Los europeos controlarán la trazabilidad frutihortícola

El proyecto "E-Fruitrace" se apoyará en Internet para garantizar la seguridad alimentaria de las frutas y hortalizas que reciben los consumidores.

31 Octubre 2003
El control por Internet de la "trazabilidad integral de las frutas" es un procedimiento conocido por las principales empresas fruteras exportadoras de Argentina. Y dentro de este sector, algunas empresas citrícolas brindan actualmente un servicio adicional a sus clientes a través de una página en Internet, donde los compradores del exterior pueden acceder -mediante una clave personalizada- y no tan sólo chequear la ubicación de sus compras, sino también la historia clínica de la producción adquirida. Y esto sólo es posible realizar cuando las empresas tienen implementado un sistema de trazabilidad profesionalizado y con toda la tecnología disponible del mercado. En este caso estamos hablando del etiquetado de cajas y pallets con códigos de barra en origen y del trabajo de un grupo de profesionales que se encarguen de traducir la información de cada uno de esos códigos.
Estas herramientas, que hasta hoy eran brindadas en forma voluntaria por algunas empresas locales, en breve tiempo se transformarán en obligatorias y se convertirán en una llave clave para el acceso hacia los mejores mercados consumidores del mundo.
Y en este sentido, Europa está marcando el camino hacia donde deberán orientarse los exportadores de terceros países, incluídos los de Argentina. Todo esto tiene su origen en los consumidores, que hoy no tan sólo exigen calidad sino quieren saber qué están consumiendo.

Preocupación
La seguridad alimentaria es una de las mayores preocupaciones que actualmente tienen los consumidores europeos, americanos y japoneses. Por este motivo, es cada vez más importante la necesidad de establecer un sistema para el seguimiento de la "trazabilidad" de los alimentos que consumen los ciudadanos, y permitir así un acceso rápido y fiable a la información completa del producto, desde su origen, condiciones de producción, logística, transformación, etc.
La fruta consumida en Europa proviene de diferentes orígenes y de diferentes zonas geográficas de producción y de condiciones climáticas, en donde -además- participa un elevado número de productores con diferentes niveles de capacitación. Estos son partícipes directos de la producción de los productos comestibles, y los responsables que los mismos sean llevados desde sus lugares de producción a la mesa del consumidor. Esta situación implica diferentes niveles de producción muy difíciles de controlar e, incluso, de estandarizar en los países consumidores.

El rumbo
Por todo ello, las autoridades de la Unión Europea ya están desarrollando un proyecto por Internet para el seguimiento de la trazabilidad integral en el sector de las frutas y hortalizas, denominado "E-Fruitrace", cuya implementación será obligatoria en los países proveedores, con el único fin de asegurar una producción sostenible con una mayor garantía de seguridad para los consumidores. Este proyecto que está en desarrollo, es llevado adelante por investigadores y profesionales de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Lérida, España, con financiación del programa IST de la Unión Europea, y supondrá un impulso a la introducción de las nuevas tecnologías de la informatización en el sector frutihortícola, objetivo prioritario de las administraciones europeas. El principal objetivo será lograr un programa que sea obligatorio de implementar entre todos los proveedores frutihortícolas de la Unión Europea, y recopilará la máxima información de todos y cada uno de los eslabones de la cadena de producción, manipulación y comercialización de la fruta, para poder conseguir su trazabilidad integral.

Horizonte
Este control abarcará a todas las variedades de frutas producidas y/o comercializadas en la Unión Europea, efectuándose un control desde su origen hasta la distribución al consumidor. De concretarse, el proyecto "E-Fruitrace" aportará grandes ventajas a la hora de garantizar la seguridad alimentaria y los parámetros de calidad, obligándose -además- a cada establecimiento manipulador de alimentos, a implementar sistemas de gestión de calidad que permitirán garantizar los objetivos propuestos por las autoridades sanitarias.

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