04 Abril 2003
Argentina criticó a la Unión Europea por su falta de voluntad política para destrabar las negociaciones sobre agricultura en las conversaciones multilaterales de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y advirtió a Bruselas que sin acuerdo en este tema no habrá Ronda de Desarrollo, indicó el vicecanciller Martín Redrado.
La posición argentina frente al estancamiento de la discusión agrícola fue manifestada por Redrado en Ginebra durante la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales (CNC) de la OMC, luego de que el lunes los países desarrollados fracasaran en acordar las modalidades para la negociación sobre este capítulo, considerado por la mayoría de las delegaciones el tema esencial de la ronda multilateral.
"Si no se eliminan las distorsiones en el comercio agrícola no puede haber negociación global", dijo Redrado ante los 144 miembros de la OMC, y reclamó decisión política de los países desarrollados para destrabar la negociación.
Estados Unidos, que hoy destina millonarias ayudas a sus productores pero es el principal lobista para torcer la reticencia de Europa de eliminar las suyas, acusa a Bruselas, de pretender una lenta liberalización del comercio agrícola, y para ello cuenta principalmente con el apoyo de los agroexportadores del Grupo Cairns y varias naciones en desarrollo.
La posición argentina frente al estancamiento de la discusión agrícola fue manifestada por Redrado en Ginebra durante la reunión del Comité de Negociaciones Comerciales (CNC) de la OMC, luego de que el lunes los países desarrollados fracasaran en acordar las modalidades para la negociación sobre este capítulo, considerado por la mayoría de las delegaciones el tema esencial de la ronda multilateral.
"Si no se eliminan las distorsiones en el comercio agrícola no puede haber negociación global", dijo Redrado ante los 144 miembros de la OMC, y reclamó decisión política de los países desarrollados para destrabar la negociación.
Estados Unidos, que hoy destina millonarias ayudas a sus productores pero es el principal lobista para torcer la reticencia de Europa de eliminar las suyas, acusa a Bruselas, de pretender una lenta liberalización del comercio agrícola, y para ello cuenta principalmente con el apoyo de los agroexportadores del Grupo Cairns y varias naciones en desarrollo.












