31 Octubre 2003
Durante las jornadas de "Todo soja 2003", desarrolladas en la Sociedad Rural de Tucumán, el doctor Carlos Washington Castells resaltó que el perfil nutricional de la soja fue objeto de múltiples estudios que demostraron que es una fuente increíblemente completa de nutrientes. Pero existe otro aspecto que está adquiriendo cada vez más relevancia y es probable que en algún momento llegue a superar el interés mundial por esta semilla. Ocurre que la soja contiene en su interior verdaderos tesoros, desde el punto de vista farmacéutico.
Los componentes bioactivos presentes en la soja la convirtieron en un alimento funcional, es decir que puede proveer efectos saludables mas allá de sus características nutricionales y prevenir ciertas patologías, según la reciente definición de la Food and Drug Administration de los Estados Unidos.
Recientemente este mismo organismo aprobó una frase que reza: "El consumo de alimentos con 6,25gramos o más de soja por porción, ayuda a disminuir el riesgo de enfermedad cardiaca", y esta frase que ya se puede observar en la publicidad de estos alimentos.
Entre los componentes bioactivos de mayor importancia -apuntó Castells-, la soja posee aproximadamente ocho que son de gran importancia para el campo farmacéutico y por ende médico. Las isoflavonas son compuestos con un importante rol en la prevención y el tratamiento de síntomas asociados a la menopausia, que son capaces de disminuir el colesterol, actuar como antioxidantes y prevenir algunos tipos de cáncer en mujeres y en hombres.
Aclaración
"Al respecto debe quedar claro que se trata de moléculas similares a la hormona femenina, por lo que se la llama también fitoestrógenos, término que infundió algún temor, ya que se piensa que ingiriendo alimentos a base de soja se están incorporando hormonas al organismo. Debe quedar claro que esto no es así", remarcó el especialista.
La soja no posee hormonas y es segura y recomendable para el ser humano a partir de los 12 meses de vida (según recomendó el Departamento de Agricultura de EEUU). Es más, estudios científicos mostraron que el 50% de las adolescentes asiáticas, que consumían bebible de soja desde su adolescencia, bajaron el riesgo de padecer cáncer de mama.
Las isoflavonas de soja ya se encuentran industrializadas en forma de tabletas e incorporadas al arsenal terapéutico que el medico dispone, proporcionando una válida alternativa, natural y sin efectos adversos. Otros compuestos de alto valor biológico son los aceites Omega 3 y 6, presentes en la fracción grasa de la soja, o la fibra soluble e insoluble que permite disminuir el riesgo de cáncer. La Lecitina ayuda en la lucha contra el colesterol y provee fosfolipidos, alimento esencial para la memoria. Este es otro recurso que ya puede adquirirse en comprimidos de diversas marcas farmacéuticas.
Existen compuestos menos conocidos y algunos que aún son objeto de estudio, como los fitoesteroles; péptidos, antiproteasas, fitatos y saponinas, que están demostrando ser útiles en el manejo de todo tipo de enfermedades, desde el HIV hasta múltiples tipos de cáncer.
Los componentes bioactivos presentes en la soja la convirtieron en un alimento funcional, es decir que puede proveer efectos saludables mas allá de sus características nutricionales y prevenir ciertas patologías, según la reciente definición de la Food and Drug Administration de los Estados Unidos.
Recientemente este mismo organismo aprobó una frase que reza: "El consumo de alimentos con 6,25gramos o más de soja por porción, ayuda a disminuir el riesgo de enfermedad cardiaca", y esta frase que ya se puede observar en la publicidad de estos alimentos.
Entre los componentes bioactivos de mayor importancia -apuntó Castells-, la soja posee aproximadamente ocho que son de gran importancia para el campo farmacéutico y por ende médico. Las isoflavonas son compuestos con un importante rol en la prevención y el tratamiento de síntomas asociados a la menopausia, que son capaces de disminuir el colesterol, actuar como antioxidantes y prevenir algunos tipos de cáncer en mujeres y en hombres.
Aclaración
"Al respecto debe quedar claro que se trata de moléculas similares a la hormona femenina, por lo que se la llama también fitoestrógenos, término que infundió algún temor, ya que se piensa que ingiriendo alimentos a base de soja se están incorporando hormonas al organismo. Debe quedar claro que esto no es así", remarcó el especialista.
La soja no posee hormonas y es segura y recomendable para el ser humano a partir de los 12 meses de vida (según recomendó el Departamento de Agricultura de EEUU). Es más, estudios científicos mostraron que el 50% de las adolescentes asiáticas, que consumían bebible de soja desde su adolescencia, bajaron el riesgo de padecer cáncer de mama.
Las isoflavonas de soja ya se encuentran industrializadas en forma de tabletas e incorporadas al arsenal terapéutico que el medico dispone, proporcionando una válida alternativa, natural y sin efectos adversos. Otros compuestos de alto valor biológico son los aceites Omega 3 y 6, presentes en la fracción grasa de la soja, o la fibra soluble e insoluble que permite disminuir el riesgo de cáncer. La Lecitina ayuda en la lucha contra el colesterol y provee fosfolipidos, alimento esencial para la memoria. Este es otro recurso que ya puede adquirirse en comprimidos de diversas marcas farmacéuticas.
Existen compuestos menos conocidos y algunos que aún son objeto de estudio, como los fitoesteroles; péptidos, antiproteasas, fitatos y saponinas, que están demostrando ser útiles en el manejo de todo tipo de enfermedades, desde el HIV hasta múltiples tipos de cáncer.












