02 Mayo 2003
La gran expansión que ha experimentado en la frutihorticultura mundial el riego localizado, sobre todo en suelos de textura arenosa, ha arrastrado implícitamente la práctica de fertirrigación. En el sur de España, los cultivos hortícolas en invernaderos están sometidos en su totalidad a un régimen de riego y fertilización diaria y localizada, sostuvo Néstor Zamudio del INTA Famaillá.
Con este sistema, se ahorra agua y se "coloca" la misma junto con los nutrientes en el lugar preciso de la demanda de la planta, su sistema radicular.
Esto refuerza la idea arraigada en nuestros agricultores que sin disponer de alta tecnología sabían que en términos generales las respuestas productivas solían ser mejor fraccionando los abonos y el agua, de acuerdo al requerimiento del cultivo en las diferentes etapas del ciclo.
A principios de 1970, cuando los agricultores tucumanos incursionaron por primera vez en la producción forzada de hortalizas, no disponían de la tecnología de riego localizado. Simplemente, las plantas se regaban por surcos dentro de los módulos del invernadero, o con mangueras perforadas sin apoyo de la fertilización localizada.
Recién en 1990, al registrarse un nuevo impulso a la actividad de los invernaderos, el agricultor accedió a moderna tecnología de fertirrigación programada.
Para llevar a cabo con éxito una determinada pauta de fertirrigación es necesario tener una idea aproximada, por experiencia o bibliografía, de los requerimientos de los principales nutrientes y de la variación cuantitativa de los mismos durante el ciclo de la hortaliza en cultivo.
Hecho en casa
Existen equipos que van, desde fertirriegos computarizados con programas de control de las concentraciones fertilizantes acorde a las etapas del cultivo, hasta los fabricados en casa. En este último caso se puede mencionar, que copiando parte de la tecnología tan avanzada en esta materia, se puede armar un sistema de riego muy económico.
Con este sistema, se ahorra agua y se "coloca" la misma junto con los nutrientes en el lugar preciso de la demanda de la planta, su sistema radicular.
Esto refuerza la idea arraigada en nuestros agricultores que sin disponer de alta tecnología sabían que en términos generales las respuestas productivas solían ser mejor fraccionando los abonos y el agua, de acuerdo al requerimiento del cultivo en las diferentes etapas del ciclo.
A principios de 1970, cuando los agricultores tucumanos incursionaron por primera vez en la producción forzada de hortalizas, no disponían de la tecnología de riego localizado. Simplemente, las plantas se regaban por surcos dentro de los módulos del invernadero, o con mangueras perforadas sin apoyo de la fertilización localizada.
Recién en 1990, al registrarse un nuevo impulso a la actividad de los invernaderos, el agricultor accedió a moderna tecnología de fertirrigación programada.
Para llevar a cabo con éxito una determinada pauta de fertirrigación es necesario tener una idea aproximada, por experiencia o bibliografía, de los requerimientos de los principales nutrientes y de la variación cuantitativa de los mismos durante el ciclo de la hortaliza en cultivo.
Hecho en casa
Existen equipos que van, desde fertirriegos computarizados con programas de control de las concentraciones fertilizantes acorde a las etapas del cultivo, hasta los fabricados en casa. En este último caso se puede mencionar, que copiando parte de la tecnología tan avanzada en esta materia, se puede armar un sistema de riego muy económico.















