivo que condicionan el rendimiento en granos por unidad de superficie, kg-Tn/ha, como son: características del lote; manejo del sistema y del suelo; fechas; densidad y espaciamiento entre líneas de siembra; calidad y tratamiento de semilla; manejo de plagas; enfermedades y malezas, así como también la planificación de la siembra y la cosecha adecuadas.
Atento a esa necesidad, y como aporte al sector productivo, el INTA coordina en el Norte Argentino una Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso), con el objetivo de identificar cultivares con mayor estabilidad y adaptabilidad productiva y disponer así de información sobre el comportamiento agronómico del cultivo en los distintos ambientes.
Este aporte, apuntó Robinet, destinado al productor, se realiza por un convenio que firmaron el INTA y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), entidad esta que representa a los criaderos donde se obtienen los materiales genéticos de soja.
Resultados
El acuerdo fue suscripto con el objetivo de evaluar esos materiales en los distintos ambientes de las áreas sojeras del país, para luego informar a los sectores involucrados de la producción, acerca de los resultados de los ensayos regionales mediante publicaciones y revistas especializadas. Los ambientes o localidades en Tucumán para este ciclo se distribuyen en La Cocha; La Virginia; La Cruz y La Florida.
Los ámbitos de esas localidades, diferentes y muy particulares desde el punto de vista agroecológicos, permitirán obtener información del comportamiento agronómico y sanitario de los materiales en evaluación, remarcó Robinet.
Actualmente hay 74 cultivares de distintos grupos o ciclos de maduración con diferentes características agronómicas y sanitarias en evaluación. Todos estos materiales genéticos tienen diferentes orígenes y corresponden a los criaderos Nidera; Monsanto; Relmo; Syngenta; ACA; Santa Rosa; INTA-FAA-AFA; EEAOC; Pionner; AGS; Don Mario y La Tijereta.
De esta forma, se puede pensar en la gran variada oferta de información de diferentes cultivares al que el productor puede tener acceso, e inclusive observarlos a campo en cada una de las localidades de ensayo mencionadas. Simplemente, los interesados tienen que contactarse con una dependencia del INTA o de los representantes de los criaderos mencionados. También, y en forma puntual, con los técnicos referentes de la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA de la Banda del Río Salí.
El ABC del cultivo
Entre otros temas, el ingeniero Ernesto Zelarayán, del "Proyecto Norte" de Relmó SA, puntualizó que este año se pudo apreciar el "ABC" del cultivo.Entre esto se destaca la posibilidad de sembrar en fecha central (diciembre), sobre suelos con cobertura y rotados, con una combinación de variedades determinadas e indeterminadas, en dos fechas de siembra espaciadas no menos de 10 dias, teniendo de esa manera una buena combinación. Zelarayán defendió el concepto de que "las variedades de hábito de crecimiento determinado son de estrategia ofensiva y se deben mandar al frente, es decir, a los mejores ambientes, y son las variedades con las que se buscan los máximos resultados".
Respecto de las variedades de hábito indeterminado, el experto comentó que este tipo de variedades siempre se deben considerar para defender la producción, ya que por su modo de crecer y de fructificar poseen más estabilidad bajo condiciones de estrés, y agregó que estas son las variedades con las que se protegen los resultados.
Resultados de la red de cultivares 2001/2002
Desde 1980 el INTA coordina la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso), a través del cuál, anualmente, se conducen ensayos con diferentes "grupos de madurez" (GM) en las distintas regiones y subregiones de cultivo en el país.
Para disponer de información sobre el comportamiento agronómico en distintos ambientes del Norte argentino, anualmente el INTA lidera ensayos con diferentes materiales genéticos de los grupos de madurez del IV al IX. Los trabajos se realizan en diferentes localidades, en campos de productores y EEA, cubriendo ambientes representativos en las áreas sojeras norteñas. La superficie de siembra está en franco aumento de aproximadamente 2.000.000 de hectáreas y con la demanda lógica del sector productivo sobre nuevas herramientas tecnológicas.
Las experiencias
Con la información obtenida se elaboran recomendaciones sobre la elección y el manejo de los cultivares en cada subregión de cultivo, para que técnicos y productores efectúen la elección de acuerdo al comportamiento de los mismos en las diferentes situaciones ambientales.
A efectos de informar los resultados obtenidos de ensayos de la campaña pasada, a continuación se describen alguno de los mismos.
En los "GM IV" se evaluaron los cultivares Agustina 49 RR, en 6 ambientes con un rendimiento de 3.190 kg/ha; por su parte, el cultivar DM 4800 RR que se evaluó en 3 ambientes obtuvo un rendimiento promedio de 3.729 kg/ha. En el "GM V" se evaluaron los cultivares A 5409 RG, María 55 RR, A 5417 RG, A 5901 RG, Mercurio FCA, Rafaela 58 RR, habiéndose destacado este último con un rendimiento promedio de 3.559 kg/ha y el promedio del grupo ascendió a 3.242 kg/ha.
En el "GM VI" se evaluaron los cultivares A 6019 RG, Iridio FCA y Rosario 65 RR con un rendimiento promedio de 3.271 kg/ha.
El grupo en el cual se evaluó más cultivares fue en el "GM VII" que, con 8 cultivares, obtuvo un rendimiento promedio de 3.320 kg/ha, y en los "GM VIII" el rendimiento fue de 3.226 kg/ha, mientras que el "GM IX" presentó un promedio en sus cuatro cultivares de 3.558 kg./ ha.
Recomiendan las fechas de siembra
El rango de fechas de siembras (FS) recomendadas para la región norte del país (extremo norte a 30º de latitud sur), en promedio comienzan el 1º de setiembre y se extienden hasta fines del mes de enero. Los Grupo de Madurez (GM) que son posibles de cultivar corresponden a los GM IV al IX.
Para las FS de primavera (setiembre-octubre-noviembre) se recomiendan cultivares con hábito de crecimiento indeterminado, destinando a los ambientes de mayor calidad los cultivares de GM menor.
Las condiciones ambiente/cultivo para Tucumán pueden ser posibles con riego, pero sin esperar altos rendimientos.
Para las FS de la segunda quincena del mes de noviembre, es posible empezar a utilizar cultivares determinados de los GM VI al IX, siguiendo el mismo criterio de asignación de los GM en función de la calidad de ambientes.
En las subregiones del este, en las que los temporales de los meses marzo y abril son frecuentes, no es conveniente hacer coincidir la etapa final de madurez y cosecha con esta época. Por esta razón, la combinación de GM y fecha de siembra recomendada está dirigida a ubicar la cosecha antes o después de la misma.
Ambientes de producción
Esta caracterización es de suma importancia, porque determina cuáles son los GM más adaptados y la proporción que conviene destinar de cada uno de ellos en el programa de siembra. El conocimiento de cada lote y de la respuesta del cultivo en el mismo, con campañas de diferente disponibilidad hídrica, es patrimonio exclusivo del productor y del técnico que lo asesora. Dicha respuesta es parte integral de las características ambientales conocidas, y es de suma utilidad para decidir los requisitos que debe reunir un nuevo cultivar a elegir, para lograr incrementar la productividad. En la elección de los cultivares y las características a tener en cuenta, las más importantes son el GM, el hábito de crecimiento, el comportamiento sanitario y el potencial de rendimiento.
Pero además de la elección del cultivar adecuado -agregó-, existen aspectos relacionados al manejo del cultivo que condicionan el rendimiento en granos por unidad de superficie, kg-Tn/ha, como son: características del lote; manejo del sistema y del suelo; fechas; densidad y espaciamiento entre líneas de siembra; calidad y tratamiento de semilla; manejo de plagas; enfermedades y malezas, así como también la planificación de la siembra y la cosecha adecuadas.
Atento a esa necesidad, y como aporte al sector productivo, el INTA coordina en el Norte Argentino una Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso), con el objetivo de identificar cultivares con mayor estabilidad y adaptabilidad productiva y disponer así de información sobre el comportamiento agronómico del cultivo en los distintos ambientes.
Este aporte, apuntó Robinet, destinado al productor, se realiza por un convenio que firmaron el INTA y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), entidad esta que representa a los criaderos donde se obtienen los materiales genéticos de soja.
Resultados
El acuerdo fue suscripto con el objetivo de evaluar esos materiales en los distintos ambientes de las áreas sojeras del país, para luego informar a los sectores involucrados de la producción, acerca de los resultados de los ensayos regionales mediante publicaciones y revistas especializadas. Los ambientes o localidades en Tucumán para este ciclo se distribuyen en La Cocha; La Virginia; La Cruz y La Florida.
Los ámbitos de esas localidades, diferentes y muy particulares desde el punto de vista agroecológicos, permitirán obtener información del comportamiento agronómico y sanitario de los materiales en evaluación, remarcó Robinet.
Actualmente hay 74 cultivares de distintos grupos o ciclos de maduración con diferentes características agronómicas y sanitarias en evaluación. Todos estos materiales genéticos tienen diferentes orígenes y corresponden a los criaderos Nidera; Monsanto; Relmo; Syngenta; ACA; Santa Rosa; INTA-FAA-AFA; EEAOC; Pionner; AGS; Don Mario y La Tijereta.
De esta forma, se puede pensar en la gran variada oferta de información de diferentes cultivares al que el productor puede tener acceso, e inclusive observarlos a campo en cada una de las localidades de ensayo mencionadas. Simplemente, los interesados tienen que contactarse con una dependencia del INTA o de los representantes de los criaderos mencionados. También, y en forma puntual, con los técnicos referentes de la Agencia de Extensión Rural (AER) del INTA de la Banda del Río Salí.
El ABC del cultivo
Entre otros temas, el ingeniero Ernesto Zelarayán, del "Proyecto Norte" de Relmó SA, puntualizó que este año se pudo apreciar el "ABC" del cultivo.Entre esto se destaca la posibilidad de sembrar en fecha central (diciembre), sobre suelos con cobertura y rotados, con una combinación de variedades determinadas e indeterminadas, en dos fechas de siembra espaciadas no menos de 10 dias, teniendo de esa manera una buena combinación. Zelarayán defendió el concepto de que "las variedades de hábito de crecimiento determinado son de estrategia ofensiva y se deben mandar al frente, es decir, a los mejores ambientes, y son las variedades con las que se buscan los máximos resultados".
Respecto de las variedades de hábito indeterminado, el experto comentó que este tipo de variedades siempre se deben considerar para defender la producción, ya que por su modo de crecer y de fructificar poseen más estabilidad bajo condiciones de estrés, y agregó que estas son las variedades con las que se protegen los resultados.
Desde 1980 el INTA coordina la Red de Evaluación de Cultivares de Soja (Recso), a través del cuál, anualmente, se conducen ensayos con diferentes "grupos de madurez" (GM) en las distintas regiones y subregiones de cultivo en el país.
Para disponer de información sobre el comportamiento agronómico en distintos ambientes del Norte argentino, anualmente el INTA lidera ensayos con diferentes materiales genéticos de los grupos de madurez del IV al IX. Los trabajos se realizan en diferentes localidades, en campos de productores y EEA, cubriendo ambientes representativos en las áreas sojeras norteñas. La superficie de siembra está en franco aumento de aproximadamente 2.000.000 de hectáreas y con la demanda lógica del sector productivo sobre nuevas herramientas tecnológicas.
Las experiencias
Con la información obtenida se elaboran recomendaciones sobre la elección y el manejo de los cultivares en cada subregión de cultivo, para que técnicos y productores efectúen la elección de acuerdo al comportamiento de los mismos en las diferentes situaciones ambientales.
A efectos de informar los resultados obtenidos de ensayos de la campaña pasada, a continuación se describen alguno de los mismos.
En los "GM IV" se evaluaron los cultivares Agustina 49 RR, en 6 ambientes con un rendimiento de 3.190 kg/ha; por su parte, el cultivar DM 4800 RR que se evaluó en 3 ambientes obtuvo un rendimiento promedio de 3.729 kg/ha. En el "GM V" se evaluaron los cultivares A 5409 RG, María 55 RR, A 5417 RG, A 5901 RG, Mercurio FCA, Rafaela 58 RR, habiéndose destacado este último con un rendimiento promedio de 3.559 kg/ha y el promedio del grupo ascendió a 3.242 kg/ha.
En el "GM VI" se evaluaron los cultivares A 6019 RG, Iridio FCA y Rosario 65 RR con un rendimiento promedio de 3.271 kg/ha.
El grupo en el cual se evaluó más cultivares fue en el "GM VII" que, con 8 cultivares, obtuvo un rendimiento promedio de 3.320 kg/ha, y en los "GM VIII" el rendimiento fue de 3.226 kg/ha, mientras que el "GM IX" presentó un promedio en sus cuatro cultivares de 3.558 kg./ ha.
El rango de fechas de siembras (FS) recomendadas para la región norte del país (extremo norte a 30º de latitud sur), en promedio comienzan el 1º de setiembre y se extienden hasta fines del mes de enero. Los Grupo de Madurez (GM) que son posibles de cultivar corresponden a los GM IV al IX.
Para las FS de primavera (setiembre-octubre-noviembre) se recomiendan cultivares con hábito de crecimiento indeterminado, destinando a los ambientes de mayor calidad los cultivares de GM menor.
Las condiciones ambiente/cultivo para Tucumán pueden ser posibles con riego, pero sin esperar altos rendimientos.
Para las FS de la segunda quincena del mes de noviembre, es posible empezar a utilizar cultivares determinados de los GM VI al IX, siguiendo el mismo criterio de asignación de los GM en función de la calidad de ambientes.
En las subregiones del este, en las que los temporales de los meses marzo y abril son frecuentes, no es conveniente hacer coincidir la etapa final de madurez y cosecha con esta época. Por esta razón, la combinación de GM y fecha de siembra recomendada está dirigida a ubicar la cosecha antes o después de la misma.
Ambientes de producción
Esta caracterización es de suma importancia, porque determina cuáles son los GM más adaptados y la proporción que conviene destinar de cada uno de ellos en el programa de siembra. El conocimiento de cada lote y de la respuesta del cultivo en el mismo, con campañas de diferente disponibilidad hídrica, es patrimonio exclusivo del productor y del técnico que lo asesora. Dicha respuesta es parte integral de las características ambientales conocidas, y es de suma utilidad para decidir los requisitos que debe reunir un nuevo cultivar a elegir, para lograr incrementar la productividad. En la elección de los cultivares y las características a tener en cuenta, las más importantes son el GM, el hábito de crecimiento, el comportamiento sanitario y el potencial de rendimiento.













