28 Marzo 2003
Si se analiza rápida y superficialmente la producción lechera de Tucumán, puede concluirse que no llega a abastecer el 10% del consumo interno de la provincia. A partir de este análisis cuantitativo, se podría inferir que la actividad lechera es de poca importancia para la provincia.
Pero cuando se profundiza el análisis, se advierte que la cuenca lechera de Trancas estuvo proveyendo materia prima al programa oficial "Copa de leche", que llegó a cubrir una parte importante de la dieta diaria de más de 80.000 personas, explicó el ingeniero Juan Carlos Cisint, de la faz-unt.Además, cuando se toma nota que en Trancas existen muchas pequeñas industrias artesanales que elaboran reconocidos quesos y quesillos y que hay una fábrica de envergadura próxima a inaugurarse, se constata que la única actividad industrial de ese departamento es la láctea, agregó.
Sumatoria
Apuntó que si se suma la actividad lechera de Tafí del Valle con sus prestigiosos quesos de vaca, y a la de Amaicha del Valle con sus quesos de cabra, se completa el panorama lechero provincial y se descubren las numerosas comunidades involucradas en esta actividad, así como todo el movimiento productivo, industrial, comercial y social que ella genera. "Por ello, es fundamental que en estas economías se apuntale la producción primaria y la agroindustria que tiene un cierto desarrollo para la elaboración de productos originales de la región. Se trata de productos aceptados por los consumidores. Sería importante entonces una alianza entre las organizaciones turísticas, la Secretaría de Agricultura, los organismos de investigación, como la Facultad de Agronomía y Zootecnia (Cátedra de Lechería) y el Cerela, para realizar los ajustes tecnológicos de algunos de estos productos, con los fines de lograr la denominación de origen; promocionar estos alimentos para incrementar su consumo en la población local y del turismo; y una estrategia de posicionamiento en los mercados internos y externos (con escala)", remarcó.
Según Cesín, se podría desarrollar ó integrarse a una ruta alimentaria ya existente. Esta sería un itinerario que permitiría conocer y disfrutar en forma organizada del proceso productivo agropecuario, industrial y la degustación de la cocina regional.
En la Argentina existen algunas rutas como la huella de los caprinos (Mendoza); de los chacinados y quesos (Córdoba); gourmet alta Argentina (Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy) y otras. Estas rutas alimentarias, que deben integrarse con los establecimientos de turismo rural, los restaurantes y las agroindustrias de las zonas rurales, constituyen un instrumento de desarrollo regional y la actividad lechera de Tucumán (Trancas, Tafí del Valle y Amaicha del Valle). "Si se organiza adecuadamente podría transformarse en una actividad cuanti y cualitativamente relevante, aprovechando los sistemas de producción de bovinos y caprinos de la región; la infraestructura hotelera; las fincas para turismo rural y los productos agroindustriales de reconocido prestigio, en algunos casos únicos en el país, como el quesillo", concluyó Cisint.
Pero cuando se profundiza el análisis, se advierte que la cuenca lechera de Trancas estuvo proveyendo materia prima al programa oficial "Copa de leche", que llegó a cubrir una parte importante de la dieta diaria de más de 80.000 personas, explicó el ingeniero Juan Carlos Cisint, de la faz-unt.Además, cuando se toma nota que en Trancas existen muchas pequeñas industrias artesanales que elaboran reconocidos quesos y quesillos y que hay una fábrica de envergadura próxima a inaugurarse, se constata que la única actividad industrial de ese departamento es la láctea, agregó.
Sumatoria
Apuntó que si se suma la actividad lechera de Tafí del Valle con sus prestigiosos quesos de vaca, y a la de Amaicha del Valle con sus quesos de cabra, se completa el panorama lechero provincial y se descubren las numerosas comunidades involucradas en esta actividad, así como todo el movimiento productivo, industrial, comercial y social que ella genera. "Por ello, es fundamental que en estas economías se apuntale la producción primaria y la agroindustria que tiene un cierto desarrollo para la elaboración de productos originales de la región. Se trata de productos aceptados por los consumidores. Sería importante entonces una alianza entre las organizaciones turísticas, la Secretaría de Agricultura, los organismos de investigación, como la Facultad de Agronomía y Zootecnia (Cátedra de Lechería) y el Cerela, para realizar los ajustes tecnológicos de algunos de estos productos, con los fines de lograr la denominación de origen; promocionar estos alimentos para incrementar su consumo en la población local y del turismo; y una estrategia de posicionamiento en los mercados internos y externos (con escala)", remarcó.
Según Cesín, se podría desarrollar ó integrarse a una ruta alimentaria ya existente. Esta sería un itinerario que permitiría conocer y disfrutar en forma organizada del proceso productivo agropecuario, industrial y la degustación de la cocina regional.
En la Argentina existen algunas rutas como la huella de los caprinos (Mendoza); de los chacinados y quesos (Córdoba); gourmet alta Argentina (Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy) y otras. Estas rutas alimentarias, que deben integrarse con los establecimientos de turismo rural, los restaurantes y las agroindustrias de las zonas rurales, constituyen un instrumento de desarrollo regional y la actividad lechera de Tucumán (Trancas, Tafí del Valle y Amaicha del Valle). "Si se organiza adecuadamente podría transformarse en una actividad cuanti y cualitativamente relevante, aprovechando los sistemas de producción de bovinos y caprinos de la región; la infraestructura hotelera; las fincas para turismo rural y los productos agroindustriales de reconocido prestigio, en algunos casos únicos en el país, como el quesillo", concluyó Cisint.












