Visión crítica del complejo agroindustrial limonero, según una experta tucumana

Una investigadora radicada en España infiere que la actividad se convirtió, en los últimos años, en la más pujante de la provincia. Las etapas de la reconversión.

27 Junio 2003
La actividad limonera en Tucumán se convertió en los últimos años en una de las más pujantes de su economía, compitiendo, podría decirse que con ventaja, con el otro gran pilar económico provincial: la caña de azúcar. Para cualquier observador, aún casual, con cierta perspectiva temporal, la consecuencia más evidente de este desarrollo quizá sean los cambios en el paisaje tucumano, con la expansión progresiva de las plantaciones citrícolas en general, y en particular las limoneras, especie que en la actualidad, y con gran ventaja sobre el resto, es la más importante. Sin embargo, estas transformaciones son el resultado más visible del desarrollo de una actividad agroindustrial pujante, cuyo estudio no puede quedar reducido a la mera cuantificación de la superficie dedicada a ella, sino que, para abordarla y comprenderla, es necesario incluir también los componentes fundamentales de la actividad agroindustrial, y las interrelaciones que se establecen entre la producción agraria, la industrialización y la comercialización del limón.
La expansión del monte citrícola estuvo relacionado con profundas mutaciones en su interior. Actualmente hablar de Tucumán significa hablar de limón, ya que la provincia contribuye con el 90% de la producción nacional, convirtiéndolo al país en el principal productor a nivel mundial, además de ser el principal industrializador y el exportador de frutos frescos contraestación hacia el Hemisferio Norte.

Marco apropiado
El crecimiento se debe, entre otras causas, a la calidad de su producción, que motivó una gran demanda no sólo de la fruta fresca en los principales mercados del mundo sino también de sus derivados industriales, que son demandados por las principales empresas de alimentos del mundo. Todo esto dio un marco apropiado para el crecimiento de la actividad limonera.
A nivel producción, el crecimiento y la tecnificación llevó a que la tenencia de la tierra vaya cambiando de dueños y tomando una escala productiva nunca antes vista. Esta transformación de la estructura graria sin duda respondió a la necesidad de contar con fincas cada vez más rentables, esto es con explotaciones con mayores dimensiones y con mayores rendimientos por hectárea. De esta manera pudo hacer frente a la competencia en el mercado interno y externo.
En este contexto, la disminución en el número de aquellos productores con reducidas dimensiones y escasos recursos financieros no pudieron incorporar las tecnologías e insumos necesarios para incrementar sus rendimientos y la calidad.
De ahí que su única posibilidad de comercialización termina siendo la industria, destino comercial con menores precios por tonelada de fruta. Ese precio bajo pagado por la industria fue uno de los motivos de la expulsión de los pequeños productores hacia otras actividades.Por otra parte existe una gran cantidad de productores limoneros que no sólo lograron incrementar sus explotaciones sino que luego instalaron su propia planta empacadora, a través de un proceso de integración vertical desde la fase agraria a la de acondicionamiento y comercialización de fruta fresca.

Tercer grupo
Existe también un tercer grupo de productores más aventajados del complejo, conformado por empresas agroindustriales que, en su búsqueda de mayor eficiencia, incrementaron progresivamente el área de sus explotaciones adquiriendo nuevas parcelas. Estas explotaciones, especialmente de las principales empresas agroindustriales, son las que cuentan no sólo con las mayores superficies sino con las mejores tecnologías disponibles, obteniendo, por tanto, cantidades importantes de frutas y de muy buenas calidades en el limón.
El gran incremento en la superficie limonera y en la productividad influyó en el volumen de mano de obra. Así, el trabajo estacional (concentrada durante la cosecha) se vio incrementado en concordancia con los incrementos de las áreas y en la productividad por hectárea. Con el resto del complejo agroindustrial limonero la fase de acondicionamiento experimentó importantes transformaciones durante la última década, incorporando tecnología de punta como calibradores electrónicos; automatización en el empaque; instalación de sistemas de conteo de bultos automáticos y códigos de barra para cumplir con los planes de trazabilidad, entre otros.
El mercado externo influyó en la tecnología empleada por sus exigencias en cantidad y calidad en la fruta adquirida. Esta tecnología de punta tuvo su origen en fabricantes de países desarrollados que ingresaron al país durante la época de la convertibilidad. Actualmente la renovación de tecnología es constante, hasta el punto que las unidades son ofrecidas no en propiedad sino en leasing. Las empresas extranjeras proveedoras de máquinaria están investigando, de manera permanente, lo que supone otro punto de dependencia del exterior en esta actividad. Este estudio sobre el complejo agroindustrial limonero en el pedemonte tucumano muestra su funcionamiento, qué agentes lo componen y cuál es su dinámica reciente. Puede ser un modesto punto de partida para futuras investigaciones que, sin lugar a dudas, podrán sentar las bases para un crecimiento estratégico y ordenado de la actividad.

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