18 Abril 2003
En el mundo de los negocios agroalimentarios el desafío actual es la incorporación de medios de certificación que exigen los mercados de creciente sofisticación, que demandan no solo calidad sino también la seguridad de que los productos que se les ofrecen cumplen sus requerimientos.
La empresa Vicente Trapani SA, que exporta más del 95% de sus productos de limón a países de Europa, de América del Norte y de Asia, está incorporando esas herramientas que diferencian sus productos y procesos en toda la cadena de producción, tanto agrícola como las de empaque de frutas e industria.
En 1999 y debido a inquietudes de algunos clientes, la empresa se embarcó en la implementación del sistema HACCP para sus procesos industriales, de manera de garantizar a los consumidores su inocuidad para la salud humana.
Este sistema es hoy una exigencia para ingresar a mercados como el de jugos en EEUU, donde se extreman los requisitos de seguridad para impedir la posibilidad de contaminación intencional, atento a los problemas de bioterrorismo que amenaza a aquel país.
En diciembre último, Vicente Trapani SA certificó su producción de jugos concentrados y de aceite esencial de limón bajo el estándar HACCP con la firma Bureau Veritas Quality International, entidad holandesa reconocida internacionalmente por los clientes más exigentes, y también para satisfacer las inquietudes de la FDA de Estados Unidos.
Desde hace un tiempo se hizo necesario rescatar el valor de los procesos naturales en la producción agrícola y tener menor dependencia de los insumos externos (plaguicidas, fertilizantes, combustibles, etc.).
Surgieron entonces los conceptos del Manejo Integrado de Plagas (MIP), Manejo Integrado de cultivos (MIC) o Producción Integrada (PI), sistemas que hoy se concentran en lo que se conoce como Buenas Prácticas Agrícolas.
La sanidad y la ausencia de residuos tóxicos en los productos alimenticios son las condiciones de calidad más exigidas por los mercados, y en el futuro se incrementarán para asegurar la salud humana. Además, es necesario recuperar y mantener el equilibrio del medio ambiente utilizando una combinación de prácticas culturales que eliminen o reduzcan el daño producido por una agricultura convencional.
Seguridad
En medio de estas tendencias productivas surgió la norma Eurep-Gap, que tiene el espíritu del HACCP, y se manejó por el deseo de tranquilizar a los consumidores, principalmente por los problemas de seguridad de alimentos.
Eurep-Gap es un concepto de producción apropiado para ser acreditado a las leyes de certificación internacionales. Representantes de todo el mundo desarrollaron las fases de la cadena alimenticia y produjeron un desafiante protocolo, que enfoca al productor en los problemas importantes que necesitan ser dirigidos durante la fase de la producción a campo y de empaque.
"Apenas surgió esta nueva norma, de cuyo lanzamiento participamos en octubre de 2000, en Barcelona, y repetimos el año pasado en Madrid, comenzamos a aplicar sus conceptos y a adaptar nuestros criterios de producción para la certificación de la norma y capacitar al personal", indicó Vicente Trapani a nuestro diario.
Explicó que en octubre registraron su compromiso de certificación ante Eurep (Euro-Retailer Produce Working Group), a la vez que acordaron con IRAM el inicio del proceso de certificación de Buenas Prácticas Agrícolas Eurep-Gap en la producción agrícola y en el empaque de limones, y el de Buenas Prácticas de Manufactura para el proceso de empaque.
La certificación se aprobó a principios de este mes, luego de cumplir con las correspondientes auditorias.
Estas certificaciones significan que los métodos de producción son verificables, es decir, que el producto se puede identificar según pautas preestablecidas y controladas en cada punto, lo que permite rastrear y predecir cualquier problema que pudiera suscitarse y que afecten la calidad y salud del consumidor, el medio ambiente o la seguridad de los trabajadores.
La empresa Vicente Trapani SA, que exporta más del 95% de sus productos de limón a países de Europa, de América del Norte y de Asia, está incorporando esas herramientas que diferencian sus productos y procesos en toda la cadena de producción, tanto agrícola como las de empaque de frutas e industria.
En 1999 y debido a inquietudes de algunos clientes, la empresa se embarcó en la implementación del sistema HACCP para sus procesos industriales, de manera de garantizar a los consumidores su inocuidad para la salud humana.
Este sistema es hoy una exigencia para ingresar a mercados como el de jugos en EEUU, donde se extreman los requisitos de seguridad para impedir la posibilidad de contaminación intencional, atento a los problemas de bioterrorismo que amenaza a aquel país.
En diciembre último, Vicente Trapani SA certificó su producción de jugos concentrados y de aceite esencial de limón bajo el estándar HACCP con la firma Bureau Veritas Quality International, entidad holandesa reconocida internacionalmente por los clientes más exigentes, y también para satisfacer las inquietudes de la FDA de Estados Unidos.
Desde hace un tiempo se hizo necesario rescatar el valor de los procesos naturales en la producción agrícola y tener menor dependencia de los insumos externos (plaguicidas, fertilizantes, combustibles, etc.).
Surgieron entonces los conceptos del Manejo Integrado de Plagas (MIP), Manejo Integrado de cultivos (MIC) o Producción Integrada (PI), sistemas que hoy se concentran en lo que se conoce como Buenas Prácticas Agrícolas.
La sanidad y la ausencia de residuos tóxicos en los productos alimenticios son las condiciones de calidad más exigidas por los mercados, y en el futuro se incrementarán para asegurar la salud humana. Además, es necesario recuperar y mantener el equilibrio del medio ambiente utilizando una combinación de prácticas culturales que eliminen o reduzcan el daño producido por una agricultura convencional.
Seguridad
En medio de estas tendencias productivas surgió la norma Eurep-Gap, que tiene el espíritu del HACCP, y se manejó por el deseo de tranquilizar a los consumidores, principalmente por los problemas de seguridad de alimentos.
Eurep-Gap es un concepto de producción apropiado para ser acreditado a las leyes de certificación internacionales. Representantes de todo el mundo desarrollaron las fases de la cadena alimenticia y produjeron un desafiante protocolo, que enfoca al productor en los problemas importantes que necesitan ser dirigidos durante la fase de la producción a campo y de empaque.
"Apenas surgió esta nueva norma, de cuyo lanzamiento participamos en octubre de 2000, en Barcelona, y repetimos el año pasado en Madrid, comenzamos a aplicar sus conceptos y a adaptar nuestros criterios de producción para la certificación de la norma y capacitar al personal", indicó Vicente Trapani a nuestro diario.
Explicó que en octubre registraron su compromiso de certificación ante Eurep (Euro-Retailer Produce Working Group), a la vez que acordaron con IRAM el inicio del proceso de certificación de Buenas Prácticas Agrícolas Eurep-Gap en la producción agrícola y en el empaque de limones, y el de Buenas Prácticas de Manufactura para el proceso de empaque.
La certificación se aprobó a principios de este mes, luego de cumplir con las correspondientes auditorias.
Estas certificaciones significan que los métodos de producción son verificables, es decir, que el producto se puede identificar según pautas preestablecidas y controladas en cada punto, lo que permite rastrear y predecir cualquier problema que pudiera suscitarse y que afecten la calidad y salud del consumidor, el medio ambiente o la seguridad de los trabajadores.












