10 Octubre 2003
En el reciente "Foro Productivo del Noroeste Argentino" que tuvo lugar durante la realización de la "Expo Tucumán 2003", el ingeniero Ramiro Lobo Zavalía de la Eeaoc, presentó -como representante del sector hortícola de la provincia, y ante las autoridades electas-, cuáles eran los principales "Factores críticos de éxito" para el crecimiento de esta actividad. En una breve pero concreta presentación, Lobo Zavalía detalló que, como primera medida, se debían solucionar problemas estructurales que viene arrastrando el sector de larga data.
Haciendo especial énfasis en el sector frutillero, el profesional mencionó que era necesario invertir ineludiblemente en frío para poder trabajar con los mejores estándares de calidad en la fruta fresca y en los congelados (IQF), ya sea para su venta en el mercado local o en el de exportación.
Además, dijo que será necesario desarrollar una logística de transporte que también mantenga intacta la cadena de frío, iniciada en origen y hasta los principales puertos o mercados de destino. Este aspecto resume el verdadero "cuello de botella" que enfrenta la actividad frutillera de Tucumán, ya que otros sectores como las tecnologías de producción, los sistemas de riego localizado y las variedades californianas, el productor ya los está utilizando y los tiene perfectamente asimilados.
Vanguardia
Hoy Tucumán cuenta con tecnología de vanguardia en este sector, y si bien es cierto que existe una gran cantidad de pequeños productores a los cuales se les hace difícil acceder a la mejor tecnología, también es cierto que en nuestro medio hay 4 empresas que trabajan con las mejores técnicas de producción disponibles en el mercado internacional.
Es inconcebible cómo Tucumán, que junto a Santa Fe son las principales plazas frutilleras del país, con productos de elevada calidad, y además tener la posibilidad de producir frutos durante casi todo el año, carezca de cámaras de frío y túneles californianos para tratar a toda la producción que -día a día- se produce en esta región.
La superficie en producción en la provincia es de unas 360 hectáreas. Si a ésto le sumamos que las plantaciones pueden producir como piso 40.000 kg de fruta de alta calidad por hectárea (con alta tecnología), nos daremos cuenta de la importancia del volumen y el negocio que se mueve alrededor de esta actividad.
Y así como se gana dinero, también se pierde, y bastante, por la falta de una infraestructura adecuada. Hoy la falta de frío instalada en la provincia está llevando a que muchos productores se vean desbordados y deban tirar su producción que tanto sacrificio les costó producir, y esto sólo por la falta de infraestructura poscosecha.
La delantera
Y es que la frutilla se cosecha hasta dos veces por día y la producción va siempre por delante de la cosecha. Tucumán puede producir más frutilla y convertirse en líder indiscutido de la región y del país, produciendo a lo largo de todo el año. Pero para ello, primero hay que invertir en equipamientos de poscosecha: packing, galpones, frío, túneles y cámaras. Estos son los verdaderos factores críticos y limitantes que, de persistir, pueden hacer fracasar cualquier intento de crecimiento de la actividad en el NOA.
Ante esta situación, la única salida que le queda a la actividad es disponer de créditos de fácil acceso que los debería otorgar el Banco Nación Argentina, a tasas bajas y por lo menos con 2 años de gracia (por la fuerte inversión), para que los productores y empresarios (la mayoría de ellos gente de trabajo), se vean motivados a asumir nuevamente riesgos financieros además de los que ya implica todo acto productivo.
Haciendo especial énfasis en el sector frutillero, el profesional mencionó que era necesario invertir ineludiblemente en frío para poder trabajar con los mejores estándares de calidad en la fruta fresca y en los congelados (IQF), ya sea para su venta en el mercado local o en el de exportación.
Además, dijo que será necesario desarrollar una logística de transporte que también mantenga intacta la cadena de frío, iniciada en origen y hasta los principales puertos o mercados de destino. Este aspecto resume el verdadero "cuello de botella" que enfrenta la actividad frutillera de Tucumán, ya que otros sectores como las tecnologías de producción, los sistemas de riego localizado y las variedades californianas, el productor ya los está utilizando y los tiene perfectamente asimilados.
Vanguardia
Hoy Tucumán cuenta con tecnología de vanguardia en este sector, y si bien es cierto que existe una gran cantidad de pequeños productores a los cuales se les hace difícil acceder a la mejor tecnología, también es cierto que en nuestro medio hay 4 empresas que trabajan con las mejores técnicas de producción disponibles en el mercado internacional.
Es inconcebible cómo Tucumán, que junto a Santa Fe son las principales plazas frutilleras del país, con productos de elevada calidad, y además tener la posibilidad de producir frutos durante casi todo el año, carezca de cámaras de frío y túneles californianos para tratar a toda la producción que -día a día- se produce en esta región.
La superficie en producción en la provincia es de unas 360 hectáreas. Si a ésto le sumamos que las plantaciones pueden producir como piso 40.000 kg de fruta de alta calidad por hectárea (con alta tecnología), nos daremos cuenta de la importancia del volumen y el negocio que se mueve alrededor de esta actividad.
Y así como se gana dinero, también se pierde, y bastante, por la falta de una infraestructura adecuada. Hoy la falta de frío instalada en la provincia está llevando a que muchos productores se vean desbordados y deban tirar su producción que tanto sacrificio les costó producir, y esto sólo por la falta de infraestructura poscosecha.
La delantera
Y es que la frutilla se cosecha hasta dos veces por día y la producción va siempre por delante de la cosecha. Tucumán puede producir más frutilla y convertirse en líder indiscutido de la región y del país, produciendo a lo largo de todo el año. Pero para ello, primero hay que invertir en equipamientos de poscosecha: packing, galpones, frío, túneles y cámaras. Estos son los verdaderos factores críticos y limitantes que, de persistir, pueden hacer fracasar cualquier intento de crecimiento de la actividad en el NOA.
Ante esta situación, la única salida que le queda a la actividad es disponer de créditos de fácil acceso que los debería otorgar el Banco Nación Argentina, a tasas bajas y por lo menos con 2 años de gracia (por la fuerte inversión), para que los productores y empresarios (la mayoría de ellos gente de trabajo), se vean motivados a asumir nuevamente riesgos financieros además de los que ya implica todo acto productivo.













