La devaluación hizo resurgir los envases de madera en el mercado

La depreciación del peso obligó a los empacadores de frutas y hortalizas a reemplazar las unidades de cartón. Lograron una buena reducción de costos.

09 Mayo 2003
Tras la devaluación sufrida por el peso argentino en enero de 2002, los empacadores de frutas y hortalizas frescas se vieron obligados a volver a utilizar los envases de madera en reemplazo de los de cartón para sus operaciones en el mercado interno. El cartón, que posee en sus componentes numerosos insumos importados, hizo que el precio del producto terminado (la caja) se convirtiera, por sus costos, en una prohibición, sobre todo para los cítricos.
Estos nuevos envases de madera, que en realidad no son tan nuevos como se piensa, fueron los principales aliados de los exportadores locales en los primeros envíos al exterior de los cítricos de Argentina en la década del 70. Por otra parte, el grueso de la comercialización de productos frescos en el mercado interno se realizaba en envases de madera.
No obstante lo que parecía ser en su momento una especie de regresión en la comercialización frutihortícola, hoy nos damos cuenta que en realidad el mercado de productos frescos encuentra en la madera a su mejor socio, principalmente por la mejor conservación que presentan los productos frescos y sobre todo aquellos que necesitan una mejor ventilación o una mejor refrigeración. Hoy, paradójicamente, los consignatarios de frutas y hortalizas frescas son contundentes a la hora de elegir el envase con que comercializarán sus productos, inclinándose mayoritariamente hacia la madera. Y aunque parezca extraño, también en la comercialización de los productos frutihortícolas frescos los envases de madera son los preferidos en la Unión Europea. Asistimos, en tiempos en los que el marketing invade las góndolas y los estudios de mercado orientan a las empresas a innovar e invertir en lo natural, donde encaja perfectamente un envase de madera.
Por envase o "embalaje perdido" o "no recuperable" se entiende aquel que se utiliza sólo una vez, quedando en el "destino". El "embalaje recuperable" se utiliza varias veces y, por lo tanto, debe ser devuelto al "origen".
En el NOA, por ley, los envases no pueden reingresar usados, sobre todo para evitar la entrada de plagas cuarentenarias que puedan afectar a los diferentes cultivos de la región. El envase de madera es, por consiguiente, para los productores locales, un envase perdido ("no reciclable"), con ventajas y desventajas sobre el envase recuperable. Pero el envase recuperable presenta el inconveniente que al ser utilizado varias veces debe estar hecho con materiales resistentes, representando un costo mayor de fabricación y un mayor peso; asimismo, da lugar a un mayor costo de traslado, sumándose el costo del retorno de los vacíos y, consecuentemente, su almacenamiento hasta el nuevo uso. Un envase de madera gravará a la partida con su costo, pero proporcionalmente, dado que el costo de transporte es mayor para el recuperable, por su mayor peso y porque hay que contar con el costo de retorno.

Conclusiones
Una primera conclusión es que la ventaja del envase de madera no retornable será mayor cuanta mayor sea la distancia a recorrer. Casi por intuición, conservar productos naturales en envases naturales puede ser la combinación perfecta para la relación comercial con los consumidores directos, en el comercio doméstico. Así, la madera puede constituirse en la mejor tarjeta de presentación; su imagen está en armonía con la calidad y selección de los productos naturales.
Además permite un posicionamiento de calidad frente al consumidor: por higiene, por confianza, por seducción y por marketing. Asegura una mayor vida comercial; conserva más los productos gracias a que se refrigera y transpira mejor, y a sus propiedades antibacterianas naturales. Lógicamente, son ecológicos y reciclables, si tenemos en cuenta que pueden provenir de madera cultivada sin deforestar, producidos y reciclados limpiamente.

Bondades de la madera
Ventilación, refrigeración y humedad son las ventajas del envase de madera más valoradas por el sector frutihortícola frente a otros envases. Los resultados de numerosas encuestas realizadas en Europa y en el país reflejan la importancia para los envasadores del proceso de pre-enfriado, de la ventilación y refrigeración en cámaras y transporte, así como de la vida comercial de los productos. La ventilación es necesaria para evitar la acumulación de calor proveniente de la respiración del producto, permitiendo una eficiente aireación y facilitando la refrigeración.
El 75% de los envasadores frutihortícolas atribuye el mejor comportamiento ante la refrigeración y la humedad al envase de madera, frente al plástico o cartón, según una encuesta realizada en España (2001/2002) a envasadores frutihortícolas, significando más de 4,5 millones de toneladas envasadas.
Según la encuesta, la refrigeración como aspecto diferenciador entre los envases sólo deja indiferente al 3% de los entrevistados y la humedad al 1%. El motivo es que la madera es un material más fresco, y el diseño del fondo de los envases permite una mejor ventilación vertical, por lo que el envase se enfría más rápidamente. De hecho, la superficie de huecos con respecto al total de la base está entre el 9% y el 11%, sin reducir la resistencia de los envases aún con humedad, mientras que en envases de cartón está en el 1-2%. Además, el secreto de la madera está en que la humedad condensada, que transpiran las frutas y las hortalizas cuando hace calor, es absorbida por el envase sin disminuir su resistencia.
La madera libera la humedad que absorbió previamente, generando una atmósfera fresca dentro del envase y amortiguando el proceso anterior; es decir, el envase se enfría rápidamente, lo que ayuda a alargar la vida comercial del producto. Los productos frutihortícolas liberan agua y se deshidratan en sus procesos de respiración. Una pérdida del 3% al 5%, en su contenido de agua, puede causar un deterioro muy notable en su textura, y por otro lado, el exceso de agua acelera la podredumbre.

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