07 Noviembre 2003
Cuando esta semana se reunieron en un hotel céntrico de Tucumán, por un lado los encargados de la logística portuaria y de las compañías navieras que operan en el país con el sector citrícola y, del otro, representantes del sector exportador del NOA, quedó al descubierto que en materia logística en Argentina todavía queda un largo camino por recorrer.
Lars Nilsson presidente de la compañía naviera Navisur SA, expuso las ventajas que significaría trabajar con lo que él propuso llamar "Filosofía del daño cero en la logística exportadora", tendiente a buscar reducir a cero los problemas. Para ello, hay que saber reconocer dónde fallamos y atacar las causas generadoras del problema, para evitar que los reclamos y las consecuentes pérdidas económicas lleguen a los mercados de destino, sostuvo Nilsson. "Es necesario trabajar desde el mismo origen del pallet frutero (packing) por la mejor presentación del producto argentino en todo el mundo", opinó.
Los representantes de Navisur dejaron al descubierto los graves problemas que se generan en los puertos de salida y de destino de la mercadería argentina, cuando se trabaja con cajas de mala calidad, tarimas deficientes, flejes inadecuados y camiones que no estén a la altura de las circunstancias. Los participantes coincidieron que, en materia logística, estamos muy lejos de la infraestructura con que cuentan otros países exportadores frutícolas como Chile, Sudáfrica, Nueva Zelandia y Australia, y mucho más lejos aún de la europea.
Más reclamos
No obstante el sector privado está trabajando para mejorar dichas prestaciones. Si bien es cierto que los operadores portuarios fueron los que dieron el puntapié inicial abriendo el diálogo y presentando sus quejas, el sector exportador también reclamó a los operadores logísticos.
Los exportadores criticaron las demoras en las descarga de la mercancía que llega al puerto, la falta de control de los pallets almacenados antes de ser cargadas en barco, las fallas en el manejo de los sistemas de trazabilidad de la fruta en puerto, la falta de infraestructura de frío o la irregularidad en el ingreso de barcos a los muelles. En el comercio de la fruta, una semana de demora en el arribo, puede significar millonarias pérdidas.
Los ausentes
Lo que se debe remarcar además, es que si bien es cierto estuvieron presentes los dos extremos de la cadena exportadora a nivel país, los generadores de la fruta (exportadores) y los responsables del manejo portuario (puerto y navieras), hay que resaltar que faltó a la cita un gran intermediario en esta operatoria que son los responsables de transportar la fruta por las rutas y vías nacionales, es decir el transporte automotor (camiones) y el ferroviario.
Este sector también tiene graves falencias, sobre todo porque la flota camioneta está envejecida en más de 20 años en el país y, todo ello, por la falta de inversiones. Hay que aclarar que las mejores flotas se encuentran haciendo fletes a países vecinos, ya que los dividendos por transportar cargas a Chile, Bolivia o Brasil, son mucho mayores.
En conjunto
A su turno Juan Otero, presidente de la naviera Lauritzen Cool Argentina SA, se comprometió a trabajar en forma conjunta con la terminal portuaria Euroamérica, para brindar un mejor servicio hacia los citricultores. Invertirán en infraestructura, desde la construcción de nuevas naves para depósitos de pallets, hasta la instalación de una mayor red de frío en origen.
No obstante, no dejó pasar el momento y pidió una mayor participación para abordar los problemas en origen y minimizar los inconvenientes en los puertos.
Finalmente, Salvador García, del complejo portuario Euroamérica, opinó que el diálogo entre el sector exportador y sus prestadores de servicios debería ser más fluído y no reducirse a una sola vez por año, ya que los problemas los sufren todos y deben discutirse permanentemente. "Los exportadores muchas veces pierden la ubicación de sus cargas por una mala información de la terminal portuaria y, por el otro, la terminal -en la mayoría de las ocasiones- se ve afectada porque recibe pallets de fruta sin un destino establecido, lo que genera movimientos innecesarios hasta encontrarles el destino final", observó el empresario.
Como conclusión destacamos los conceptos de Nilsson, quien sostuvo que el sector citrícola deberá sentarse a trabajar por la "Filosofía del daño cero en la logística exportadora" y, en breve tiempo, nos daremos cuenta que los beneficios a alcanzar superarán los objetivos planteados.
Lars Nilsson presidente de la compañía naviera Navisur SA, expuso las ventajas que significaría trabajar con lo que él propuso llamar "Filosofía del daño cero en la logística exportadora", tendiente a buscar reducir a cero los problemas. Para ello, hay que saber reconocer dónde fallamos y atacar las causas generadoras del problema, para evitar que los reclamos y las consecuentes pérdidas económicas lleguen a los mercados de destino, sostuvo Nilsson. "Es necesario trabajar desde el mismo origen del pallet frutero (packing) por la mejor presentación del producto argentino en todo el mundo", opinó.
Los representantes de Navisur dejaron al descubierto los graves problemas que se generan en los puertos de salida y de destino de la mercadería argentina, cuando se trabaja con cajas de mala calidad, tarimas deficientes, flejes inadecuados y camiones que no estén a la altura de las circunstancias. Los participantes coincidieron que, en materia logística, estamos muy lejos de la infraestructura con que cuentan otros países exportadores frutícolas como Chile, Sudáfrica, Nueva Zelandia y Australia, y mucho más lejos aún de la europea.
Más reclamos
No obstante el sector privado está trabajando para mejorar dichas prestaciones. Si bien es cierto que los operadores portuarios fueron los que dieron el puntapié inicial abriendo el diálogo y presentando sus quejas, el sector exportador también reclamó a los operadores logísticos.
Los exportadores criticaron las demoras en las descarga de la mercancía que llega al puerto, la falta de control de los pallets almacenados antes de ser cargadas en barco, las fallas en el manejo de los sistemas de trazabilidad de la fruta en puerto, la falta de infraestructura de frío o la irregularidad en el ingreso de barcos a los muelles. En el comercio de la fruta, una semana de demora en el arribo, puede significar millonarias pérdidas.
Los ausentes
Lo que se debe remarcar además, es que si bien es cierto estuvieron presentes los dos extremos de la cadena exportadora a nivel país, los generadores de la fruta (exportadores) y los responsables del manejo portuario (puerto y navieras), hay que resaltar que faltó a la cita un gran intermediario en esta operatoria que son los responsables de transportar la fruta por las rutas y vías nacionales, es decir el transporte automotor (camiones) y el ferroviario.
Este sector también tiene graves falencias, sobre todo porque la flota camioneta está envejecida en más de 20 años en el país y, todo ello, por la falta de inversiones. Hay que aclarar que las mejores flotas se encuentran haciendo fletes a países vecinos, ya que los dividendos por transportar cargas a Chile, Bolivia o Brasil, son mucho mayores.
En conjunto
A su turno Juan Otero, presidente de la naviera Lauritzen Cool Argentina SA, se comprometió a trabajar en forma conjunta con la terminal portuaria Euroamérica, para brindar un mejor servicio hacia los citricultores. Invertirán en infraestructura, desde la construcción de nuevas naves para depósitos de pallets, hasta la instalación de una mayor red de frío en origen.
No obstante, no dejó pasar el momento y pidió una mayor participación para abordar los problemas en origen y minimizar los inconvenientes en los puertos.
Finalmente, Salvador García, del complejo portuario Euroamérica, opinó que el diálogo entre el sector exportador y sus prestadores de servicios debería ser más fluído y no reducirse a una sola vez por año, ya que los problemas los sufren todos y deben discutirse permanentemente. "Los exportadores muchas veces pierden la ubicación de sus cargas por una mala información de la terminal portuaria y, por el otro, la terminal -en la mayoría de las ocasiones- se ve afectada porque recibe pallets de fruta sin un destino establecido, lo que genera movimientos innecesarios hasta encontrarles el destino final", observó el empresario.
Como conclusión destacamos los conceptos de Nilsson, quien sostuvo que el sector citrícola deberá sentarse a trabajar por la "Filosofía del daño cero en la logística exportadora" y, en breve tiempo, nos daremos cuenta que los beneficios a alcanzar superarán los objetivos planteados.












