10 Octubre 2003
Cuando once ingenios tucumanos mantienen tadavía en actividad sus trapiches moliendo la poca caña que queda en pie, a pocos días para la finalización de la zafra 2003 se puede asegurar que la actividad marcará un récord de producción de azúcar en Tucumán para los últimos tres años.Con los valores producidos a la fecha se superaron ampliamente las previsiones que habían realizado los técnicos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eaocc) y la de otros especialistas que venían monitoreando el desarrollo de los cañaverales. La sequía que afectó gran parte de los cañaverales durante la primavera y el verano pasado hacían preveer una menor producción de caña y de azúcar en la provincia. Sin embargo, por la renovación de gran parte de los cañaverales y por las prácticas culturales desarrolladas en tiempo y en forma, los productores cañeros tucumanos pudieron vencer a la adversidad climática.
Los registros
Según información a la que tuvo acceso LA GACETA Rural, hasta el 6 de octubre, inclusive, en la provincia se habían producido 1.047.192 toneladas de azúcares, distribuidas entre los 15 ingenios que trabajaron durante la zafra que finaliza.
Al analizar los diferentes parámetros de la campaña azucarera, hasta el lunes pasado se habían molido más de 10 millones de toneladas de caña de azúcar en la provincia, casi 1,2 millón más de caña molida que a igual fecha del año pasado.
Esta producción se logró además gracias a unos puntos más de rendimiento fabril de la caña durante este año, con valores promedio que estuvieron en el orden del 10,329% frente a los 10,174% de 2002. No obstante, los rendimientos promedios en la provincia durante este mes fueron de 10,807%.
Valores
La producción de azúcares en Tucumán hasta el día 6 contabilizaban casi 1,05 millón de toneladas, casi 133.000 tn más de azúcares producidos que a igual fecha del año pasado.
La Compañía Azucarera Los Balcanes, por ejemplo, fue la primera empresa que finalizó la zafra 2003 con una molienda de 673.000 toneladas de caña, un rendimiento fabril promedio de 10,55% y una producción de 71.000 toneladas de azúcar aproximadamente. Esto significó casi 10.000 toneladas más de producción que la campaña pasada.
Ranking
Una vez más la Compañía Azucarera Concepción fue la empresa que más caña molió y más azúcares produjo en Tucumán durante la zafra 2003. Superó el volumen de molienda de 2,5 millones de toneladas de caña de azúcar, con un rendimiento fabril promedio de 10,9% y una producción de 279.000 toneladas de azúcar producido. Esta cifra supera en más de 12.600 toneladas la elaboración registrada en 2002.
En el segundo puesto figura el ingenio La Providencia con una producción de 91.500 toneladas de azúcar, una molienda de 886.000 toneladas de materia prima y un rendimiento promedio de 10,6%.
La Providencia también produjo más azúcares que el año pasado y, al igual que Concepción, el crecimiento fue de aproximadamente 12.500 toneladas de azúcar con respecto a la zafra pasada.
En materia de récord, otro de los ingenios destacados fue La Trinidad. Este complejo industrial logró producir un excelente volumen que fue superior a las 85.600 toneladas de azúcares, el tercero en la provincia. Para ello utilizó en la molienda unas 859.000 toneladas de caña de azúcar y el rendimiento fabril promedio a lo largo del año llegó a los 9,97%.
Las innovaciones incidieron en el balance positivo
La zafra azucarera 2003 muestra un balance muy positivo para el sector, en razón de una serie de condiciones favorables que se presentaron durante su desarrollo, señaló el ingeniero Jorge Scandaliaris, jefe de la sección Caña de Azúcar de la Eeaoc.
Al comienzo había cierta incertidumbre por los alcances que podrían haber tenido sobre el cañaveral el período de sequía del verano. Sin embargo, el buen manejo cultural minimizó los efectos negativos del déficit hídrico y Tucumán inició una zafra con un volumen de producción que mostraba signos de recuperación del cañaveral, indicó el experto. Agregó que también es cierto que para que esta situación se diera ayudaron los buenos niveles térmicos durante abril, mayo y junio. "Fue muy importante para generar condiciones de crecimiento no usuales, que en definitiva determinaron un mayor rendimiento cultural de los cañaverales, especialmente de las cañas plantas".
Respecto de la calidad de la materia prima, Scandaliaris apuntó que el buen ritmo de maduración durante el otoño permitió que las variedades expresaran un mayor contenido de sacarosa, que lógicamente derivó en los altos rendimientos fabriles.
Al comienzo de la zafra se puede apuntar como factor negativo los porcentajes superiores de fibras en la materia prima que dificultaban y encarecían la recuperación de sacarosa. Esta situación se modificó favorablemente con el transcurso de la zafra.
Al arrancar la cosecha se presentaron días con lluvias y alta humedad que generaron condiciones para que la materia prima tuviera mayor trash, y a partir de julio las condiciones para los frentes de cosecha fueron excelentes. Esto permitió que las fábricas trabajaran a plenitud y que la calidad de la materia prima alcanzara rindes fabriles en el orden del 11%. "También es cierto que la ausencia de heladas moderadas o severas durante el invierno facilitaron el crecimiento permanente de la calidad fabril", precisó Scandaliaris.
Como novedades importantes se deben destacar las mejoras en las fábricas para permitir un mejor grado de recuperación de azúcar y un mayor volumen de procesamiento de materia prima. Ello redundó en elevados volúmenes diarios de producción. Además, se destacó como hecho muy positivo la incorporación de cosechadoras de última generación que permitieron un gran desempeño en cuanto a la calidad de la materia prima como a la capacidad de trabajo diario de las cosechadoras.
Párrafo aparte mereció de Scandaliaris "la actitud madura del sector azucarero al organizar la comercialización del azúcar para permitir equilibrios entre la oferta y la demanda y evitar así las caídas del precio por debajo de los costos de producción.
El técnico concluyó que en la zafra 2003 se pusieron de manifiesto las condiciones de manejo del cañaveral, las incorporaciones tecnológicas, las mejoras en campo y en las fábricas, etc. "Esos factores permitieron un auspicioso crecimiento de la productividad que se puede incrementar en los próximos años con innovaciones, como las vitroplantas y otras mejoras en los sectores agrícolas-industriales, que ya se encuentran en marcha".
Los nuevos materiales genéticos justificaron con creces la inversión
Este año fue excelente para la actividad azucarera de la provincia. La producción fue superior al millón de toneladas de azúcar, con un rendimiento y una recuperación industrial algo superiores a los valores históricos.
"A ello deben agregarse, como factores positivos y auspiciosos, una estación de molienda relativamente corta, sin contratiempos significativos y desarrollada en un marco de orden y con precios compensatorios para el azúcar", señaló a LA GACETA Rural, el ingeniero Jorge Mariotti, del Grupo Caña de Azúcar de la Estación Experimental INTA-Famaillá.
Los buenos rendimientos fabriles alcanzados -el INTA lo había anticipado en sus evaluaciones de prezafra- pueden considerarse resultantes de condiciones ambientales favorables para la maduración y la acumulación de azúcares. "Sin embargo, no sería ni justo interpretarlos sobre la base de ese supuesto. Estas condiciones favorables no alcanzan para explicar por sí mismas los resultados alcanzados, en especial por los 40 días de deficiencia hídrica en enero-febrero que operaron negativamente sobre el potencial productivo de los cañaverales, al ocurrir en un período crítico para la acumulación de materia seca por la planta", apuntó el especialista.
En este caso y aún más importante que las condiciones favorables para la maduración, tienen que ver las nuevas tecnologías productivas que se difundieron e instalado progresivamente en los cañaverales tucumanos.
Variedades
Una de estas tecnologías disponibles, de mayor trascendencia e impacto sobre los niveles productivos alcanzados, se refiere a una consistente y significativa mejora de las cualidades genéticas de los materiales implantados, indicó Mariotti. "A partir de la adopción masiva de nuevas variedades con mayor potencial productivo, como TUCCP 77-42 antes y ahora LCP 85-376 y LCP 85-384 (entre otras) y un mejor control de los materiales reproductivos, se logró mejorar el nivel de producción y una mayor seguridad de cosecha", agregó.
Según Mariotti, estas nuevas tecnologías utilizadas y otras que hacen al mejor manejo de cultivos y cosecha se incorporaron progresivamente a los cañaverales, y es la realidad que explica los resultados alcanzados en la zafra de 2003. "En base a estas tecnologías se obtuvo un buen rendimiento sacarino y sostenido durante todo el período de zafra, lo que compensó plenamente el esfuerzo de los productores en esa inversión", concluyó.
La mano de obra fue un problema
La zafra 2003 fue la mejor en muchos años, debido a que la falta de lluvias permitió realizar una cosecha sin interrupciones, explicó a LA GACETA Rural el productor cañero Ricardo Porcel.
"Este año solamente tuvimos problemas por la falta de transporte, ante el importante volumen de caña para transportar diariamente hacia las fábricas", agregó.
Si comparamos este año al de2002 se puede ver un aumento considerable de caña con cosecha semimecánica, logrando de ese modo un mejor rendimiento en el cañaveral.
"Hubo inconvenientes por la falta de mano de obra para la cosecha. Muchos obreros que tienen planes de ayuda social fueron reticentes y no fueron a buscar trabajo", apuntó Porcel.
Respecto de la renovación de cañaverales, el productor indicó que en su caso realizó las recomendaciones técnicas y obtuvo un buen resultado. "A nivel provincial también fue buena la inversión, que se recuperó con creces porque el sector obtuvo buenos precios", subrayó.
"La plantación para renovar los cañaverales es un poco más cara que en años anteriores pero los números obtenidos en estos momentos sirven para afrontarlas sin problemas. Es una buena ocasión para tener cañaverales jovenes y productivos", indicó el productor.
Perspectivas
Según Porcel, en esta zafra se pudo observar que además de la renovación de la caña se registró un aumento en las plantaciones, lo que presupone que, para la camapaña próxima, habrá una gran oferta de caña y por ende crecerá la producción de azúcar.
Este aumento de plantaciones nuevas las pudo observar el productor en el Este de la provincia, donde los cañaverales ocuparon superficies que estaban dedicadas a la producción de soja.
"Con estas perspectivas es seguro que habrá un aumento en la producción de azúcar. Y esto puede complicar el precio futuro. Ese aumento de la oferta de azucares, que no tiene necesariamente un acompañamiento en alza del consumo, se puede traducir en una caída del precio en el mercado interno, hecho que que se dio estos últimos días. La situación puede complicarse sino se la tiene en cuenta y se toman los recaudos a tiempo", concluyó.
Los registros
Según información a la que tuvo acceso LA GACETA Rural, hasta el 6 de octubre, inclusive, en la provincia se habían producido 1.047.192 toneladas de azúcares, distribuidas entre los 15 ingenios que trabajaron durante la zafra que finaliza.
Al analizar los diferentes parámetros de la campaña azucarera, hasta el lunes pasado se habían molido más de 10 millones de toneladas de caña de azúcar en la provincia, casi 1,2 millón más de caña molida que a igual fecha del año pasado.
Esta producción se logró además gracias a unos puntos más de rendimiento fabril de la caña durante este año, con valores promedio que estuvieron en el orden del 10,329% frente a los 10,174% de 2002. No obstante, los rendimientos promedios en la provincia durante este mes fueron de 10,807%.
Valores
La producción de azúcares en Tucumán hasta el día 6 contabilizaban casi 1,05 millón de toneladas, casi 133.000 tn más de azúcares producidos que a igual fecha del año pasado.
La Compañía Azucarera Los Balcanes, por ejemplo, fue la primera empresa que finalizó la zafra 2003 con una molienda de 673.000 toneladas de caña, un rendimiento fabril promedio de 10,55% y una producción de 71.000 toneladas de azúcar aproximadamente. Esto significó casi 10.000 toneladas más de producción que la campaña pasada.
Ranking
Una vez más la Compañía Azucarera Concepción fue la empresa que más caña molió y más azúcares produjo en Tucumán durante la zafra 2003. Superó el volumen de molienda de 2,5 millones de toneladas de caña de azúcar, con un rendimiento fabril promedio de 10,9% y una producción de 279.000 toneladas de azúcar producido. Esta cifra supera en más de 12.600 toneladas la elaboración registrada en 2002.
En el segundo puesto figura el ingenio La Providencia con una producción de 91.500 toneladas de azúcar, una molienda de 886.000 toneladas de materia prima y un rendimiento promedio de 10,6%.
La Providencia también produjo más azúcares que el año pasado y, al igual que Concepción, el crecimiento fue de aproximadamente 12.500 toneladas de azúcar con respecto a la zafra pasada.
En materia de récord, otro de los ingenios destacados fue La Trinidad. Este complejo industrial logró producir un excelente volumen que fue superior a las 85.600 toneladas de azúcares, el tercero en la provincia. Para ello utilizó en la molienda unas 859.000 toneladas de caña de azúcar y el rendimiento fabril promedio a lo largo del año llegó a los 9,97%.
La zafra azucarera 2003 muestra un balance muy positivo para el sector, en razón de una serie de condiciones favorables que se presentaron durante su desarrollo, señaló el ingeniero Jorge Scandaliaris, jefe de la sección Caña de Azúcar de la Eeaoc.
Al comienzo había cierta incertidumbre por los alcances que podrían haber tenido sobre el cañaveral el período de sequía del verano. Sin embargo, el buen manejo cultural minimizó los efectos negativos del déficit hídrico y Tucumán inició una zafra con un volumen de producción que mostraba signos de recuperación del cañaveral, indicó el experto. Agregó que también es cierto que para que esta situación se diera ayudaron los buenos niveles térmicos durante abril, mayo y junio. "Fue muy importante para generar condiciones de crecimiento no usuales, que en definitiva determinaron un mayor rendimiento cultural de los cañaverales, especialmente de las cañas plantas".
Respecto de la calidad de la materia prima, Scandaliaris apuntó que el buen ritmo de maduración durante el otoño permitió que las variedades expresaran un mayor contenido de sacarosa, que lógicamente derivó en los altos rendimientos fabriles.
Al comienzo de la zafra se puede apuntar como factor negativo los porcentajes superiores de fibras en la materia prima que dificultaban y encarecían la recuperación de sacarosa. Esta situación se modificó favorablemente con el transcurso de la zafra.
Al arrancar la cosecha se presentaron días con lluvias y alta humedad que generaron condiciones para que la materia prima tuviera mayor trash, y a partir de julio las condiciones para los frentes de cosecha fueron excelentes. Esto permitió que las fábricas trabajaran a plenitud y que la calidad de la materia prima alcanzara rindes fabriles en el orden del 11%. "También es cierto que la ausencia de heladas moderadas o severas durante el invierno facilitaron el crecimiento permanente de la calidad fabril", precisó Scandaliaris.
Como novedades importantes se deben destacar las mejoras en las fábricas para permitir un mejor grado de recuperación de azúcar y un mayor volumen de procesamiento de materia prima. Ello redundó en elevados volúmenes diarios de producción. Además, se destacó como hecho muy positivo la incorporación de cosechadoras de última generación que permitieron un gran desempeño en cuanto a la calidad de la materia prima como a la capacidad de trabajo diario de las cosechadoras.
Párrafo aparte mereció de Scandaliaris "la actitud madura del sector azucarero al organizar la comercialización del azúcar para permitir equilibrios entre la oferta y la demanda y evitar así las caídas del precio por debajo de los costos de producción.
El técnico concluyó que en la zafra 2003 se pusieron de manifiesto las condiciones de manejo del cañaveral, las incorporaciones tecnológicas, las mejoras en campo y en las fábricas, etc. "Esos factores permitieron un auspicioso crecimiento de la productividad que se puede incrementar en los próximos años con innovaciones, como las vitroplantas y otras mejoras en los sectores agrícolas-industriales, que ya se encuentran en marcha".
Este año fue excelente para la actividad azucarera de la provincia. La producción fue superior al millón de toneladas de azúcar, con un rendimiento y una recuperación industrial algo superiores a los valores históricos.
"A ello deben agregarse, como factores positivos y auspiciosos, una estación de molienda relativamente corta, sin contratiempos significativos y desarrollada en un marco de orden y con precios compensatorios para el azúcar", señaló a LA GACETA Rural, el ingeniero Jorge Mariotti, del Grupo Caña de Azúcar de la Estación Experimental INTA-Famaillá.
Los buenos rendimientos fabriles alcanzados -el INTA lo había anticipado en sus evaluaciones de prezafra- pueden considerarse resultantes de condiciones ambientales favorables para la maduración y la acumulación de azúcares. "Sin embargo, no sería ni justo interpretarlos sobre la base de ese supuesto. Estas condiciones favorables no alcanzan para explicar por sí mismas los resultados alcanzados, en especial por los 40 días de deficiencia hídrica en enero-febrero que operaron negativamente sobre el potencial productivo de los cañaverales, al ocurrir en un período crítico para la acumulación de materia seca por la planta", apuntó el especialista.
En este caso y aún más importante que las condiciones favorables para la maduración, tienen que ver las nuevas tecnologías productivas que se difundieron e instalado progresivamente en los cañaverales tucumanos.
Variedades
Una de estas tecnologías disponibles, de mayor trascendencia e impacto sobre los niveles productivos alcanzados, se refiere a una consistente y significativa mejora de las cualidades genéticas de los materiales implantados, indicó Mariotti. "A partir de la adopción masiva de nuevas variedades con mayor potencial productivo, como TUCCP 77-42 antes y ahora LCP 85-376 y LCP 85-384 (entre otras) y un mejor control de los materiales reproductivos, se logró mejorar el nivel de producción y una mayor seguridad de cosecha", agregó.
Según Mariotti, estas nuevas tecnologías utilizadas y otras que hacen al mejor manejo de cultivos y cosecha se incorporaron progresivamente a los cañaverales, y es la realidad que explica los resultados alcanzados en la zafra de 2003. "En base a estas tecnologías se obtuvo un buen rendimiento sacarino y sostenido durante todo el período de zafra, lo que compensó plenamente el esfuerzo de los productores en esa inversión", concluyó.
La zafra 2003 fue la mejor en muchos años, debido a que la falta de lluvias permitió realizar una cosecha sin interrupciones, explicó a LA GACETA Rural el productor cañero Ricardo Porcel.
"Este año solamente tuvimos problemas por la falta de transporte, ante el importante volumen de caña para transportar diariamente hacia las fábricas", agregó.
Si comparamos este año al de2002 se puede ver un aumento considerable de caña con cosecha semimecánica, logrando de ese modo un mejor rendimiento en el cañaveral.
"Hubo inconvenientes por la falta de mano de obra para la cosecha. Muchos obreros que tienen planes de ayuda social fueron reticentes y no fueron a buscar trabajo", apuntó Porcel.
Respecto de la renovación de cañaverales, el productor indicó que en su caso realizó las recomendaciones técnicas y obtuvo un buen resultado. "A nivel provincial también fue buena la inversión, que se recuperó con creces porque el sector obtuvo buenos precios", subrayó.
"La plantación para renovar los cañaverales es un poco más cara que en años anteriores pero los números obtenidos en estos momentos sirven para afrontarlas sin problemas. Es una buena ocasión para tener cañaverales jovenes y productivos", indicó el productor.
Perspectivas
Según Porcel, en esta zafra se pudo observar que además de la renovación de la caña se registró un aumento en las plantaciones, lo que presupone que, para la camapaña próxima, habrá una gran oferta de caña y por ende crecerá la producción de azúcar.
Este aumento de plantaciones nuevas las pudo observar el productor en el Este de la provincia, donde los cañaverales ocuparon superficies que estaban dedicadas a la producción de soja.
"Con estas perspectivas es seguro que habrá un aumento en la producción de azúcar. Y esto puede complicar el precio futuro. Ese aumento de la oferta de azucares, que no tiene necesariamente un acompañamiento en alza del consumo, se puede traducir en una caída del precio en el mercado interno, hecho que que se dio estos últimos días. La situación puede complicarse sino se la tiene en cuenta y se toman los recaudos a tiempo", concluyó.













