02 Mayo 2003
El uso de los maduradores en caña de azúcar, tecnología ajustada y difundida por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), constituye para Tucumán una estrategia precosecha que permite obtener incrementos significativos de la recuperación de azúcar, con importantes beneficios económicos.
Su adopción comercial evidenció un aumento sucesivo de la superficie tratada, superando en 2002 las 30.000 hectáreas aplicadas. Mediante su empleo es factible anticipar la maduración de todo el espectro de variedades extratempranas y tempranas cultivadas en Tucumán (que ocupan el 56% del área cañera), como la de los materiales de maduración intermedia más importantes que ocupan el 31% del área cañera. De manera que existen aún grandes posibilidades de ampliar la superficie a tratar.El glifosato y el fluazifop p-butil constituyen los únicos maduradores que, sobre la base de numerosas y sucesivas investigaciones durante los últimos 5 años, fueron difundidos por la Eeaoc para su aplicación comercial.
En éstos se destacan las siguientes características:
Aplicados durante abril y primera semana de mayo, provocan un adelanto temporal de la maduración, lo que permite anticipar el inicio de la zafra al obtener un mayor contenido de azúcar (infograma).
Resultan efectivos en cañaverales sanos, de crecimiento vigoroso y de buen nivel productivo.
No se observan efectos adversos en cañaverales aplicados correctamente.
Su empleo permite minimizar las pérdidas de azúcar que suelen registrarse durante la cosecha, como los efectos adversos que provocan las heladas.
Inducen un significativo aumento del contenido de sacarosa en todas las secciones del tallo, con el máximo incremento en la porción apical. Además, no afectan la recuperación de azúcar en fábrica.
Su empleo es de bajo costo y de alta rentabilidad.
Prácticamente todas las variedades actualmente cultivadas en Tucumán muestran respuesta al empleo de los maduradores difundidos y se destacan las de maduración temprana e intermedia.
Es importante recordar que los maduradores no pueden modificar la capacidad de producción potencial de azúcar ni la modalidad de maduración de cada cultivar, generando incrementos extraordinarios del contenido de azúcar. Además, su aplicación no evitará las pérdidas de azúcar asociadas con malas planificaciones y/o manejos deficientes de la cosecha.
Para aprovechar sus beneficios se debe realizar una planificación anticipada que incluya los distintos aspectos organizativos y técnicos requeridos. En este sentido, la coordinación productor-ingenio constituye una exigencia fundamental, ya que el programa de manejo debe estar totalmente concensuado y coordinado entre ambos sectores y expresado en un cronograma de tareas. Este debe considerar la elección de los lotes; del madurador; época y dosis a emplear; el control de las aplicaciones aéreas y un ordenamiento racional de la cosecha que optimice la calidad fabril de la materia prima en la fase inicial de la zafra.
Impacto económico
El empleo de la maduración química de los cañaverales es una tecnología de bajo costo y resulta altamente rentable. Considerando los precios actuales de los insumos y del azúcar ($0,79/kg), el costo directo expresado en kg de azúcar varía según el producto y la dosis entre 23 y 38 kg de azúcar/ha. Aun, en una situación desfavorable, que involucre un máximo de aumento del precio actual del servicio de aplicación del aérea, de los maduradores, de los gastos de organización y un precio mínimo del azúcar de $0,60/kg, el costo representaría entre 34 y 60 kg/ha.
Si se tiene en cuenta que un manejo eficiente de esta tecnología permite obtener al menos 300 kg extras de azúcar/ha.
Se genera un beneficio económico, a los precios actuales, que supera ampliamente el costo de aplicación, con un retorno en el corto plazo (6-12 semanas) superior a 8 veces su inversión. Además, se deben tener en cuenta los beneficios adicionales que derivan de su uso.
Consideraciones finales: La implementación coordinada de un programa de manejo de la maduración química permitirá anticipar el inicio de la zafra; maximizar la recuperación de azúcar; elevar y estabilizar el contenido de sacarosa de los cañaverales, sin deteriorar su capacidad productiva luego de la aplicación y en el ciclo siguiente.
Los maduradores mejoran la eficiencia global de la cosecha al provocar un desecamiento temprano del follaje. También permiten un despuntado más alto (mayor producción cultural), la mejora de las condiciones para la limpieza de la materia prima (quema y/o eliminación neumática del follaje) y por ende disminuir el contenido de trash que llega a fábrica. Todos estos efectos, sumado al bajo costo de aplicación, permiten incrementar los ingresos de la actividad agroindustrial, asociado con el inicio más temprano de la zafra, la recuperación de una significativa cantidad adicional de azúcar y el aporte a la reducción de los costos de cosecha, transporte y de fabricación. Cabe recordar al usuario de esta tecnología, que con el propósito de asegurar los beneficios y evitar los riesgos deben realizar y exigir el máximo respeto de las recomendaciones técnicas.
Su adopción comercial evidenció un aumento sucesivo de la superficie tratada, superando en 2002 las 30.000 hectáreas aplicadas. Mediante su empleo es factible anticipar la maduración de todo el espectro de variedades extratempranas y tempranas cultivadas en Tucumán (que ocupan el 56% del área cañera), como la de los materiales de maduración intermedia más importantes que ocupan el 31% del área cañera. De manera que existen aún grandes posibilidades de ampliar la superficie a tratar.El glifosato y el fluazifop p-butil constituyen los únicos maduradores que, sobre la base de numerosas y sucesivas investigaciones durante los últimos 5 años, fueron difundidos por la Eeaoc para su aplicación comercial.
En éstos se destacan las siguientes características:
Aplicados durante abril y primera semana de mayo, provocan un adelanto temporal de la maduración, lo que permite anticipar el inicio de la zafra al obtener un mayor contenido de azúcar (infograma).
Resultan efectivos en cañaverales sanos, de crecimiento vigoroso y de buen nivel productivo.
No se observan efectos adversos en cañaverales aplicados correctamente.
Su empleo permite minimizar las pérdidas de azúcar que suelen registrarse durante la cosecha, como los efectos adversos que provocan las heladas.
Inducen un significativo aumento del contenido de sacarosa en todas las secciones del tallo, con el máximo incremento en la porción apical. Además, no afectan la recuperación de azúcar en fábrica.
Su empleo es de bajo costo y de alta rentabilidad.
Prácticamente todas las variedades actualmente cultivadas en Tucumán muestran respuesta al empleo de los maduradores difundidos y se destacan las de maduración temprana e intermedia.
Es importante recordar que los maduradores no pueden modificar la capacidad de producción potencial de azúcar ni la modalidad de maduración de cada cultivar, generando incrementos extraordinarios del contenido de azúcar. Además, su aplicación no evitará las pérdidas de azúcar asociadas con malas planificaciones y/o manejos deficientes de la cosecha.
Para aprovechar sus beneficios se debe realizar una planificación anticipada que incluya los distintos aspectos organizativos y técnicos requeridos. En este sentido, la coordinación productor-ingenio constituye una exigencia fundamental, ya que el programa de manejo debe estar totalmente concensuado y coordinado entre ambos sectores y expresado en un cronograma de tareas. Este debe considerar la elección de los lotes; del madurador; época y dosis a emplear; el control de las aplicaciones aéreas y un ordenamiento racional de la cosecha que optimice la calidad fabril de la materia prima en la fase inicial de la zafra.
Impacto económico
El empleo de la maduración química de los cañaverales es una tecnología de bajo costo y resulta altamente rentable. Considerando los precios actuales de los insumos y del azúcar ($0,79/kg), el costo directo expresado en kg de azúcar varía según el producto y la dosis entre 23 y 38 kg de azúcar/ha. Aun, en una situación desfavorable, que involucre un máximo de aumento del precio actual del servicio de aplicación del aérea, de los maduradores, de los gastos de organización y un precio mínimo del azúcar de $0,60/kg, el costo representaría entre 34 y 60 kg/ha.
Si se tiene en cuenta que un manejo eficiente de esta tecnología permite obtener al menos 300 kg extras de azúcar/ha.
Se genera un beneficio económico, a los precios actuales, que supera ampliamente el costo de aplicación, con un retorno en el corto plazo (6-12 semanas) superior a 8 veces su inversión. Además, se deben tener en cuenta los beneficios adicionales que derivan de su uso.
Consideraciones finales: La implementación coordinada de un programa de manejo de la maduración química permitirá anticipar el inicio de la zafra; maximizar la recuperación de azúcar; elevar y estabilizar el contenido de sacarosa de los cañaverales, sin deteriorar su capacidad productiva luego de la aplicación y en el ciclo siguiente.
Los maduradores mejoran la eficiencia global de la cosecha al provocar un desecamiento temprano del follaje. También permiten un despuntado más alto (mayor producción cultural), la mejora de las condiciones para la limpieza de la materia prima (quema y/o eliminación neumática del follaje) y por ende disminuir el contenido de trash que llega a fábrica. Todos estos efectos, sumado al bajo costo de aplicación, permiten incrementar los ingresos de la actividad agroindustrial, asociado con el inicio más temprano de la zafra, la recuperación de una significativa cantidad adicional de azúcar y el aporte a la reducción de los costos de cosecha, transporte y de fabricación. Cabe recordar al usuario de esta tecnología, que con el propósito de asegurar los beneficios y evitar los riesgos deben realizar y exigir el máximo respeto de las recomendaciones técnicas.















