03 Octubre 2003
El NOA puede producir más trigo
En el marco de sus programas de capacitación, el INTA Famaillá organizó días pasados una jornada de campo y de actualización sobre el cultivo del trigo en el NOA. Los disertantes certificaron que la producción de trigo es viable, pero teniendo en cuenta aspectos importantes de su manejo para que el mismo sea rentable. "Está garantizada la demanda de las industrias de la región" afirmó Ivo Graneros. En el NOA hay 5 establecimientos que industrializan el trigo y lo venden, e inclusive lo exportan. A pesar de estar prácticamente aseguradas las ventas en la misma región, hay que seguir trabajando para conseguir trigos de mejor calidad, diferenciados, como lo hacen Canadá y EEUU. De esta manera podremos no tan sólo abastecer la demanda nacional, sino también exportar con precios que muchas veces superan en más de U$S 50/tonelada a los valores actuales por vender sólo commodities.
Organizado por el INTA Famaillá se realizó en sus dependencias un Día de Campo sobre el cultivo del trigo. En la ocasión participaron numerosos técnicos de la región para escuchar a especialistas locales y del INTA Marcos Juárez de Córdoba, quienes concluyeron que el NOA tiene una gran potencialidad para este cultivo.
La inauguración estuvo a cargo del Delegado Regional del INTA, Juan Domingo Sal, quien destacó el aporte de los mejores especialistas de la región sobre los últimos avances sobre el desarrollo del cultivo en el NOA, sobre todo a la luz de los resultados obtenidos en la red de ensayos que llevan adelante técnicos del INTA en la región.
Ivo Graneros, coordinador del encuentro disertó sobre la "Importancia del cultivo de trigo en el NOA". En base a los últimos relevamientos satelitales realizados por el INTA, en el NOA durante la última campaña se sembraron más de 600.000 hectáreas con trigo y en la mayoría de los casos sobre rastrojo de soja. Esto demuestra -apuntó- que esta práctica, además de la búsqueda de resultados económicos a corto plazo, está trabajando para producir en un ambiente conservacionista de secuencias y de rotación de cultivos que aporten al suelo materia orgánica y cobertura vegetal durante todo el año.
"El trigo aporta suficiente materia orgánica al sistema productivo" sostuvo Graneros. "La práctica nos permite recuperar niveles de producción al mantener con cobertura el área sembrada, al aportar materia orgánica y al mejorar la estructura del suelo".
Graneros sostuvo que el trigo producido en la región tiene un mercado asegurado a través de más de 4 millones de habitantes que tiene el NOA, con la posibilidad de poder vender además trigo a Chile y a Bolivia con productos de mayor valor como harinas y fideos.
Ahorro
"Desde el punto de vista de la productividad de los campos, el cultivo del trigo ayuda a la infiltración del agua en el suelo, aporta materia orgánica y mejora la estructura de los suelos, dándole una abundante cobertura a la soja que se implante sobre su rastrojo. Por otra parte, el trigo permite una reducción de los costos de producción del cultivo que le sigue, porque se entrega un campo limpio y seguro que se ahorra la aplicación de por lo menos una pasada de herbicida", remarcó el experto.
En el NOA hay cinco molinos harineros, por lo que la demanda está asegurada. La región, además, tiene una ventaja respecto del resto del país y es que la cosecha es más temprana, comienza a principios de octubre y a finales de ese mes ya está todo el trigo levantado. "El NOA sale en una época que es considerada primicia, en un momento donde el trigo es altamente demandado y con mejores precios. Nuestro trigo, si bien es cierto que es de buena calidad, hay que mejorarlo y aumentar sus rendimientos", sostuvo Graneros.
En el NOA existe un ecosistema adecuado para el cultivo del trigo y más aún para la producción de semillas de alta calidad, en especial de trigo candeal.
"El trigo actualmente es importante para todo el Noroeste ya que se cultiva desde Santiago del Estero hasta en Jujuy, y en las zonas con regadío los rendimientos son tan altos que los resultados son muy interesantes desde el punto de vista económico", indicó Graneros. "Seguir creciendo con el trigo es hoy un gran desafío que ningún productor debe desestimar y menos aún aquellos que están trabajando de hace tiempo en la producción bajo buenas prácticas de sustentabilidad, con rotación de cultivos y siembra directa", concluyó el técnico.
Si el riego mejora, crecerá la superficie disponible
En el Noroeste Argentino el trigo no tan sólo creció en superficie sino también en rendimientos y en los últimos años el INTA concretó un gran aporte para que esto sea realidad. No obstante, hay que decir que en la región existe todavía un gran potencial de rendimiento, con una importante cantidad de superficie disponible. "Pero las posibilidades se acrecentarán si mejora el aprovisionamiento de agua superficial y subterránea", señaló a LA GACETA Rural Carlos Bainotti, del INTA Marcos Juárez.
Apuntó que el trigo no debe ser dejado nunca de lado en los sistemas productivos ya que es un gran aportante de rastrojo, con una elevada relación C:N (carbono/nitrógeno), lo que permite que ese rastrojo permanezca en el suelo durante un largo tiempo.
Esta posibilidad -agregó- permite una mayor cobertura del suelo durante gran parte del verano, para preservar la humedad y la erosión que provocan las fuertes lluvias de esta estación.
"El cultivo del trigo posee una estructura radicular que favorece su estructura, permite absorber muchas veces el exceso de agua que pueda haber durante el invierno en algunas regiones y la almacena para la primavera y parte del verano", precisó Bainotti.
Con respecto al clima, en la región NOA generalmente suele haber algunas limitaciones como lo son el fuerte estrés que padece el cultivo por la falta de agua durante el invierno o bien las temperaturas extremas durante el desarrollo del cultivo, subrayó el especialista.
En el Noroeste Argentino el cultivo de trigo bien manejado puede llegar a producir unos 2.000 kilogramos por hectárea en cultivo a secano, y puede alcanzar hasta los 4.000 kg/hectárea cuando se produce bajo riego. Bainotti agregó que el éxito del cultivo pasa en gran parte por saber elegir la variedad que mejor se adapte a la región, y para ello el INTA cuenta con una gran experiencia que está al alcance de todo el sistema productivo. "No obstante, también el éxito depende de saber utilizar un buen curasemilla -fungicida más insecticida- para controlar desde temprano todos los patógenos o insectos que puedan dañar a la plántula recién nacida y durante los primeros estadíos de desarrollo", señaló.Una vez obtenido el cultivo hay que realizar los tratamientos culturales que sean necesarios, desde el riego, si está disponible, hasta los correspondientes tratamientos químicos para controlar cualquier plaga que pueda asomar durante el cultivo (como los pulgones, orugas o patógenos como la fusarioris o las royas).
"Durante las etapas de siembra y de cosecha es fundamental regular bien las maquinarias, primero para sembrar con la densidad y profundidad requerida y finalmente para cosechar todos los granos y evitar las pérdidas por su caída en el campo durante esa labor", finalizó el experto.
Buscan clasificar los granos para ganar en precios
Históricamente, la Argentina vende su saldo exportable de trigos por bajos precios y no por su calidad. Como país productor y exportador es necesario competir con naciones como Canadá, que realiza 42 segregaciones y tiene la mejor calidad del mundo, remarcó Martha Cuniberti, del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez de Córdoba.
La especialista apuntó que la industria actualmente es muy exigente respecto de las características de las harinas que deben ser usadas para la obtención de determinados productos. Sucede que de ellas depende la calidad final y la mayor aceptación por parte del consumidor. "Hoy, la calidad es lo que demanda el cliente en el mundo", subrayó.
En el comercio internacional los trigos de calidad tienen un precio diferencial por el costo de aplicar una adecuada tecnología y manejo de la producción. "Si la Argentina clasificara sus trigos tendría la oportunidad de posicionarse con la calidad en el comercio mundial. Es por ello que, a través del INTA Marcos Juárez, estamos trabajando en una propuesta de clasificación no obligatoria que contempla tres clases de trigo, consensuada por distintos sectores oficiales y privados, incluso con molinos de Brasil, que es promovida por la Asociación Argentina de Productores de Trigo y el INTA", indicó.
El precio del mercado está en función de la calidad. La Argentina tiene trigos de muy buena calidad que se pierde al mezclarlos y ofrece así al mercado mundial trigos commodities y recibe un precio inferior al que podría obtener.
Las metas son lograr mayor rendimiento y calidad
Con una superficie sembrada de más de 6 millones de hectáreas y una producción actual de más de 14,5 millones de toneladas, que permite obtener un rendimiento promedio a nivel país de 2.243 kilogramos por hectárea, no hay dudas de la importancia que tiene el trigo entre los cultivos del país, indicó a LA GACETA Rural, Jorge Nisi, investigador de la EEA INTA Marcos Juárez de Córdoba.
Los niveles de rendimientos actuales de nuestro país están por encima de Australia y de Canadá en un 10% y por debajo de Estados Unidos en un 15%.
"La diferencia radica en que EEUU produce con mayores rendimientos, pero son alarmantes los niveles de uso de fertilizantes. El consumo interno argentino de trigo está en el orden de las 4,5 millones de toneladas, lo que genera un saldo exportable en el orden de los 10 millones de toneladas, cuyo principal destino es Brasil, aunque también se vende mucho a diferentes países del mundo, entre ello los países árabes", resaltó Nisi.
Facturaciones
La Argentina está entre el tercer y el quinto lugar de los productores de trigo del mundo, además de ser un importante exportador de granos de baja calidad. "Esta situación nos hace perder hasta cerca de U$S 50 por tonelada frente a los trigos de buena calidad que, en menor escala, también se producen en el país", dijo.
La facturación por la venta de trigos supera los U$S 1.200 millones, cifra muy interesante dentro de la actividad agroexportadora. En el país son numerosos los factores que inciden en la baja calidad del trigo producido. Los bióticos afectan la calidad. Son la fusarioris de la espiga; la roya de la hoja; las manchas foliares; la roya del tallo y el carbón.
Entre los factores abióticos figuran el estrés hídrico, las altas y bajas temperaturas y el déficit de nutrientes en numerosas regiones productoras del país.
Nisi sostuvo que los mercados mundiales exigen cada vez más una menor cantidad de micotoxinas que se originan por hongos que provocan la fusariosis en la espiga. "Debido a que los mercados demandan calidad, será necesario trabajar para satisfacerlos y cumplir con sus exigencias, así los únicos beneficiados seremos los productores argentinos", sostuvo el especialista.
El INTA a través de sus diversos programas busca obtener trigos con mejor calidad, mayor estabilidad y máximo potencial de rendimiento. "No obstante, la asignatura pendiente seguirá siendo una mayor calidad, en la que se debe trabajar, si es que la meta es conquistar nuevos mercados, desplazar a la competencia y obtener mejores precios. Solo así dejaremos de ser vendedores de commodities y pasaremos a ser oferentes de trigos", concluyó.
La inauguración estuvo a cargo del Delegado Regional del INTA, Juan Domingo Sal, quien destacó el aporte de los mejores especialistas de la región sobre los últimos avances sobre el desarrollo del cultivo en el NOA, sobre todo a la luz de los resultados obtenidos en la red de ensayos que llevan adelante técnicos del INTA en la región.
Ivo Graneros, coordinador del encuentro disertó sobre la "Importancia del cultivo de trigo en el NOA". En base a los últimos relevamientos satelitales realizados por el INTA, en el NOA durante la última campaña se sembraron más de 600.000 hectáreas con trigo y en la mayoría de los casos sobre rastrojo de soja. Esto demuestra -apuntó- que esta práctica, además de la búsqueda de resultados económicos a corto plazo, está trabajando para producir en un ambiente conservacionista de secuencias y de rotación de cultivos que aporten al suelo materia orgánica y cobertura vegetal durante todo el año.
"El trigo aporta suficiente materia orgánica al sistema productivo" sostuvo Graneros. "La práctica nos permite recuperar niveles de producción al mantener con cobertura el área sembrada, al aportar materia orgánica y al mejorar la estructura del suelo".
Graneros sostuvo que el trigo producido en la región tiene un mercado asegurado a través de más de 4 millones de habitantes que tiene el NOA, con la posibilidad de poder vender además trigo a Chile y a Bolivia con productos de mayor valor como harinas y fideos.
Ahorro
"Desde el punto de vista de la productividad de los campos, el cultivo del trigo ayuda a la infiltración del agua en el suelo, aporta materia orgánica y mejora la estructura de los suelos, dándole una abundante cobertura a la soja que se implante sobre su rastrojo. Por otra parte, el trigo permite una reducción de los costos de producción del cultivo que le sigue, porque se entrega un campo limpio y seguro que se ahorra la aplicación de por lo menos una pasada de herbicida", remarcó el experto.
En el NOA hay cinco molinos harineros, por lo que la demanda está asegurada. La región, además, tiene una ventaja respecto del resto del país y es que la cosecha es más temprana, comienza a principios de octubre y a finales de ese mes ya está todo el trigo levantado. "El NOA sale en una época que es considerada primicia, en un momento donde el trigo es altamente demandado y con mejores precios. Nuestro trigo, si bien es cierto que es de buena calidad, hay que mejorarlo y aumentar sus rendimientos", sostuvo Graneros.
En el NOA existe un ecosistema adecuado para el cultivo del trigo y más aún para la producción de semillas de alta calidad, en especial de trigo candeal.
"El trigo actualmente es importante para todo el Noroeste ya que se cultiva desde Santiago del Estero hasta en Jujuy, y en las zonas con regadío los rendimientos son tan altos que los resultados son muy interesantes desde el punto de vista económico", indicó Graneros. "Seguir creciendo con el trigo es hoy un gran desafío que ningún productor debe desestimar y menos aún aquellos que están trabajando de hace tiempo en la producción bajo buenas prácticas de sustentabilidad, con rotación de cultivos y siembra directa", concluyó el técnico.
En el Noroeste Argentino el trigo no tan sólo creció en superficie sino también en rendimientos y en los últimos años el INTA concretó un gran aporte para que esto sea realidad. No obstante, hay que decir que en la región existe todavía un gran potencial de rendimiento, con una importante cantidad de superficie disponible. "Pero las posibilidades se acrecentarán si mejora el aprovisionamiento de agua superficial y subterránea", señaló a LA GACETA Rural Carlos Bainotti, del INTA Marcos Juárez.
Apuntó que el trigo no debe ser dejado nunca de lado en los sistemas productivos ya que es un gran aportante de rastrojo, con una elevada relación C:N (carbono/nitrógeno), lo que permite que ese rastrojo permanezca en el suelo durante un largo tiempo.
Esta posibilidad -agregó- permite una mayor cobertura del suelo durante gran parte del verano, para preservar la humedad y la erosión que provocan las fuertes lluvias de esta estación.
"El cultivo del trigo posee una estructura radicular que favorece su estructura, permite absorber muchas veces el exceso de agua que pueda haber durante el invierno en algunas regiones y la almacena para la primavera y parte del verano", precisó Bainotti.
Con respecto al clima, en la región NOA generalmente suele haber algunas limitaciones como lo son el fuerte estrés que padece el cultivo por la falta de agua durante el invierno o bien las temperaturas extremas durante el desarrollo del cultivo, subrayó el especialista.
En el Noroeste Argentino el cultivo de trigo bien manejado puede llegar a producir unos 2.000 kilogramos por hectárea en cultivo a secano, y puede alcanzar hasta los 4.000 kg/hectárea cuando se produce bajo riego. Bainotti agregó que el éxito del cultivo pasa en gran parte por saber elegir la variedad que mejor se adapte a la región, y para ello el INTA cuenta con una gran experiencia que está al alcance de todo el sistema productivo. "No obstante, también el éxito depende de saber utilizar un buen curasemilla -fungicida más insecticida- para controlar desde temprano todos los patógenos o insectos que puedan dañar a la plántula recién nacida y durante los primeros estadíos de desarrollo", señaló.Una vez obtenido el cultivo hay que realizar los tratamientos culturales que sean necesarios, desde el riego, si está disponible, hasta los correspondientes tratamientos químicos para controlar cualquier plaga que pueda asomar durante el cultivo (como los pulgones, orugas o patógenos como la fusarioris o las royas).
"Durante las etapas de siembra y de cosecha es fundamental regular bien las maquinarias, primero para sembrar con la densidad y profundidad requerida y finalmente para cosechar todos los granos y evitar las pérdidas por su caída en el campo durante esa labor", finalizó el experto.
Buscan clasificar los granos para ganar en precios
Históricamente, la Argentina vende su saldo exportable de trigos por bajos precios y no por su calidad. Como país productor y exportador es necesario competir con naciones como Canadá, que realiza 42 segregaciones y tiene la mejor calidad del mundo, remarcó Martha Cuniberti, del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez de Córdoba.
La especialista apuntó que la industria actualmente es muy exigente respecto de las características de las harinas que deben ser usadas para la obtención de determinados productos. Sucede que de ellas depende la calidad final y la mayor aceptación por parte del consumidor. "Hoy, la calidad es lo que demanda el cliente en el mundo", subrayó.
En el comercio internacional los trigos de calidad tienen un precio diferencial por el costo de aplicar una adecuada tecnología y manejo de la producción. "Si la Argentina clasificara sus trigos tendría la oportunidad de posicionarse con la calidad en el comercio mundial. Es por ello que, a través del INTA Marcos Juárez, estamos trabajando en una propuesta de clasificación no obligatoria que contempla tres clases de trigo, consensuada por distintos sectores oficiales y privados, incluso con molinos de Brasil, que es promovida por la Asociación Argentina de Productores de Trigo y el INTA", indicó.
El precio del mercado está en función de la calidad. La Argentina tiene trigos de muy buena calidad que se pierde al mezclarlos y ofrece así al mercado mundial trigos commodities y recibe un precio inferior al que podría obtener.
Con una superficie sembrada de más de 6 millones de hectáreas y una producción actual de más de 14,5 millones de toneladas, que permite obtener un rendimiento promedio a nivel país de 2.243 kilogramos por hectárea, no hay dudas de la importancia que tiene el trigo entre los cultivos del país, indicó a LA GACETA Rural, Jorge Nisi, investigador de la EEA INTA Marcos Juárez de Córdoba.
Los niveles de rendimientos actuales de nuestro país están por encima de Australia y de Canadá en un 10% y por debajo de Estados Unidos en un 15%.
"La diferencia radica en que EEUU produce con mayores rendimientos, pero son alarmantes los niveles de uso de fertilizantes. El consumo interno argentino de trigo está en el orden de las 4,5 millones de toneladas, lo que genera un saldo exportable en el orden de los 10 millones de toneladas, cuyo principal destino es Brasil, aunque también se vende mucho a diferentes países del mundo, entre ello los países árabes", resaltó Nisi.
Facturaciones
La Argentina está entre el tercer y el quinto lugar de los productores de trigo del mundo, además de ser un importante exportador de granos de baja calidad. "Esta situación nos hace perder hasta cerca de U$S 50 por tonelada frente a los trigos de buena calidad que, en menor escala, también se producen en el país", dijo.
La facturación por la venta de trigos supera los U$S 1.200 millones, cifra muy interesante dentro de la actividad agroexportadora. En el país son numerosos los factores que inciden en la baja calidad del trigo producido. Los bióticos afectan la calidad. Son la fusarioris de la espiga; la roya de la hoja; las manchas foliares; la roya del tallo y el carbón.
Entre los factores abióticos figuran el estrés hídrico, las altas y bajas temperaturas y el déficit de nutrientes en numerosas regiones productoras del país.
Nisi sostuvo que los mercados mundiales exigen cada vez más una menor cantidad de micotoxinas que se originan por hongos que provocan la fusariosis en la espiga. "Debido a que los mercados demandan calidad, será necesario trabajar para satisfacerlos y cumplir con sus exigencias, así los únicos beneficiados seremos los productores argentinos", sostuvo el especialista.
El INTA a través de sus diversos programas busca obtener trigos con mejor calidad, mayor estabilidad y máximo potencial de rendimiento. "No obstante, la asignatura pendiente seguirá siendo una mayor calidad, en la que se debe trabajar, si es que la meta es conquistar nuevos mercados, desplazar a la competencia y obtener mejores precios. Solo así dejaremos de ser vendedores de commodities y pasaremos a ser oferentes de trigos", concluyó.













