04 Abril 2003
La lluvia de estos días trajo un gran alivio a los citricultores de Tucumán, ya que las plantaciones -sobre todo de la zona norte de la provincia- estaban sufriendo considerablemente la falta de agua. La sequía que nos viene afectando desde la primavera pasada generó una gran preocupación en el sector limonero local, por la incertidumbre que genera la falta de agua en el cultivo de los cítricos, en donde el insumo líquido es vital para obtener tanto cantidad como calidad de la producción.
Algunos especialistas afirman que en esta campaña habrá entre un 20% y un 30% menos de limones que el año pasado, lo que significará un volumen de casi 300.000 toneladas menos.
Básicamente, esto resentirá la cantidad de fruta que se destine a las fábricas; no obstante, habrá que esperar que se generalice la cosecha para hacer una aproximación más exacta a la realidad.
Recordemos que durante la campaña 2002 la producción de limones de Tucumán ascendió a casi 1,2 millón de toneladas de limones y las exportaciones de fruta fresca a 250.000 toneladas.
Efectos de la sequía
Por un lado, la sequía estival llevó a que la producción limonera sea menor, pero la falta de agua y la sequedad ambiental provocaron que -desde la primavera hasta la fecha-, tanto las plagas como las enfermedades que suelen atacar a los limoneros no pudieron desarrollarse en toda su plenitud.
Por ello, es de esperar que la calidad de los frutos obtenidos en la presente campaña sean de superior calidad a los de años anteriores, existiendo ya estudios preliminares que indican que los rendimientos para exportación serán mayores a los de 2002.
Si bien es cierto que la cantidad de limones a campo es menor, dicha escasez no se sentirá en la producción de fruta para exportación. Por lo menos, es de esperar que los mercados consumidores demanden el mismo volumen de limones que adquirieron durante la campaña pasada.
Cosecha atrasada
La falta de agua llevó, por otra parte, a un notable freno en el desarrollo de los cítricos tucumanos. Hoy, en los campos de la provincia, los limones todavía están muy verdes, con un desarrollo muy detenido y con el diámetro ecuatorial todavía muy pequeño como para pensar en generalizar la cosecha y obtener buenos rendimientos en calibres exportables. Es de esperar que el grueso de las exportaciones de la provincia se generalicen recién a partir de mediados de mayo, por lo que todavía tenemos casi 45 días por delante en los que habrá que esperar como evolucionan los mercados y poder decir -con mayores fundamentos- cómo será el futuro de las exportaciones en la presente campaña.
Actualmente son muy pocos los empaques de la provincia y del NOA que están embalando fruta para exportación. Pero si hay algo que destacar es que la calidad observada supera con creces las exigencias de los principales mercados de destino, europeos y rusos, por lo que es de esperar que los precios a percibir por los exportadores sean acordes con la mercadería recibida.
Limones españoles
Algunas fuentes indican que la cantidad de limón primofiori y verna en España (nuestro principal competidor) siguen siendo elevadas, por lo que es de esperar que la demanda en Europa recién se generalizará hacia fines de mayo y de junio.
No obstante, los países del este Europeo y el mismo Rusia, ya están comenzando a demandar limones tucumanos. Sin embargo, los volúmenes enviados no se generalizan, en primer lugar, por la escasez de fruta disponible en la plaza exportadora local y, por el otro, por el elevado precio de los fletes a esos destinos.
Empaques de Tucumán
Otra de las novedades que se puede observar en el medio es la instalación de nuevas plantas de empaque, que llevará a que la capacidad exportadora sea cada vez mayor en nuestra provincia.
Ampliación de líneas antiguas, remodelación de otras tantas y adquisición de líneas completas presagian que la maquinaria exportadora está cada vez más preparada para afrontar las exigencias de los clientes de diferentes países del mundo, que se acercan a Tucumán a buscar limones.
Por otra parte, también se observa la adquisición por algunas firmas locales de cámaras de frío, tecnología que prácticamente estaba ausente en las empresas del medio, y que los empresarios locales se vieron obligados a adquirirlas con miras a los futuros envíos al mercado japonés, que muchos estiman será a partir de junio.
De esta manera, se abre una nueva perspectiva para la citricultura local que, año a año, pone su mente en funcionamiento para lograr satisfacer las demandas de un mundo cada vez más exigente y competitivo.
Algunos especialistas afirman que en esta campaña habrá entre un 20% y un 30% menos de limones que el año pasado, lo que significará un volumen de casi 300.000 toneladas menos.
Básicamente, esto resentirá la cantidad de fruta que se destine a las fábricas; no obstante, habrá que esperar que se generalice la cosecha para hacer una aproximación más exacta a la realidad.
Recordemos que durante la campaña 2002 la producción de limones de Tucumán ascendió a casi 1,2 millón de toneladas de limones y las exportaciones de fruta fresca a 250.000 toneladas.
Efectos de la sequía
Por un lado, la sequía estival llevó a que la producción limonera sea menor, pero la falta de agua y la sequedad ambiental provocaron que -desde la primavera hasta la fecha-, tanto las plagas como las enfermedades que suelen atacar a los limoneros no pudieron desarrollarse en toda su plenitud.
Por ello, es de esperar que la calidad de los frutos obtenidos en la presente campaña sean de superior calidad a los de años anteriores, existiendo ya estudios preliminares que indican que los rendimientos para exportación serán mayores a los de 2002.
Si bien es cierto que la cantidad de limones a campo es menor, dicha escasez no se sentirá en la producción de fruta para exportación. Por lo menos, es de esperar que los mercados consumidores demanden el mismo volumen de limones que adquirieron durante la campaña pasada.
Cosecha atrasada
La falta de agua llevó, por otra parte, a un notable freno en el desarrollo de los cítricos tucumanos. Hoy, en los campos de la provincia, los limones todavía están muy verdes, con un desarrollo muy detenido y con el diámetro ecuatorial todavía muy pequeño como para pensar en generalizar la cosecha y obtener buenos rendimientos en calibres exportables. Es de esperar que el grueso de las exportaciones de la provincia se generalicen recién a partir de mediados de mayo, por lo que todavía tenemos casi 45 días por delante en los que habrá que esperar como evolucionan los mercados y poder decir -con mayores fundamentos- cómo será el futuro de las exportaciones en la presente campaña.
Actualmente son muy pocos los empaques de la provincia y del NOA que están embalando fruta para exportación. Pero si hay algo que destacar es que la calidad observada supera con creces las exigencias de los principales mercados de destino, europeos y rusos, por lo que es de esperar que los precios a percibir por los exportadores sean acordes con la mercadería recibida.
Limones españoles
Algunas fuentes indican que la cantidad de limón primofiori y verna en España (nuestro principal competidor) siguen siendo elevadas, por lo que es de esperar que la demanda en Europa recién se generalizará hacia fines de mayo y de junio.
No obstante, los países del este Europeo y el mismo Rusia, ya están comenzando a demandar limones tucumanos. Sin embargo, los volúmenes enviados no se generalizan, en primer lugar, por la escasez de fruta disponible en la plaza exportadora local y, por el otro, por el elevado precio de los fletes a esos destinos.
Empaques de Tucumán
Otra de las novedades que se puede observar en el medio es la instalación de nuevas plantas de empaque, que llevará a que la capacidad exportadora sea cada vez mayor en nuestra provincia.
Ampliación de líneas antiguas, remodelación de otras tantas y adquisición de líneas completas presagian que la maquinaria exportadora está cada vez más preparada para afrontar las exigencias de los clientes de diferentes países del mundo, que se acercan a Tucumán a buscar limones.
Por otra parte, también se observa la adquisición por algunas firmas locales de cámaras de frío, tecnología que prácticamente estaba ausente en las empresas del medio, y que los empresarios locales se vieron obligados a adquirirlas con miras a los futuros envíos al mercado japonés, que muchos estiman será a partir de junio.
De esta manera, se abre una nueva perspectiva para la citricultura local que, año a año, pone su mente en funcionamiento para lograr satisfacer las demandas de un mundo cada vez más exigente y competitivo.












