Suelos: el déficit hídrico en la región es afligente

Se necesitan más lluvias. Se presenta una deficiencia marcada de almacenaje respecto de los últimos 25 años.

07 Noviembre 2003
Finalizado el período seco invernal en el NOA, el estado hídrico de los suelos no es muy favorable en cuanto al volumen de agua almacenada hasta el 30 de octubre, fecha en que realizó la última Vigilancia Climática Regional del laboratorio Climatológico Sudamericano, con sede en Tucumán, señaló el ingeniero Mauricio Costa, de la Facultad de Agronomía y Zootecnia dependiente de la UNT.
En toda el área se presenta una deficiencia marcada de almacenaje respecto de los últimos 25 años, lo que refleja que este inicio de campaña de granos gruesos 2003/2004 no comienza en condiciones aceptables desde este punto de vista. Se necesitan más lluvias que las ocurridas en el área para revertir esta situación tan afligente, sostuvo el especialista.

Crisis aguda
De acuerdo con la información de la segunda quincena del mes pasado se indica que la mayor superficie del NOA está en condiciones de sequía entre grave y extrema. Esto es consecuencia de una elevada evapotranspiración y de la falta de lluvias, con la posibilidad de encontrar ligeras modificaciones por efecto de la topografía, hidrografía, distribución de suelos y demás factores de menor orden espacial.
Por otra parte, Costa sostuvo que con relación al resto del país, para el mismo período analizado, la situación se muestra favorable en casi toda la provincia de Buenos Aires, parte este de Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones donde el estado hídrico de los suelos se encuentra con un leve a moderado exceso de agua en el perfil, mientras que en Cuyo presentan una condición de sequía absoluta.
Las provincias de Córdoba, La Pampa, Chaco y Formosa tienen una condición hídrica similar a la del NOA, es decir con diferentes grados de sequía que comprometen a los cultivos primavero-estivales, como la soja de primera y el maíz, entre otros.

Temperatura marítima
Según el laboratorio Climatológico Sudamericano las condiciones del mar periférico a Sudamérica muestran que la temperatura superficial en Río de Janeiro continúa por debajo de lo normal por quinto mes consecutivo, mientras que las áreas con temperaturas arriba de lo normal en el Océano Atlántico van reduciéndose en extensión y aumentando la superficie fría en el sur del Océano Atlántico Sur.
Esta situación, sumada al estado frío del mar sobre el Océano Pacífico ecuatorial cercana a Sudamérica, está condicionando a los modelos para el pronóstico de sequías en la Argentina.
Las temperaturas bajas en los océanos circundantes a esta porción sur de Sudamérica predisponen a condiciones de lluvias bajas durante el semestre próximo en grandes áreas del país, complicando el almacenaje de agua en los suelos. Similares características presentaban los océanos durante la primavera de 1999, registrándose mayores anomalías en el presente.
Costa sostuvo, finalmente, que si bien se esperan meses con precipitaciones por debajo del promedio, la distribución probable de las lluvias puede atenuar la escasez de agua, pero también se pronostican períodos superiores a los diez días sin lluvias importantes en algunos meses del verano.

Tras el fuego llegó la erosión eólica en cultivos tucumanos


Durante los últimos días de octubre la zona productora de trigo de Tucumán, y particularmente la de los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta, sufrió las consecuencias del fuego en trigales y en rastrojos de este cereal. Este hecho, que puede tener orígenes diversos, encuentra condiciones favorables para propagarse en forma incontrolable cuando la humedad relativa es baja, la temperatura es alta y el viento tiene una velocidad moderada a alta. Se perdió casi la totalidad de la materia orgánica acumulada en superficie en unas 10.000 hectáreas, luego de varios años de siembra directa, según un informe de las secciones Suelos, Nutrición Vegetal y Sensores remotos de la Eeaoc.
Además de las pérdidas de cultivos, otro hecho derivó del siniestro. Se trata de los procesos de erosión eólica que fueron observados en las zonas afectadas por el fuego. La desaparición de la cobertura, de trigo o su rastrojo, acompañada de la alta velocidad del viento, produjeron una significativa voladura de suelos.
Una alta proporción de la superficie dedicada a la producción de granos de los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta tiene suelos de textura franco limoso y baja estabilidad estructural, lo que los hace particularmente susceptibles a la erosión por acción del viento. En este sentido, las partículas que pueden volar distancias significativas son el limo y la arena muy fina. La suma de ambas constituye entre el 70% y el 75% de la fracción mineral de estos suelos. A ello se agrega que, desaparecido el rastrojo, el suelo desnudo tiene muy bajo índice de rugosidad, que determina un gradiente de velocidad del aire muy alto y, por lo tanto, alta velocidad cerca de la superficie, lo cual potencia la voladura.

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