07 Noviembre 2003
La floricultura gana terreno
En la ocasión, LA GACETA Rural dialogó con expertos que revelaron que la actividad involucra a 1.300 productores en todo el territorio nacional y que son 2.500 las hectáreas dedicadas a los cultivos de distintas especies de flores de corte y plantas ornamentales. También remarcaron que el NOA posee condiciones inmejorables para abastecer flores de corte, como las rosas, durante los "baches" de oferta que se producen en el mercado interno en determinados períodos del año. Subrayaron que en la región se pueden producir rosas sin calefacción por su mejor radiación, mayor luminosidad y la benevolencia de sus microclimas. Los expertos precisaron que editaron el primer libro sobre floricultura con un alto rigor científico y que en el INTA de Castelar, provincia de Buenos Aires, funcionará el primer centro de investigación y de transferencia tecnológica para el sector. Los 50 trabajos presentado en Tucumán fueron compilados en un CD.
La floricultura en la Argentina está en franca expansión y los números que se presentaron en las "V Jornadas Nacionales de Floricultura", que se desarrollaron en Tucumán, así lo demuestran.
"La actividad creció más de lo que pensábamos. Ese crecimiento es similar en las áreas de producción, de investigación y académica, y faltaría sólo una reacción de parte del Estado, respecto de las políticas orientativas que puedan ayudar al desarrollo del sector, especialmente para las regiónes donde el potencial productivo es más grande", remarcó a LA GACETA Rural el ingeniero Daniel Morisigue, investigador del del Centro Tecnológico de Flori-Fruti-Horticultura, que depende de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).El especialista, durante su exposición, subrayó que lo significativo que arrojan los números del relevamiento que realizó un equipo de estudiosos, son las 2.500 hectáreas que se dedican a la floricultura y que están a cargo de 1.300 productores.
"De estas cifras, en estos momentos el Gran Buenos Aires sólo cubre el 50% de la superficie cubierta y el resto está en el resto del país. Esto indica el crecimiento de la floricultura en el interior; especialmente en Mendoza. Y creo que la segunda zona que va en ese camino es el NOA, por el potencial que tiene en cuanto a sus microclimas", agregó.Según Morisigue, otros datos revelan que el 80% o el 90% de las producciones en Salta, en Jujuy y en Tucumán es a campo, y que esto indica que se están aprovechando las ventajas ecológicas de esas zonas. "Es un gran avance y se debe al esfuerzo privado, que por el tema de la distancias y por la escala que tiene sería bueno que apareciera el esfuerzo oficial de políticas de desarrollo para que se consoliden. Sucede que por la inestabilidad económica que tenemos, los productores que se inician no pueden llegar muy lejos", indicó.
Comercialización
También dijo que existen diferencias entre los centros consolidados, donde la figura del mercado es importante y hay un nucleo central por donde pasa gran parte de la comercialización, y los centros donde la floricultura está creciendo por los negocios individuales, que son las ventas en cultivos, muy domésticas. "Pero como la escala de probabilidad no justifica la organización de un mercado creo que esta última etapa es lo más racional para ese tipo de comercialización", apuntó Morisigue.En estos momento la importación no existe por la relación de cambio. "Habría que aprovechar este momento para consolidar estos diferentes sectores productivos, porque con una buena base pueden llegar incluso a competir con la flor importada", remarcó.
Para llegar a la etapa de la exportación, debe producirse un cambio psicológico, afirmó. El productor está desalentado a competir con el importado porque no tiene estructura o la tecnología para hacerlo, y por eso sabe que pierde.
"En La Plata, en el caso específico de rosas, hay una cantidad de productores que están en condiciones de competir con los importados, por el nivel que tienen. Ya lograron consolidarse. Y esto sería bueno que ocurra en el interior, por las ventajas climáticas que tienen", concluyó.
Tucumán tiene sus ventajas
Los organizadores de las jornadas de floricultura vieron coronados sus esfuerzos con la participación de 130 inscriptos, con la presentación de 50 trabajos de investigación -se compilaron en un CD- y con las exposiciones y disertaciones de profesionales referentes a nivel nacional, en diferentes temáticas.
"En los encuentros anteriores se hicieron seminarios y foros, y esta fue la primera vez que se dictaron cursos con un nivel científico elevado", remarcó la ingeniera Agrónoma Norma Medrano, una de las coordinadoras, junto con Ana Portas, Manuel Díaz, Carolina Legorburu, Silvia González, Sergio Benítez Thiele y Florencia Borgonovo. Explicó que en esta ocasión se expusieron poster referidos a a los trabajos presentados, lo que posibilitó que el público participe y tome contacto con los autores, a fin de consultarlos.
¿Qué cultivos evaluaron propicios para Tucumán?, se le consultó. "El de la producción de bulbos y flores de Lilium -respondió-. Particularmente estoy realizando algunas experiencias, pero hay gente a nivel nacional que investiga el tema y presentó en Tucumán varios trabajos. Esta es una alternativa que podría explotarse en nuestra provincia, pero falta definir cuáles son las zonas más aptas en función de las variedades y de los requerimientos óptimos. Falta la experimentación y fundamentalmente la formación de recurso humanos. Si en Tucumán queremos aprovechar toda la potencialidad que tiene es necesaria la incorporación de tecnología, la decisión oficial de apoyar su desarrollo y la formación de profesionales. Y estas jornadas sirvieron para que los floricultores e interesados en el tema tuvieran a mano a los técnicos para las consultas", resaltó.
Otro cultivo de gran potencialidad en la provincia, es la rosa de corte, sin calefacción. "Para ello falta que se evalúen las zonas óptimas para cada especie que se plante", resaltó Medrano.
"La actividad creció más de lo que pensábamos. Ese crecimiento es similar en las áreas de producción, de investigación y académica, y faltaría sólo una reacción de parte del Estado, respecto de las políticas orientativas que puedan ayudar al desarrollo del sector, especialmente para las regiónes donde el potencial productivo es más grande", remarcó a LA GACETA Rural el ingeniero Daniel Morisigue, investigador del del Centro Tecnológico de Flori-Fruti-Horticultura, que depende de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).El especialista, durante su exposición, subrayó que lo significativo que arrojan los números del relevamiento que realizó un equipo de estudiosos, son las 2.500 hectáreas que se dedican a la floricultura y que están a cargo de 1.300 productores.
"De estas cifras, en estos momentos el Gran Buenos Aires sólo cubre el 50% de la superficie cubierta y el resto está en el resto del país. Esto indica el crecimiento de la floricultura en el interior; especialmente en Mendoza. Y creo que la segunda zona que va en ese camino es el NOA, por el potencial que tiene en cuanto a sus microclimas", agregó.Según Morisigue, otros datos revelan que el 80% o el 90% de las producciones en Salta, en Jujuy y en Tucumán es a campo, y que esto indica que se están aprovechando las ventajas ecológicas de esas zonas. "Es un gran avance y se debe al esfuerzo privado, que por el tema de la distancias y por la escala que tiene sería bueno que apareciera el esfuerzo oficial de políticas de desarrollo para que se consoliden. Sucede que por la inestabilidad económica que tenemos, los productores que se inician no pueden llegar muy lejos", indicó.
Comercialización
También dijo que existen diferencias entre los centros consolidados, donde la figura del mercado es importante y hay un nucleo central por donde pasa gran parte de la comercialización, y los centros donde la floricultura está creciendo por los negocios individuales, que son las ventas en cultivos, muy domésticas. "Pero como la escala de probabilidad no justifica la organización de un mercado creo que esta última etapa es lo más racional para ese tipo de comercialización", apuntó Morisigue.En estos momento la importación no existe por la relación de cambio. "Habría que aprovechar este momento para consolidar estos diferentes sectores productivos, porque con una buena base pueden llegar incluso a competir con la flor importada", remarcó.
Para llegar a la etapa de la exportación, debe producirse un cambio psicológico, afirmó. El productor está desalentado a competir con el importado porque no tiene estructura o la tecnología para hacerlo, y por eso sabe que pierde.
"En La Plata, en el caso específico de rosas, hay una cantidad de productores que están en condiciones de competir con los importados, por el nivel que tienen. Ya lograron consolidarse. Y esto sería bueno que ocurra en el interior, por las ventajas climáticas que tienen", concluyó.
Los organizadores de las jornadas de floricultura vieron coronados sus esfuerzos con la participación de 130 inscriptos, con la presentación de 50 trabajos de investigación -se compilaron en un CD- y con las exposiciones y disertaciones de profesionales referentes a nivel nacional, en diferentes temáticas.
"En los encuentros anteriores se hicieron seminarios y foros, y esta fue la primera vez que se dictaron cursos con un nivel científico elevado", remarcó la ingeniera Agrónoma Norma Medrano, una de las coordinadoras, junto con Ana Portas, Manuel Díaz, Carolina Legorburu, Silvia González, Sergio Benítez Thiele y Florencia Borgonovo. Explicó que en esta ocasión se expusieron poster referidos a a los trabajos presentados, lo que posibilitó que el público participe y tome contacto con los autores, a fin de consultarlos.
¿Qué cultivos evaluaron propicios para Tucumán?, se le consultó. "El de la producción de bulbos y flores de Lilium -respondió-. Particularmente estoy realizando algunas experiencias, pero hay gente a nivel nacional que investiga el tema y presentó en Tucumán varios trabajos. Esta es una alternativa que podría explotarse en nuestra provincia, pero falta definir cuáles son las zonas más aptas en función de las variedades y de los requerimientos óptimos. Falta la experimentación y fundamentalmente la formación de recurso humanos. Si en Tucumán queremos aprovechar toda la potencialidad que tiene es necesaria la incorporación de tecnología, la decisión oficial de apoyar su desarrollo y la formación de profesionales. Y estas jornadas sirvieron para que los floricultores e interesados en el tema tuvieran a mano a los técnicos para las consultas", resaltó.
Otro cultivo de gran potencialidad en la provincia, es la rosa de corte, sin calefacción. "Para ello falta que se evalúen las zonas óptimas para cada especie que se plante", resaltó Medrano.












