El pronóstico climático es el mejor aliado del productor agropecuario

Un experto universitario remarcó que es una de las nuevas y valiosas herramientas para planificar las campañas.

17 Octubre 2003
Durante el desarrollo de las "Jornadas Todo Soja 2003" quedó demostrado que el tiempo meteorológico y el clima de los sitios de siembra deben actuar como aliados de la producción agropecuaria. En una de las exposiciones sobre el manejo de cultivares se concluyó que "la caracterización de los ambientes de producción es de suma importancia porque determina cuáles son los Grupos de Madurez (GM) más adaptados y la proporción que conviene destinar a cada uno de ellos en el programa de siembra", señaló a LA GACETA Rural Mauricio Costa, de la cátedra de Climatología y Fenología Agrícola de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT.
El profesional destacó la importancia del pronóstico climático (perspectiva). Dijo que su disponibilidad constituye otra de las nuevas y valiosas herramientas para la planificación de cada campaña, y además que, de acuerdo con las condiciones ambientales, se definen cultivares en función de su GM, hábitos de comportamientos y juvenilidad y el porcentaje a usar de cada uno de los GM elegidos. "Al conocer en detalle el suelo, el clima y las variedades es menos complicado lograr una mayor productividad y, por ende, los mejores beneficios económicos y ecológicos", remarcó Costa. Y agregó que todos los ensayos de cultivares deberían contar con la información meteorológica durante su desarrollo, en todos los lugares de siembra, para que se pueda demostrar la efectiva calidad de cada uno, de acuerdo con las condiciones ambientales cambiantes a través de los años.
"Un mismo cultivar, en un mismo lugar, en dos campañas distintas puede reflejar diferentes comportamientos debido a las condiciones interanuales de lluvias, de temperaturas, de nubosidad, de déficit de saturación, entre otros factores, que en definitiva son determinantes para los rendimientos", indicó.

Incidencias
Costa apuntó que las condiciones de déficit hídrico por la falta de lluvias -como las de la campaña pasada-, en diferentes estados fenológicos de los cultivos inciden de manera distinta sobre la productividad final.
"Un semillero destacó en su exposición que no se presentan los datos de rendimiento de la actual campaña porque las condiciones de lluvias escasas en noviembre, enero y febrero, sumadas a las altas temperaturas, dieron como resultado valores tan bajos que se considera que no ayudan al análisis", indicó Costa. "Esta y otras expresiones demostraron que no podemos excluir de nuestro banco de datos los referidos al tiempo y al clima. Ahora bien, ¿qué hacer al respecto? En primer lugar se debe buscar el asesoramiento adecuado en cuanto a la calidad de información que pueden brindar las fuentes de datos climáticos y hacer el monitoreo constante de los elementos meteorológicos mediante el uso de la tecnología disponible. En Tucumán se encuentra el Laboratorio Climatológico Sudamericano, que brinda el pronóstico del tiempo en forma diaria a través de La Gaceta, y además ofrece un buen número de servicios para la toma de decisiones en las actividades agropecuarias", concluyó Costa.

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