Es necesario monitorear las plagas

Los problemas sanitarios son uno de los factores que más pérdidas provocan a la producción de limón tucumano. Es indispensable controlar la sanidad de las plantaciones.

12 Septiembre 2003
El cultivo del limón en Tucumán constituye una de las principales actividades productivas agroindustriales reconocida mundialmente. Los problemas sanitarios ocupan el primer lugar entre las causas de pérdida de frutas cítricas en Tucumán, y su control representa el 60% de los costos de producción.
El esquema de aplicaciones "calendario" fue modificado por los productores, que basan sus decisiones terapéuticas en las observaciones a campo de los diferentes problemas.
La sección Zoología Agrícola de la Eeaoc aconseja pautas básicas para realizar un correcto monitoreo de las principales plagas. Entre las que afectan al limón se destacan: los ácaros, las cochinillas y el minador de la hoja de los cítricos. Por la intensidad de los daños, haremos referencia a dos especies: el ácaro de la yema Aceria sheldoni (Ewing) y el ácaro blanco Polyphagotarsonemus latus (Banks).

En primavera
El "ácaro de la yema" prefiere al limonero por poseer yemas de mayor tamaño que ofrecen mejor protección. En primavera, con el incremento de la humedad, la forma invernante comienza a poblar yemas nuevas llegando a destruirlas completamente cuando la población es elevada. A raíz de esto, la planta puede emitir yemas a la par de la principal (gemación múltiple o "escoba de bruja"). Si el daño es parcial, las yemas dañadas pueden dar origen a hojas y flores con formas extrañas. Estas últimas, en caso de prosperar, inducen a la formación de frutos deformes. Para decidir sobre el control de la plaga, es necesario estudiar cada situación en particular analizando, bajo microscopio estereoscópico, brotes de menos de un año de edad que posean el menor número posible de yemas brotadas.
El "ácaro blanco o araña blanca de invernaderos" prefiere el envés de hojas tiernas o las partes más escondidas de frutos inmaduros, donde encuentra las condiciones óptimas de humedad y sombra para su alimentación. En la zona pedemontana comienza a aparecer a partir de octubre, sobre brotes nuevos (precedido de tiempo caluroso y húmedo) y se mantiene en la planta hasta el invierno.
Si bien se pueden observar síntomas sobre las hojas tiernas de los brotes recientes, el daño principal lo realizan sobre los frutos provocando una decoloración característica de la piel.
Se recomienda el monitoreo permanente de la plantación, con lupa de mano, desde que se inician las precipitaciones.
El muestreo debe realizarse sobre el 1% de las plantas por parcela.

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