Disminuye la quema de cañaverales

Oficialmente se informó que la modalidad se está revirtiendo para dar paso a la cosecha con técnicas que no dañen el medio ambiente ni a la población.

16 Mayo 2003
Desde 1999 nos propusimos controlar la quema de cañaverales porque entendemos que los problemas que conlleva tienen un alto costo social y ambiental, señaló a La Gaceta el doctor Juan Antonio González, director de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la provincia.
El funcionario sostuvo que felizmente se está registrando una disminución en la quema de la caña en pie pero persiste en la cosecha manual y semimecanizada.
"Estas jornadas sobre quema de cañaverales que se realizaron, marcan un hito en Tucumán. Es la primera vez que nos reunimos productores, industriales y autoridades de control para consensuar un plan de disminución de quema, que tenga beneficios ambientales y económicos", remarcó.

Rindes
González explicó que los datos obtenidos por investigadores de la Eeaoc demuestran que los rendimientos de caña de azúcar, expresados en toneladas de caña por hectárea, son mayores en los campos donde el rastrojo no se quema que donde se incurre en la quema.
En el gráfico se demuestra que con ausencia de fertilizantes se obtienen 12,3 toneladas más de caña por hectárea cuando no se quema. También evidencian los datos que el rendimiento por hectárea en un campo quemado se recupera parcialmente aplicando una mayor cantidad de fertilizantes (nitrógeno en este caso).
"Esto implica por supuesto una mayor inversión en dinero para poder obtener rendimientos interesantes. Así, aplicando 50 kilogramos de nitrógeno por hectárea se obtiene una diferencia, con rastrojo quemado y no quemado, de sólo 4,7 toneladas, mientras que cuando se aplican 150 kilogramos de nitrógeno por hectárea sólo se obtiene una diferencia de 9,1 toneladas", indicó.

Mediciones
Similares mediciones demostraron que en los campos quemados el estrées por falta de agua puede convertirse en una variable importante, llegando el contenido de agua del suelo a niveles críticos por falta de agua justamente en el período donde escasean las lluvias (otoño-invierno). "Todo esto puede atentar contra el rendimiento y sin embargo se persiste en una práctica antieconómica y ambientalmente observable. Amén de las pérdidas económicas, la quema de cañaverales produce daños al suelo, a la atmósfera y a las personas, especialmente a niños y a ancianos", indicó.
"El argumento que siempre se utiliza es que la quema se hace para reducir los residuos (trash) que transportan hacia los ingenios. Sin embargo, esta es una afirmación simplista, que carece de fundamentos y análisis económicos serios y que contradice algunos resultados que demuestran que la quema produce a la larga más pérdidas económicas que esos supuestos beneficios", advirtió el funcionario.
Párrafo aparte merecen los daños extra fincas -agregó- como la inyección de gases (monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, vapor de agua, partículas sólidas respirables, entre otras) a la atmósfera, expresamente prohibido por resoluciones del Siprosa y por la Ley de Medio Ambiente.

Es vital preservar la humedad


"En nuestra empresa la tendencia es cada día quemar menos caña, y prueba de ello es que actualmente estamos en niveles del 78% de cosecha de caña en verde", señaló a LA GACETA Horacio Martínez, asesor técnico de la firma Juan José Budeguer, uno de los productores cañeros más importantes de Tucumán.
El mayor porcentaje de quema de nuestra caña ocurre en forma anónima, lo que les ocasiona severos daños. Estas quemas intencionales generaron una gran cantidad de problemas operativos, con menores rendimientos en azúcar por hectárea y graves daños en el ecosistema, indicó.

Pro y contras
"Nuestro trabajo con el rastrojo verde también tiene como objetivo preservar la humedad en el suelo, sobre todo en la zona este de la provincia, en donde el agua es un bien escaso y es de vital importancia para el desarrollo del nuevo brote en la primavera", remarcó Martínez.Por eso -acentuó- buscamos cosechar en verde y manejar el rastrojo. "A pesar de todo lo positivo que le vemos a la cosecha de caña en verde, esta nos trae aparejado una serie de inconvenientes al obtener una menor eficiencia con las cosechadoras integrales, que se traduce en una pérdida de cosecha estimada en, por lo menos, 100 toneladas menos de caña por día. Y el gasto de combustible es mayor: se llega a gastar hasta 1,2 litros de gasoil por tonelada de caña cosechada, valor que es superior a la cosecha con caña quemada", explicó.
Otro de los aspectos negativos con la cosecha en verde es el mayor desgaste de todas las piezas de la cosechadora integral, con mayores desgastes en cuchillas troceadoras y del despuntador. Este cúmulo de inconvenientes significa mayores costos en la cosecha verde versus la cosecha con caña quemada.

El trash
"Otro de los problemas que nos ocasiona la cosecha en verde es el excesivo trash con que llega la caña al ingenio. Un 7% de trash significa que cada 15 camiones con caña, 1 camión lleva basura en forma completa, y esto encarece enormemente el flete.
No obstante, ante todos estos problemas, preferimos trabajar con caña verde ya que buscamos una mejor conservación del ambiente y de los niveles de agua en el suelo", enfatizó Martínez.
La quema seca el suelo, permite que el agua acumulada se evapore y, lo que necesitamos son niveles suficientes de agua para permitir la aparición de un nuevo brote lo antes posible, pero lo más grave es el daño que se provoca en la salud de la población, finalizó Martínez.

Recomiendan usar los maduradores


Para resolver el problema de la quema de los cañaverales se deben analizar dos aspectos. Primero estudiar la legitimidad de esa práctica, ya que en la provincia está prohibida por ley y, por lo tanto, el que quema el cañaveral las está transgrediendo.
Por otro lado hay que contemplar la situación de los pequeños y medianos cañeros que llevan adelante la cosecha semimecanizada de los cañaverales, quienes indefectiblemente deben quemar la caña por un problema de costos. Pero antes que nada, el productor no puede dejar de respetar la ley y abocarse a estudiar qué hacer al respecto, sostuvo Antonio Bulacio, de la firma Atanor SA Ingenio y Refinerías Marapa. Apuntó que el Gobierno provincial debe iniciar la capacitación, desde las escuelas, sobre lo nocivo que significa quemar los cañaverales para la salud humana e instar, desde los pequeños, a respetar el medio ambiente.
"Hoy, un gran porcentaje de las quemas son intencionales y causadas por niños que al salir de las escuelas o al jugar cerca del cañaveral les prenden fuego como una manera de divertirse. También debemos atacar al personal de vialidad o de las comunas que tiene como práctica realizar las limpiezas al costado de las rutas prendiendo fuego, práctica que debe eliminarse ya que siempre ese fuego se extiende hacia los cañaverales y más aún en los meses de julio, cuando las hojas de la caña están prácticamente secas por las heladas", resaltó Bulacio.
El jefe de campo explicó que en la zona del ingenio Marapa el 100% de los productores que tienen cosechadoras integrales levantan la caña en verde y el 100 % de los que llevan adelante la práctica de cosecha semimecanizada o manual deben obligatoriamente quemar el cañaveral para eliminar el exceso de basura que suele acompañar a la caña a los trapiches, lo que disminuye la calidad de la materia prima. Otra de las prácticas que recomendó para evitar la quema de la caña es el uso extensivo de los maduradores ya que secan bien las hojas y permiten que las cosechadoras integrales limpien mejor la caña durante la cosecha. Así, llega a los carros cañeros una menor cantidad de basura que, en definitiva, se traduce en menores costos de flete y mejor eficiencia fabril.
"Un madurador de crecimiento permite bajar entre un 3% y un 4% el trash, valores que son por demás interesantes en un sistema de cosecha conservacionista", concluyó el especialista.

La meta de Ledesma es llegar a cosechar el 100% de caña en verde


La quema en el cañaveral para obtener una cosecha con menor trash (basura) y mayor eficiencia de las cosechadoras, llevan por otra parte a que aparezcan una gran cantidad de factores nocivos que atentan contra el rendimiento de azúcar a extraer por los ingenios.
En estudios realizados en la empresa Ledesma SAAI, de Jujuy, se logró determinar que en cañaverales con rendimientos de 88 toneladas de azúcar por hectárea la quema del cañaveral ocasiona pérdidas de 300 kilogramos de azúcar por hectárea, o su equivalente que representan 3,45 kilogramos de azúcar por tonelada de caña, comentó Miguel Fernández de Ullivarri, experto en caña, del ingenio Ledesma.
"En campo las pérdidas de azúcar por troceado de caña verde y el trash representan un 6,81%, con pérdidas de 0,66% debidas al troceado y 6,15 % por el trash. No obstante, en caña quemada las pérdidas suelen llegar al 10% de azúcar que queda en el campo por deterioro de la materia prima, es decir que sólo el quemado hacer perder cerca del 3% de azúcar por hectárea", explicó el especialista.
Estos datos, que son obtenidos de laboratorio, se incrementan cuando se los lleva a lo que realmente ocurre en el campo, y en las fábricas aparecen problemas mayores ocasionados por la quema, como una notable pérdida de calidad de la materia prima.
"Está comprobado que la quema es muy perjudicial. La cosecha de caña verde permite recuperar más azúcar por hectárea y se justifica plenamente la cosecha bajo esta modalidad. Actualmente en Ledesma ya no se quema caña en las cercanías con centros poblados, por que los daños sobre la salud de la población por la contaminación ambiental son tremendos ", resaltó Fernández de Ullivarri.
"Tenemos áreas delimitadas y definidas para cosechar caña verde y allí está prohibido quemar, para preservar el medio ambiente, la humedad del suelo, evitar la contaminación ambiental y los problemas en las vías respiratorias de la población", sostuvo el especialista.
La empresa hoy cosecha sólo un 15% de caña en verde, pero la tendencia es incrementarla paulatinamente hasta lograr, en pocos años, el 100 % de la cosecha en verde, apuntó.

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