25 Julio 2003
La soja es en la actualidad el cultivo más importante de la Argentina. Se estimó que las pérdidas de rendimiento atribuídas a las enfermedades de soja en el país pueden alcanzar valores cercanos al 8%. En la región del NOA la soja también ocupa un lugar destacado en la actividad agrícola. Las enfermedades en esta región, a partir de la década del 90, se convirtieron en factores de alto riesgo para la producción, especialmente a partir de la ocurrencia de severas epifitias.
La soja en el NOA ocupa generalmente áreas con características menos favorables para los cultivos tradicionales de la zona como la caña de azúcar, el citrus y el tabaco. El rendimiento promedio en la región es de alrededor de 2.800 kg/ha.
En las últimas campañas, favorecidas por la buena distribución de las lluvias, algunas zonas presentaron valores notablemente superiores a la media, registrándose lotes con más de 4.000 kg/ha. Los aumentos de productividad también se deben atribuir a un avance notable de las prácticas de laboreo conservacionista, fertilización, uso de fungicidas e incorporación de variedades adaptadas a la región resistentes a glifosato, que ocupan el 95% de la superficie sembrada.
Poca incidencia
Hasta finales de los 80, la presencia de las enfermedades tuvo escasa significación en los rendimientos. Sólo merecen mencionarse los manchones de plantas con podredumbres de raíz y tallo (Rhizoctonia solani y Fusarium spp.) y las enfermedades de semilla (Phomopsis spp., Cercospora kikuchii, Fusarium spp., Alternaria spp., Colletotrichum spp., etc.), que ocasionaron problemas en la calidad (tanto para industria como para semilla) en aquellos años con otoños húmedos. Otras enfermedades como mancha marrón (Septoria glycines), tizón bacteriano (Pseudomonas syringae pv. glycinea), mildiú (Peronospora manshurica), mosaico de la soja (Soybean mosaic virus) y mancha anillada (Corynespora cassicola), fueron apareciendo y convirtiéndose en endémicas, aunque sin causar pérdidas significativas.
Cambios profundos
El panorama sanitario de la soja en la región experimentó cambios sustanciales a partir de la década de 1990, ya que se detectaron nuevas e importantes enfermedades del cultivo. Paralelamente se observó un gradual incremento de los daños provocados por las enfermedades endémicas, posiblemente como consecuencia de prácticas agronómicas como el monocultivo de soja y la labranza cero, sumado a condiciones ambientales favorables para esas enfermedades.
Una de las primeras enfermedades importantes en ser detectada en la década del 90 fue el síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f sp. glycines) en el ciclo 1992/93.
La podredumbre húmeda del tallo (Sclerotinia sclerotiorum) también fue detectada en aquel ciclo, al igual que la mancha foliar zonada (Gonatophragmium mori), primera cita en soja a escala mundial.
Presencia de virus
En la campaña 1993/94 se detectó, en Salta, la presencia del virus de la estría del tabaco, conocido también como virus de la necrosis del brote (Tobacco streak virus). El cancro del tallo (Diaporthe phaseolorum var. meridionalis) se convirtió en un grave problema durante las campañas 1996/97 y 1997/98, causando pérdidas de rendimiento en cultivares susceptibles.
La enfermedad viral más importante del NOA, detectada por primera vez en Salta en 1987, es causada por un virus (geminivirus) perteneciente al género Begomovirus de la familia Geminiviridae, transmitido por la mosca blanca (Bemisia tabaci).
La mancha ojo de rana (Cercospora sojina) y el oídio (Microsphaera diffusa) fueron determinados por primera vez en la campaña 1997/98. En el ciclo 1999/2000 se registró una severa epifitia de mancha ojo de rana en Tucumán, que llegó a causar pérdidas de rendimientos del 48%. La podredumbre de la raíz y base del tallo (Phytophthora sojae) había sido citada por primera vez en Tucumán en 1979. Empezó a cobrar importancia en la campaña agrícola 1998/99, cuando fue detectada en cultivos de soja del sur y noreste tucumano, y del sur de Salta.
La presencia del nematodo del quiste de la soja (Heterodera glycines) fue confirmada en 1998 y está restringido a localidades en la zona este y sur de Tucumán, así como en Salta y Santiago de Estero.
Tiempo cálido y seco durante períodos prolongados en la campaña 2000/01 favorecieron la ocurrencia de la podredumbre carbonosa del tallo (Macrophomina phaseolina) en diversas regiones productoras de soja del país, especialmente en Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. Otra vez fue una de las enfermedades más prevalentes en el ciclo 2002/03, aunque restringida a las zonas de Tucumán y de Santiago del Estero.
Sigue retrasada la siembra de trigo y los precios se afianzan
Continúa atrasada la siembra de trigo en Córdoba y en el sudeste de Buenos Aires por la falta de lluvias. Según el informe semanal de la empresa de correraje y de servicios para el campo Capdevielle Kay & Cía SA, al 19 de julio se sembraron 4,68 millones de hectáreas de las 5,9 proyectadas.
Las estimaciones indican que el 50% de lo que resta implantarse se ubica en la zona núcleo de Coronel Pringles, Tres Arroyos y Necochea. Esta región acumula un severo déficit de humedad. No se pronostican precipitaciones en ésta zona para esta semana.
Comienzan a afirmarse los precios en los puertos de Necochea y de Blanca:360 $/ton.
Soja
Los datos finales de la cosecha dan cuenta que se obtuvieron 35,27 millones de toneladas, al tiempo que todos los reportes aseguran un incremento en la superficie cultivada, en desmendro de la del trigo. El USDA estadounidense sostiene que serán 37 millones las toneladas para la campaña 2003/04 en nuestro país.
Según el informe de Capdevielle Kay & Cía, los precios internacionales han descendido notablemente ante el buen clima en las zonas productoras de EE.UU, aunque continúa la fuerte demanda del poroto y de sus subproductos.
Maíz
Al finalizar la recolección de 2,32 millones de hectáreas (el 99% de la superficie apta), se registró una producción de 15,6 millones de toneladas.
Es poca la actividad exportadora al igual que la presión de vapores en los puertos up-river.
Los precios internacionales continúan planchados ante las expectativas de cosecha récord en EE.UU. Aunque el mercado se encuentra atento a la temperatura del cordón maicero norteamericano y a la evolución de la polinización de los cultivos.
En el CBOT se han registrado mínimos contractuales.
La soja en el NOA ocupa generalmente áreas con características menos favorables para los cultivos tradicionales de la zona como la caña de azúcar, el citrus y el tabaco. El rendimiento promedio en la región es de alrededor de 2.800 kg/ha.
En las últimas campañas, favorecidas por la buena distribución de las lluvias, algunas zonas presentaron valores notablemente superiores a la media, registrándose lotes con más de 4.000 kg/ha. Los aumentos de productividad también se deben atribuir a un avance notable de las prácticas de laboreo conservacionista, fertilización, uso de fungicidas e incorporación de variedades adaptadas a la región resistentes a glifosato, que ocupan el 95% de la superficie sembrada.
Poca incidencia
Hasta finales de los 80, la presencia de las enfermedades tuvo escasa significación en los rendimientos. Sólo merecen mencionarse los manchones de plantas con podredumbres de raíz y tallo (Rhizoctonia solani y Fusarium spp.) y las enfermedades de semilla (Phomopsis spp., Cercospora kikuchii, Fusarium spp., Alternaria spp., Colletotrichum spp., etc.), que ocasionaron problemas en la calidad (tanto para industria como para semilla) en aquellos años con otoños húmedos. Otras enfermedades como mancha marrón (Septoria glycines), tizón bacteriano (Pseudomonas syringae pv. glycinea), mildiú (Peronospora manshurica), mosaico de la soja (Soybean mosaic virus) y mancha anillada (Corynespora cassicola), fueron apareciendo y convirtiéndose en endémicas, aunque sin causar pérdidas significativas.
Cambios profundos
El panorama sanitario de la soja en la región experimentó cambios sustanciales a partir de la década de 1990, ya que se detectaron nuevas e importantes enfermedades del cultivo. Paralelamente se observó un gradual incremento de los daños provocados por las enfermedades endémicas, posiblemente como consecuencia de prácticas agronómicas como el monocultivo de soja y la labranza cero, sumado a condiciones ambientales favorables para esas enfermedades.
Una de las primeras enfermedades importantes en ser detectada en la década del 90 fue el síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f sp. glycines) en el ciclo 1992/93.
La podredumbre húmeda del tallo (Sclerotinia sclerotiorum) también fue detectada en aquel ciclo, al igual que la mancha foliar zonada (Gonatophragmium mori), primera cita en soja a escala mundial.
Presencia de virus
En la campaña 1993/94 se detectó, en Salta, la presencia del virus de la estría del tabaco, conocido también como virus de la necrosis del brote (Tobacco streak virus). El cancro del tallo (Diaporthe phaseolorum var. meridionalis) se convirtió en un grave problema durante las campañas 1996/97 y 1997/98, causando pérdidas de rendimiento en cultivares susceptibles.
La enfermedad viral más importante del NOA, detectada por primera vez en Salta en 1987, es causada por un virus (geminivirus) perteneciente al género Begomovirus de la familia Geminiviridae, transmitido por la mosca blanca (Bemisia tabaci).
La mancha ojo de rana (Cercospora sojina) y el oídio (Microsphaera diffusa) fueron determinados por primera vez en la campaña 1997/98. En el ciclo 1999/2000 se registró una severa epifitia de mancha ojo de rana en Tucumán, que llegó a causar pérdidas de rendimientos del 48%. La podredumbre de la raíz y base del tallo (Phytophthora sojae) había sido citada por primera vez en Tucumán en 1979. Empezó a cobrar importancia en la campaña agrícola 1998/99, cuando fue detectada en cultivos de soja del sur y noreste tucumano, y del sur de Salta.
La presencia del nematodo del quiste de la soja (Heterodera glycines) fue confirmada en 1998 y está restringido a localidades en la zona este y sur de Tucumán, así como en Salta y Santiago de Estero.
Tiempo cálido y seco durante períodos prolongados en la campaña 2000/01 favorecieron la ocurrencia de la podredumbre carbonosa del tallo (Macrophomina phaseolina) en diversas regiones productoras de soja del país, especialmente en Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. Otra vez fue una de las enfermedades más prevalentes en el ciclo 2002/03, aunque restringida a las zonas de Tucumán y de Santiago del Estero.
Continúa atrasada la siembra de trigo en Córdoba y en el sudeste de Buenos Aires por la falta de lluvias. Según el informe semanal de la empresa de correraje y de servicios para el campo Capdevielle Kay & Cía SA, al 19 de julio se sembraron 4,68 millones de hectáreas de las 5,9 proyectadas.
Las estimaciones indican que el 50% de lo que resta implantarse se ubica en la zona núcleo de Coronel Pringles, Tres Arroyos y Necochea. Esta región acumula un severo déficit de humedad. No se pronostican precipitaciones en ésta zona para esta semana.
Comienzan a afirmarse los precios en los puertos de Necochea y de Blanca:360 $/ton.
Soja
Los datos finales de la cosecha dan cuenta que se obtuvieron 35,27 millones de toneladas, al tiempo que todos los reportes aseguran un incremento en la superficie cultivada, en desmendro de la del trigo. El USDA estadounidense sostiene que serán 37 millones las toneladas para la campaña 2003/04 en nuestro país.
Según el informe de Capdevielle Kay & Cía, los precios internacionales han descendido notablemente ante el buen clima en las zonas productoras de EE.UU, aunque continúa la fuerte demanda del poroto y de sus subproductos.
Maíz
Al finalizar la recolección de 2,32 millones de hectáreas (el 99% de la superficie apta), se registró una producción de 15,6 millones de toneladas.
Es poca la actividad exportadora al igual que la presión de vapores en los puertos up-river.
Los precios internacionales continúan planchados ante las expectativas de cosecha récord en EE.UU. Aunque el mercado se encuentra atento a la temperatura del cordón maicero norteamericano y a la evolución de la polinización de los cultivos.
En el CBOT se han registrado mínimos contractuales.













