Para fertirrigar lo mejor es utilizar la solución nutritiva

Existen fórmulas especiales para definir los fertilizantes que utilizarán los productores.

25 Abril 2003
Conociendo la composición química y física del suelo del módulo del invernadero, a través de un simple análisis en laboratorio, con los datos de los requerimientos básicos de los principales nutrientes y agua y su variación cuantitativa a través del ciclo biológico de la especie hortícola, estamos en condiciones de iniciar un programa de fertirrigación.
No existen suficientes bases científicas que permitan garantizar una práctica racional óptima en el manejo de las soluciones nutritivas. De todas maneras, los parámetros de solubilidad, compatibilidad, acidez y grado de salinización de los suelos por parte de los fertilizantes a usar, son los fundamentos que deben conocerse a la hora de elaborar una solución nutritiva.
En la práctica de la fertirrigación, se consideran básicamente dos sistemas: por un lado, la "fertilización combinada", en la que se mantiene el agua de riego continuamente fertilizada con una misma proporción de nutrientes, aunque pueda variarse la concentración total; y, por otra parte, la "fertilización fraccionada" en cuya práctica no se utiliza una concentración constante de cada fertilizante en todo el ciclo de cultivo, sino que se lo va suministrando de acuerdo a las necesidades fisiológicas del mismo.
La última práctica citada es la más recomendada a nivel mundial, y es la que se utiliza en los invernaderos en Tucumán.
En cuanto a los fertilizantes, existe una variada gama que va desde los tradicionalmente usados en fertilización de base (aplicación al suelo), hasta los de nueva generación específicos, para aplicación localizada con el riego.
El nitrato de amonio o de calcio, considerados tradicionales, aportan el 33% y el 19% de nitrógeno, respectivamente, y el agricultor puede preparar la mezcla considerando que la solubilidad del nitrato es elevada y tiene un gran poder acidificante. Mientras que la sal de calcio es menos soluble y acidificante, y se la recomienda para suelos pobres en calcio.
Entre los fertilizantes fosfatados, se puede mencionar el fosfato diamónico con 18% de nitrógeno y 46% de fósforo,y el superfosfato triple de calcio con 46% de fósforo. Los fertilizantes potásicos tienen, en general, considerable poder de salinización de los suelos, y su uso no está generalizado por no estar definida la carencia de potasio en los suelos de Tucumán.

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