27 Junio 2003
"La estrategia del proyecto apunta a llegar con la capacitación a unas 7.000 familias de escasos recursos que tienen huertas familiares en distintos puntos de la provincia de Tucumán. El objetivo es que aprendan a hacer plantines de hortalizas, frutales y legumbres de distintos tipos. De tal manera que, una parte de esa producción vaya a parar a un banco de semillas; que una porción importante se destine a redistribuir esa producción entre quienes no pueden acceder a esa variedad de semillas, y que si les queda un excedente estén en condiciones de comercializarlo".
Con estos conceptos, el ingeniero Javier Rovira sintetizó los principales lineamientos que definen los alcances del proyecto "Las semillas de la vida", que surgió como un complemento del programa social Pro Huerta del INTA. El plan en Tucumán es coordinado por la Asociación de Técnicos de Programas y Proyectos Sociales, una entidad independiente conformada por profesionales que trabajan en el Pro Huerta. El financiamiento está a cargo de la Fundación Shell.
Pero también participan del proyecto la Universidad de Londres (la Escuela de Higiene y Medicina Tropical), la Universidad Nacional de Tucumán y la Secretaría de Actividades Productivas de la provincia de Tucumán.
Trueque
Rovira anunció que en el próximo mes de julio comenzarán a trabajar con microproyectos productivos en 14 localidades de la provincia, en huertas comunitarias, para desarrollar los bancos de semillas in situ."Estas huertas comunitarias tendrán como objetivo el autoconsumo de los productos que se obtengan, y con la idea que los microproyectos sean sustentables", destacó.
Los plantines que se produzcan serán multiplicados para preservar las especies, de tal manera de asegurar un stock de semillas a nivel provincial, para que todos los productores interesados puedan acceder a variedades que actualmente escasean en muchas zonas.
El trueque de semillas se formará con el 20% de la producción que realice cada microproyecto productivo.
"Tenemos que aprovechar las innumerables ventajas productivas que ofrece Tucumán, sobre la base de los distintos microclimas que encontramos distribuidos en nuestro territorio", destacó Rovira.
Con estos conceptos, el ingeniero Javier Rovira sintetizó los principales lineamientos que definen los alcances del proyecto "Las semillas de la vida", que surgió como un complemento del programa social Pro Huerta del INTA. El plan en Tucumán es coordinado por la Asociación de Técnicos de Programas y Proyectos Sociales, una entidad independiente conformada por profesionales que trabajan en el Pro Huerta. El financiamiento está a cargo de la Fundación Shell.
Pero también participan del proyecto la Universidad de Londres (la Escuela de Higiene y Medicina Tropical), la Universidad Nacional de Tucumán y la Secretaría de Actividades Productivas de la provincia de Tucumán.
Trueque
Rovira anunció que en el próximo mes de julio comenzarán a trabajar con microproyectos productivos en 14 localidades de la provincia, en huertas comunitarias, para desarrollar los bancos de semillas in situ."Estas huertas comunitarias tendrán como objetivo el autoconsumo de los productos que se obtengan, y con la idea que los microproyectos sean sustentables", destacó.
Los plantines que se produzcan serán multiplicados para preservar las especies, de tal manera de asegurar un stock de semillas a nivel provincial, para que todos los productores interesados puedan acceder a variedades que actualmente escasean en muchas zonas.
El trueque de semillas se formará con el 20% de la producción que realice cada microproyecto productivo.
"Tenemos que aprovechar las innumerables ventajas productivas que ofrece Tucumán, sobre la base de los distintos microclimas que encontramos distribuidos en nuestro territorio", destacó Rovira.















