04 Julio 2003
Con gran esperanza para la citricultura del Noroeste Argentino, partió el martes último rumbo a Japón el primer embarque de cítricos argentinos. Se trata de 90,7 toneladas de limones de Tucumán y 51,8 toneladas de pomelos de Salta que, según lo previsto arribarán el 11 de agosto al puerto de Yokohama. El punto de partida fue la terminal 4 del puerto de Buenos Aires.
Los primeros seis contenedores fueron ampliamente revisados y auditados por inspectores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y autorizado su despacho por inspectores del Ministery Of Agriculture, Foresty and Fisheries (MAFF) de Japón.
Los productores y exportadores de cítricos del NOA demostraron, una vez más a la Nación entera, adónde se puede llegar cuando en el trabajo prima el profesionalismo y el espíritu pleno de superación que siempre caracterizó a este sector agroexportador. Hoy, a pesar de que existe algún interrogante sobre como arribarán los primeros cítricos argentinos al mercado nipón -ya que nunca antes los frutos de estas tierras tuvieron que someterse a temperaturas tan bajas para acceder a algún mercado-, estamos convencidos de que la esperanza reinante y el trabajo invertido superarán cualquier escollo.
Exigencias
Las exigencias cuarentenarias impuestas por el gobierno japonés eran para cumplir con envíos a temperaturas de 2ºC. Los citricultores del NOA, conociendo los riesgos que esto implicaría, asumieron el desafío y prepararon con gran profesionalismo el primer embarque.
Mucho tuvo que ver en este logro el Senasa, la Asociación Fitosanitaria de la región (Afinoa) y la Asociación Tucumana del Citrus (ATC). Pero el verdadero sacrificio corrió por parte de los productores quienes desde el año pasado vinieron preparando sus campos, con la mejor tecnología que disponían para sorprender a propios y extraños con productos de excelentísima calidad, invirtiendo y arriesgando un elevado capital de trabajo.
La apertura
Como lo informara el Senasa oportunamente, Japón abrió su mercado a la importación de cítricos procedentes de la Argentina en abril de este año, como resultado de las acciones desarrolladas por el Senasa, con el objetivo de obtener nuevos mercados para los productos nacionales. Durante 2002 el organismo sanitario llevó adelante un plan de trabajo, garantizando a sus pares del Japón -uno de los países más exigentes en sanidad y calidad de los productos agroalimentarios-, la excelencia de los cítricos argentinos.
Entre enero y mayo de este año las exportaciones cítricas desde la Argentina al mundo -limón, naranja, mandarina y pomelo, entre otros- sumaron 100.407 toneladas por U$S 37 millones, un 21% más en volumen que en en el mismo período de 2002.
A pesar de que las estadísticas todavía no están concluídas, se estima que con lo que ya se exportó esta semana, la número 27 del año, el volumen de limones ya habría superado las 150.000 toneladas hacia diferentes mercados mundiales.
Prudencia
Desde todos los sectores de la actividad citrícola se percibe un gran entusiasmo por lo ya realizado hasta la fecha en materia exportadora, con precios que superaron las expectativas que se habían generado y con volúmenes enviados más ambiciosos de lo que se había previsto. Pero el futuro deberá estar signado por la prudencia. Los volúmenes enviados superan holgadamente a los envíos del año pasado y se teme que los precios puedan llegar a descender a partir de la segunda quincena de julio. Por lo que habrá que tener prudencia y equilibrio a la hora de exportar de ahora en más.
La lluvia de los últimos días sin duda influirá de manera significativa,poniéndole un freno a la locura exportadora, lo que ayudará a moderar los envíos que se traducirá en una descongestión en los mercados de destino.
Es de esperar que este año se supere nuevamente en materia exportadora lo realizado el año pasado, lo que deberá motivar una vez más al sector, a continuar trabajando por el fortalecimiento de la actividad y cuidando los sistemas de control en origen, en forma conjunta con el Senasa y Afinoa.
De esta manera, se podrá garantizar que todo lo que se exporte cumpla con las exigencias en materia de sanidad y de calidad de los diversos países de destino.
Los primeros seis contenedores fueron ampliamente revisados y auditados por inspectores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y autorizado su despacho por inspectores del Ministery Of Agriculture, Foresty and Fisheries (MAFF) de Japón.
Los productores y exportadores de cítricos del NOA demostraron, una vez más a la Nación entera, adónde se puede llegar cuando en el trabajo prima el profesionalismo y el espíritu pleno de superación que siempre caracterizó a este sector agroexportador. Hoy, a pesar de que existe algún interrogante sobre como arribarán los primeros cítricos argentinos al mercado nipón -ya que nunca antes los frutos de estas tierras tuvieron que someterse a temperaturas tan bajas para acceder a algún mercado-, estamos convencidos de que la esperanza reinante y el trabajo invertido superarán cualquier escollo.
Exigencias
Las exigencias cuarentenarias impuestas por el gobierno japonés eran para cumplir con envíos a temperaturas de 2ºC. Los citricultores del NOA, conociendo los riesgos que esto implicaría, asumieron el desafío y prepararon con gran profesionalismo el primer embarque.
Mucho tuvo que ver en este logro el Senasa, la Asociación Fitosanitaria de la región (Afinoa) y la Asociación Tucumana del Citrus (ATC). Pero el verdadero sacrificio corrió por parte de los productores quienes desde el año pasado vinieron preparando sus campos, con la mejor tecnología que disponían para sorprender a propios y extraños con productos de excelentísima calidad, invirtiendo y arriesgando un elevado capital de trabajo.
La apertura
Como lo informara el Senasa oportunamente, Japón abrió su mercado a la importación de cítricos procedentes de la Argentina en abril de este año, como resultado de las acciones desarrolladas por el Senasa, con el objetivo de obtener nuevos mercados para los productos nacionales. Durante 2002 el organismo sanitario llevó adelante un plan de trabajo, garantizando a sus pares del Japón -uno de los países más exigentes en sanidad y calidad de los productos agroalimentarios-, la excelencia de los cítricos argentinos.
Entre enero y mayo de este año las exportaciones cítricas desde la Argentina al mundo -limón, naranja, mandarina y pomelo, entre otros- sumaron 100.407 toneladas por U$S 37 millones, un 21% más en volumen que en en el mismo período de 2002.
A pesar de que las estadísticas todavía no están concluídas, se estima que con lo que ya se exportó esta semana, la número 27 del año, el volumen de limones ya habría superado las 150.000 toneladas hacia diferentes mercados mundiales.
Prudencia
Desde todos los sectores de la actividad citrícola se percibe un gran entusiasmo por lo ya realizado hasta la fecha en materia exportadora, con precios que superaron las expectativas que se habían generado y con volúmenes enviados más ambiciosos de lo que se había previsto. Pero el futuro deberá estar signado por la prudencia. Los volúmenes enviados superan holgadamente a los envíos del año pasado y se teme que los precios puedan llegar a descender a partir de la segunda quincena de julio. Por lo que habrá que tener prudencia y equilibrio a la hora de exportar de ahora en más.
La lluvia de los últimos días sin duda influirá de manera significativa,poniéndole un freno a la locura exportadora, lo que ayudará a moderar los envíos que se traducirá en una descongestión en los mercados de destino.
Es de esperar que este año se supere nuevamente en materia exportadora lo realizado el año pasado, lo que deberá motivar una vez más al sector, a continuar trabajando por el fortalecimiento de la actividad y cuidando los sistemas de control en origen, en forma conjunta con el Senasa y Afinoa.
De esta manera, se podrá garantizar que todo lo que se exporte cumpla con las exigencias en materia de sanidad y de calidad de los diversos países de destino.















