31 Octubre 2003
El incendio forestal y de campos cultivados que ocurrió en la segunda quincena de este mes, en el departamento Burruyacu, provocó importantes daños a los propietarios de los campos y abrió una serie de interrogantes respecto de la falta de elementos para atacar estos siniestros, señaló el técnico del área flora, fauna y suelos de la nueva Secretaría de Agricultura, ingeniero Guillermo Almada.
El incendio se originó en la finca Giordano, (a 2.000 metros al norte de la ruta provincial 336), por un desperfecto mecánico en una trilladora. El vehículo se prendió fuego y las llamas tomaron contacto con el trigo. La rápida propagación del fuego fue beneficiada por el escaso porcentaje de humedad relativa, por la alta temperatura ambiental y por los fuertes vientos (70 km/hora). El siniestro se tornó por momentos incontrolable y avanzó con dirección sud.
El fuego se difundió fundamentalmente por sectores cultivados en diferentes propiedades particulares y se detuvo en un sector ocupado por vegetación natural sometida a un trabajo de "cadeneado", primera tarea del proceso de desmonte, en el área de la localidad de Tala Pozo.Allí fue atacado por primera vez el foco ígneo por personal de la finca Terán, y luego por agentes de los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Tafí Viejo y de Lules, y también de la División Bomberos de la Policía provincial. Luego de tres días de arduas tareas, consiguieron controlarlo y extinguirlo.
Evaluaciones
Las evaluaciones de las pérdidas que provocó el incendio se realizaron en dos etapas : primero a través de un vuelo sobre el área afectada, donde los técnicos de la Dirección Provincial de Defensa Civil y de la Dirección General de Actividades Primarias y Recursos Naturales tomaron las primeras referencias de la situación. La segunda consistió en un recorrido por el área afectada con inspecciones y mediciones con instrumental.
El informe destaca que el incendio alcanzó una mayor proporción que en años anteriores. "En esas ocasiones anteriores las condiciones eran similares para originar un incendio de magnitud, pero el azar lo impidió. Como ejemplo, los caminos frenaron el avance de algunos focos localizados", explicó Almada.
El especialista señaló que el siniestro dejó al descubierto que la provincia no esta preparada para enfrentar estos casos, aún cuando las condiciones predisponentes venían anunciando de que si ocurría daría mucho trabajo poder controlarlo por la falta de elementos humanos y de equipamiento específico.
"Al momento del siniestro estábamos trabajando en un plan nacional y provincial para el control y manejo del fuego, por eso nos sobrepasó la situación. Además, y es otra parte de la tarea -que no es fácil-, buscamos el convencimiento de todos los sectores productivos sobre la necesidad de prevenir estos siniestros para poder controlarlos", agregó Almada.
Agregó que actualmente la única mano de obra disponible para enfrentar estos siniestros es la Federación de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, que realizaron algunos cursos de capacitación. Esta falta experiencia se percibió en el ultimo incendio. Los productores hacían todo el esfuerzo posible pero sin orden", apuntó.
Finalmente, opinó que los productores deben armar su propio esquema de prevención, para que junto con los bomberos voluntarios superen estos inconvenientes y no se repitan las pérdidas en los próximos años.
PERDIDAS
El incendio afectó al bosque nativo en 100 ha; al monte "cadeneado" 270 ha; al cultivo de trigo en grano 2.055 ha; al rastrojo de trigo 235 ha y al rastrojo de maíz 100 ha. En total se dañaron 2.760 ha, lo que da la exacta magnitud del siniestro.
INFORMACION
Los datos fueron aportados por los productores que tuvieron pérdidas por el incendio. Todas esas cifras fueron chequeadas por los técnicos de la Secretaria de Agricultura, quienes recorrieron los campos afectados.
BIODIVERSIDAD
Los daños provocados no solo son económicos. También el incendio afectó a la biodiversidad del lugar y a la microbiología del suelo.La recuperación es muy lenta y puede durar varios años y en algunos casos la situación es irreversible.
El incendio se originó en la finca Giordano, (a 2.000 metros al norte de la ruta provincial 336), por un desperfecto mecánico en una trilladora. El vehículo se prendió fuego y las llamas tomaron contacto con el trigo. La rápida propagación del fuego fue beneficiada por el escaso porcentaje de humedad relativa, por la alta temperatura ambiental y por los fuertes vientos (70 km/hora). El siniestro se tornó por momentos incontrolable y avanzó con dirección sud.
El fuego se difundió fundamentalmente por sectores cultivados en diferentes propiedades particulares y se detuvo en un sector ocupado por vegetación natural sometida a un trabajo de "cadeneado", primera tarea del proceso de desmonte, en el área de la localidad de Tala Pozo.Allí fue atacado por primera vez el foco ígneo por personal de la finca Terán, y luego por agentes de los cuarteles de Bomberos Voluntarios de Tafí Viejo y de Lules, y también de la División Bomberos de la Policía provincial. Luego de tres días de arduas tareas, consiguieron controlarlo y extinguirlo.
Evaluaciones
Las evaluaciones de las pérdidas que provocó el incendio se realizaron en dos etapas : primero a través de un vuelo sobre el área afectada, donde los técnicos de la Dirección Provincial de Defensa Civil y de la Dirección General de Actividades Primarias y Recursos Naturales tomaron las primeras referencias de la situación. La segunda consistió en un recorrido por el área afectada con inspecciones y mediciones con instrumental.
El informe destaca que el incendio alcanzó una mayor proporción que en años anteriores. "En esas ocasiones anteriores las condiciones eran similares para originar un incendio de magnitud, pero el azar lo impidió. Como ejemplo, los caminos frenaron el avance de algunos focos localizados", explicó Almada.
El especialista señaló que el siniestro dejó al descubierto que la provincia no esta preparada para enfrentar estos casos, aún cuando las condiciones predisponentes venían anunciando de que si ocurría daría mucho trabajo poder controlarlo por la falta de elementos humanos y de equipamiento específico.
"Al momento del siniestro estábamos trabajando en un plan nacional y provincial para el control y manejo del fuego, por eso nos sobrepasó la situación. Además, y es otra parte de la tarea -que no es fácil-, buscamos el convencimiento de todos los sectores productivos sobre la necesidad de prevenir estos siniestros para poder controlarlos", agregó Almada.
Agregó que actualmente la única mano de obra disponible para enfrentar estos siniestros es la Federación de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, que realizaron algunos cursos de capacitación. Esta falta experiencia se percibió en el ultimo incendio. Los productores hacían todo el esfuerzo posible pero sin orden", apuntó.
Finalmente, opinó que los productores deben armar su propio esquema de prevención, para que junto con los bomberos voluntarios superen estos inconvenientes y no se repitan las pérdidas en los próximos años.
PERDIDAS
El incendio afectó al bosque nativo en 100 ha; al monte "cadeneado" 270 ha; al cultivo de trigo en grano 2.055 ha; al rastrojo de trigo 235 ha y al rastrojo de maíz 100 ha. En total se dañaron 2.760 ha, lo que da la exacta magnitud del siniestro.
INFORMACION
Los datos fueron aportados por los productores que tuvieron pérdidas por el incendio. Todas esas cifras fueron chequeadas por los técnicos de la Secretaria de Agricultura, quienes recorrieron los campos afectados.
BIODIVERSIDAD
Los daños provocados no solo son económicos. También el incendio afectó a la biodiversidad del lugar y a la microbiología del suelo.La recuperación es muy lenta y puede durar varios años y en algunos casos la situación es irreversible.












